El balance comercial volvió a arrojar datos positivos durante julio y marcó un superávit de USD1.476 millones. El dato es un emergente de una situación económica tan negativa y grave como la actual recesión, ya que la principal explicación es un brutal derrumbe de las importaciones, que fue de 30,1% interanual. Las exportaciones, por su parte, cayeron 16,3%.

Los números fueron publicados por el Indec a través del informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), que en los primeros 7 meses del año ya arrojó un superávit de USD9.573 millones y se espera que alcance los USD18.000 millones en el total del 2020. Las exportaciones hasta acá fueron por un valor de USD32.291 millones y las importaciones por USD22.718 millones.

La megadevaluación que enfrentó la economía local es una de las explicaciones del derrumbe importador. Es lo típico del ciclo económico local, cuando la restricción externa provoca una suba acelerada del dólar, dispara la inflación y provoca un ajuste tanto en el consumo de bienes del exterior como de la compra de insumos y equipos para la producción.

A eso se sumó, en 2020, el efecto de la pandemia. Como ese impacto fue menor en otros países, como China, que durante este año pasó a ser el principal socio comercial, relegando a Brasil, el resultado final sobre el balance de bienes dio positivo.  

En julio las importaciones totalizaron apenas USD3.427 millones, con caídas de 24% en los bienes de capital, de 15,9% en los bienes intermedios, de 50,9% en las piezas y accesorios para bienes de capital, de 16,7% en bienes de consumo y de 51,6% en vehículos automotores de pasajeros.

Los datos publicados por el Indec dan cuenta de la dinámica de la balanza de bienes que entraron y salieron por Aduana. Se diferencia de los dólares realmente ingresados en el mercado cambiario, dato que será publicado este viernes por el BCRA y que mostrará cuánto dejaron de liquidar los exportadores, por causa de las expectativas de devaluación generadas por la brecha cambiaria, y cuánto adelantaron sus pagos los importadores.

Se espera una variación negativa de ambos indicadores, tras un junio positivo en el que el Banco Central fue comprador de dólares gracias al achicamiento de la brecha, tras el endurecimiento el cepo. En julio volvió a ser vendedor neto y en agosto incluso intensificó el ritmo de esa venta de reservas.  

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Mariano Cuparo Ortiz

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