La suba del dólar oficial en diciembre impactó en la inflación de enero
Si bien, la inflación desaceleró 5 puntos en enero para ubicarse en el 20,6%, todavía se ven las consecuencias de la devaluación de diciembre y su correspondiente arrastre estadístico. Para febrero calculan un piso del 15%
La inflación de enero de 2024 fue del 20,6%, casi cinco puntos por debajo del IPC de diciembre, mientras que la variación interanual trepó a 254,25%, la más elevada desde abril de 1991, a la salida de la hiperinflación. El índice revelado este miércoles por el Indec, que se ubicó en consonancia con las expectativas del Gobierno, se explicó por el arrastre estadístico que dejó de devaluación de diciembre y la corrección de precios relativos como combustibles, salud y transporte público.
Argentina arrancó el año con una de las inflaciones mensuales más alta del mundo y se espera para febrero una suba de precios con un piso del 15%, donde al menos 10 puntos serán explicados por el incremento en el boleto de trenes, colectivos y subtes del AMBA, según indican los informes preliminares.
Dentro del total de 20,6% de enero, la suba más grande del IPC estuvo en el rubro bienes y servicios varios, con un salto del 44%, producto del incremento en artículos de cuidado personal. Le siguieron Transporte con un 26,3%, por las subas en el transporte público y el arrastre del aumento de combustibles, y, en tercer lugar, estuvo comunicación, con un incremento del 25,1%, por el alza en servicios telefónicos y de internet.
Si bien la mayoría de los aumentos de precios se dio durante la tercera semana de diciembre, con la suba del tipo de cambio oficial, que, en el caso de los alimentos, provocó el récord histórico de 11% semanal, esa suba se terminó de trasladar a enero.
La economista de EcoGo Rocío Bisang explicó a BAE Negocios que, en cuanto a los factores que sostuvieron la inflación de enero por encima del 20%, "se destacan el fuerte arrastre que dejó diciembre con el fin de los acuerdos de precios y la devaluación; y la corrección en enero de algunos precios relativos como combustible, salud y transporte público".
"Como contracara, a la estacionalidad típica del mes que mantuvo a raya algunas categorías como indumentaria o educación, se le suma el desplome de los salarios reales que puso freno a los aumentos en enero con una fuerte caída en la demanda. Esto se da en un contexto de relativa estabilidad de los dólares financieros, tasas negativas que implican un freno a la necesidad de creación de nuevos pesos y la expectativa de reducción del déficit", destacó la economista. EcoGo estimó, de forma preliminar, que el IPC de febrero estará en un 14,7%.
A la elevada inflación que se mantiene, se le suma un contexto de recesión con caída del consumo y la expectativa de una nueva corrección del tipo de cambio. Esta sería con el fin de evitar la apreciación del dólar oficial que, tras la devaluación, el Gobierno fijó en un deslizamiento del 2% mensual contra un IPC de 38,7% (entre enero y los pronósticos para febrero).
La consultora LCG aseguró que "hoy la caída de la demanda (recesión) y la apertura de importaciones surgen como los principales factores de disciplinamiento de precios" y aclaró: "Entendemos que la coordinación de expectativas debería ser el foco para que la convergencia de precios sea sostenida. La cuestión fiscal, como señal de cambio de régimen, es solo una parte de este proceso, pero no la única".
Por su parte, el vocero de Presidencia, Manuel Adorni, remarcó que desde el Ejecutivo "van a tratar de que estos meses de mucha complejidad sean lo más corto que se pueda". "No son nada agradables los índices de inflación que estamos viviendo y los salarios miserables que estamos cobrando", señaló Adorni y aseguró que "no hay mejor batalla contra la inflación que pulverizar el déficit fiscal".
En paralelo, la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner criticó la devaluación de diciembre y las políticas económicas implementadas por la gestión de Javier Milei al señalar que la suba del tipo de cambio en un 118%, "no solo retroalimenta el espiral inflacionario, colocando a la sociedad al borde del shock, sino que además provocará irremediablemente el aumento de la desocupación y la desesperación social en una suerte de caos planificado".
Al respecto, Bisang destacó que el esquema propuesto por el Gobierno "no está exento de riesgos": "Paritarias cada vez más cortas; potencial conflictividad social en un contexto donde los salarios ya se encuentran en niveles bajos —aunque el desempleo se encuentra en mínimos históricos, dando algo de aire—; falta de oportunidades para colocar los pesos que, combinadas con la incertidumbre sobre una nueva corrección del tipo de cambio frente a la perdida de competitividad del tipo de cambio real, pueden presionar sobre los tipos de cambio paralelos; y la capacidad de negociación con la política para impulsar reformas, son algunos de los factores a tener en cuenta de cara a los próximos meses".
- Com.Ven.Var. %

