La pobreza dio un nuevo salto, tal lo esperado, y alcanzó su nivel más alto desde que existe la nueva serie, iniciciada en 2016. Fue de 42% a lo largo del segundo semestre del 2020 y afecta a 19 millones de personas. La indigencia, por su parte, quedó estancada en niveles altos: fue de 10,5%, durante la segunda mitad del año y alcanza a 4.700.000 personas.

La aceleración de la inflación más que compensó a la mejora del empleo durante la última parte del año pandémico y empeoró los números, que fueron publicados por el Indec a través del informe Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos, y que se realiza a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en este caso correspondiente al segundo semestre del 2020.

Según mediciones privadas, a cargo del investigador de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín Rozada, durante los primeros meses del 2021 la tasa de pobreza no cedió y de hecho el semestre móvil septiembre-enero habría dejado una tasa de 42,5%.

El año de la pandemia

Las mediciones confirman que a lo largo del 2020 alrededor de 3 millones de habitantes pasaron a ser considerados pobres para las estadísticas públicas.

La fuerte suba de precios, el derrumbe económico del 10%, el cierre de empresas y el aumento de la desocupación, impactaron con fuerza en todas las variables sociales.

Los datos del organismo público corresponden al segundo semestre de 2020 y reflejaron un incremento de 1,1% respecto del primer semestre y un fuerte aumento del 6,5%.

Otro costado preocupante: el 57,7% de los menores de 14 años son pobres, un número equivalente a 6.300.000 personas, al haber registrado en 2020 un aumento de casi 5,5 puntos porcentuales.

Al analizar la situación en los partidos del conurbano bonaerense el cuadro es más crítico: la pobreza llega al 51% de las personas, de los cuales el 15,2% es indigente.

En la región metropolitana -esto es incluyendo la Ciudad de Buenos Aires- la pobreza es del 44,3% y la indigencia del 13,3%, de acuerdo con los datos hacia fin de año.

La salida de la convertibilidad

A tal punto llega el dramatismo de las cifras que para encontrar un número más alto de pobreza es necesario remitirse a 2004, cuando llegó al 44,3%.

Sin embargo, la tasa más elevada se dio tras la salida de la convertibilidad, cuando el país entró en una crisis sin precedentes y ascendió al 57,5% en octubre de 2002, y al 45,7% de los hogares, que recién empezaron a bajar a partir de los planes sociales. 

El crecimiento de la pobreza

De acuerdo con las mediciones oficiales, en los 31 aglomerados urbanos, se encuentran por debajo de la línea de pobreza 2.926.890 hogares que incluyen a 12.000.998 personas, aunque si esta cifra es proyectada a todo el país se eleva a alrededor de 19 millones.

Dentro de ese conjunto, 720.678 hogares se encuentran por debajo de la línea de indigencia, e incluyen a 3.007.177 personas, esto es el 10,5% de la población, igual nivel de junio, equivalente a 4.700.000 personas en todo el territorio nacional.

A fines de 2019, la pobreza afectaba al 35,5% de la población y el 8% de ese total era indigente.

Según las cifras oficiales, en diciembre del año pasado, el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $29.567, mientras la Canasta Básica Total promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $50.854, por lo que la brecha se ubicó en 41,9%, el valor más alto de la serie por quinto semestre consecutivo. 

"De esta manera, no solo hubo un aumento en la incidencia de pobreza respecto del primer semestre de 2020, sino que la situación de las personas bajo la línea de pobreza empeoró por la mayor distancia entre sus ingresos y la Canasta Básica Total", explicó el Indec.