La recaudación de la provinicia de Buenos Aires volvió a caer en junio en términos reales. Los datos dados a conocer hoy por Arba muestran que los ingresos propios bonaerenses alcanzaron los $36.599 millones el mes pasado, un 21,3% más que en igual mes de 2019 sin descontar la inflación, que en ese mismo lapso se ubicó alrededor de 42%.

Es por eso que, en términos reales, la recaudación mantuvo su tendencia negativa (en mayo había caído 21%)

La caída estuvo explicada "por el impacto de la
pandemia de COVID-19 y las medidas que se tomaron
como consecuencia", indicaron desde el organismo bonaerense. "Sobre la base de la crisis económica
preexistente, la pandemia agravó la caída del
nivel de actividad. Por otra parte, se tomaron medidas
de administración tributaria tendientes a aliviar la
situación de los contribuyentes, que a su vez redujeron
el nivel de recaudación del mes", agregaron.

De la mano de la cuarentena prolongada, junio volvió a mostrar un alza en los niveles de incobrabilidad, especialmente en los impuestos patrimoniales. El inmobiliario baldío, inmobiliario edificado y embarcaciones fueron los impuestos sobre los que más se vio incremenetada la mora, según destacaron desde Arba. 


"La baja significativa en la cobrabilidad puede atribuirse
principalmente a la crisis sanitaria. Hasta el inicio de
las medidas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio
el ritmo de cobrabilidad estaba, en todos los casos,
en niveles iguales o superiores a los registrados en
2019 mientras que, a partir de ese momento, la cobrabilidad
se empieza a deteriorar. Además de los corrimientos
de vencimientos y prórrogas para pagar, parte
del efecto del ASPO sobre la cobrabilidad lo explica la
limitación a la movilidad y la reducción de medios de
pago presenciales, pero buena parte lo explica la caída
en el nivel de actividad y la reducción de los ingresos
disponibles de los contribuyentes", indicaron desde el roganismo recaudador bonaerense.

Por la fuerte desaceleración de las ventas que generaron la pandemia y el aislamiento social obligatorio, el Impuesto sobre los  Ingresos Brutos alcanzó en junio los $25.474 millones, una suba nominal de 22,7% en relación con igual mes del año pasado que en realidad revela una importante baja en valores reales.

Por su parte, el impuesto de Sellos recaudó $2.352 millones el mes pasado, que representa una baja nominal de 10,8% en comparación con junio de 2019. Esa merma es producto del declive de la actividad económica y, particularmente, de la caída de operaciones inmobiliarias en escribanías, apuntaron desde Arba y destacaron como dato positivo la recuperación de la actividad en los registros seccionales, promovida por el aumento de patentamientos y transferencias de vehículos en el último mes.

El Impuesto Inmobiliario, en todas sus plantas, aportó en junio un total de $6.441 millones, lo que significa una suba nominal de 48,2%. En tanto que por el Impuesto a los Automotores y Embarcaciones Deportivas se recaudaron $1.636 millones, que implican un crecimiento interanual de 28,4%. Los planes de regularización de deudas sumaron $671 millones, mientras que otros ingresos tributarios totalizaron $25 millones.

Respecto de la evolución de los impuestos Inmobiliario y Automotores Arba señala que deben considerarse los cambios implementados en el calendario de vencimientos 2020, ya que la provincia extendió los plazos de pago en medio de la crisis sanitaria.

En el acumulado del primer semestre, la recaudación bonaerense alcanzó los $211.810 millones, que representan una suba interanual del 23,8% en términos nominales y una caída por arriba del 18% real.

Por arriba del promedio

La caída de la ingresos de la provincia de Buenos Aires en junio se ubicó muy por encima del promedio. Según el análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el mes pasado la recaudación de los principales tributos a nivel provincial del conjunto del país (tomando un grupo representativo de grandes y pequeñas provincias) mostró una caída real del 7%.

El principal recurso provincial, Ingresos Brutos, creció un 34% en valores corrientes, es decir que, dada la inflación del periodo, tuvo una caída real del 5%. Sellos, el otro impuesto provincial ligado fuertemente a la actividad formal, dejó de caer en términos nominales, pero sigue siendo el tributo que más cae (-25%) en moneda constante. El impuesto inmobiliario creció casi al mismo ritmo que la inflación en junio, por lo que mostró una retracción real cercana al 1%.

El informe del Iaraf señala que en junio los principales tributos nacionales que forman parte de la coparticipación cayeron un 16% en términos reales, lo cual marcó una nueva disminución de la velocidad de caída respecto a mayo y abril, meses más afectados por el aislamiento como consecuencia del coronavirus.