"Un eslogan político, una ficción, un artificio comunicacional", así definió Agustín Salvia, director del Observatorio de Deuda Social de la UCA, la promesa de alcanzar la "pobreza cero" que el presidente saliente Mauricio Macri repitió a lo largo de su mandato que termina este 10 de diciembre. 

Los resultados de esa promesa "están a la vista", aseguró, en las últimas cifras de la entidad que preside: el tercer trimestre cerró con el 40,8% de la población por debajo de la línea de la pobreza y el 8,9% de las personas en la indigencia, por lo que alcanzan una canasta básica alimentaria y pasan hambre.

"La situación es muy complicada. Hay que tener en cuenta que el 59% de los niños viven en hogares pobres. Tenemos problemas de alimentación, hacinamiento, en los servicios de educación y salud", precisó Salvia y advirtió que estos niveles son los más altos de la década.

Según el experto, "en 2014 también hubo complicaciones por una crisis, pero el 2011 y 2012 habían mostrado los mejores resultados de la década".

"Los últimos dos años han sido devastadores en materia de deterioro en los ingresos. No deja buenas noticias en materia de pobreza. Obviamente, muy lejos de pobreza cero, que era una ficción política, un artificio comunicacional", afirmó.

Salvia consideró que el eslogan de pobreza cero era "una promesa poco creíble", por que opinó que tampoco es posible evaluar a Macri por esa propuesta, tal como el presidente saliente pidió en 2016.

"Corresponde decir que efectivamente la incapacidad económica, la impericia y la orientación de las políticas se conjugaron en producir este fracaso", señaló Salvia, el académico que conduce el Observatorio de la Deuda Social en la UCA.

Además, analizó que no cree que le hubiese gustado a Macri ni hubiese deseado terminar su mandato con estos niveles de pobreza, sino por el contrario, deseaba que estas cifras alcanzaran los pisos estructurales de pobreza que podrían estar en torno al 25%.

Salvia consideró que el próximo gobierno tiene dos desafíos: en primera instancia, estabilizar la economía y en segundo lugar, generar políticas que reactiven la actividad para que haya inversión y se generen nuevos empleos.

Y evaluó que la política no tiene que ser de "lucha contra el hambre" sino "por la seguridad alimentaria", como una política de Estado en la que se involucren distintos actores y se generen cadenas que permitan generar trabajo entre los más pobres y al mismo tiempo productividad y ganancias para quienes invierten.

"Argentina contra el hambre efectivamente es una ventana de oportunidad. Es la posibilidad de crear un mecanismo de contención y asistencia a los más pobres, en un contexto de emergencia por el aumento de pobreza, que es importante pero no es catastrófico", sostuvo.

Salvia advirtió que la mera asistencia para la contención social o política "tiene patas cortas" y se requieren alternativas con "innovación, osadía y capacidad de jugar en distintos frentes" con diferentes objetivos en el marco de una economía sana y equilibrada que genere inversión y capacidades productivas.