Paula Basaldúa se formó en la perspectiva de género antes que el 3 de junio de 2015, el primer Ni Una Menos, hiciera estallar de masividad a la temática. Como becaria, asesora, capacitadora, investigadora y consultora, se dedicó a señalar las desigualdades desde el sector público. Hoy es coordinadora del Gabinete de Género del Ministerio de Desarrollo Productivo, una propuesta novedosa que inició en 2020 con 39 iniciativas orientadas a “transformar el entramado” de la producción. Algo que la socióloga asegura que no puede hacerse con “cosas de mujeres”, sino con la aplicación de “transversalidad” en las políticas.

En diálogo con BAE Negocios, la funcionaria repasó cuáles son los principales obstáculos con los que se encuentran las mujeres al desarrollarse en el sector productivo, dónde están las diversidades en este ámbito, qué medidas apuntan a cerrar las brechas urgentes, cómo lo hacen y sus primeros resultados. Su gestión, afirmó, se rige por una premisa: la necesidad de “dejar de ver, desde la política pública, a las mujeres como víctimas que requieren asistencia del Estado” y en vez, reconocer su “fortaleza, autonomía y capacidad”.

"Tenemos la capacidad de mover el mundo como lo hacemos al cuidar, de ofrecer perspectivas integrales, de crear y creer en red, de potenciar el desarrollo de nuestras comunidades con nuestra mirada, nuestro liderazgo y nuestro valor", consideró.

— ¿Por qué la creación de un Gabinete de Género en la cartera?

Hace un año comencé a trabajar como asesora en materia de género del ministro Matías Kulfas. Hicimos un diagnóstico para ver dónde estábamos parados y paradas en ese sentido y había algunas iniciativas pero se expresaban de manera inorgánica. Teníamos dos cuestiones: generar una política coordinada, transversal, y crear una institucionalidad que permitiera esa transversalidad. Entendíamos que esto no se lograba con un área de género y por eso surgió el Gabinete, con autoridades máximas y sumando también organismos descentralizados, lo que da una potencia enorme para hacer. La transversalidad es lo que va a modificar la estructura productiva y para lograrlo tiene que haber compromiso político, presupuesto adecuado y capacidad técnica, los tres ejes de toda política exitosa. El sector de la producción aún está muy masculinizado, con baja representación de mujeres, por lo que tenemos un trabajo importante por hacer con el sector privado. En abril lanzamos un consejo asesor de mujeres referentes de distintos ámbitos y con ellas estamos fortaleciendo esos vínculos.
 

— En su plan de acción destacan menores salarios, el tiempo de trabajo no remunerado, los roles de género y las diferencias por sector como parte del mapa de las desigualdades en la producción, ¿cuál de todas esas brechas es la más urgente a trabajar?

Hablamos de tres brechas urgentes: las de género, las territoriales y las de ingreso. No se pueden atender individualmente sino que están encadenadas. Nuestra política es la intervención desde múltiples aspectos, no es que hacemos una cosa “para mujeres”. Hay programas que tienen que ver con cupos, otros con incentivos, otros con capacitaciones.

Identificamos cuestiones estructurales, como es la violencia que padecen las mujeres en distintos ámbitos y también la cuestión de la carga de cuidados que es un eje que atraviesa el condicionamiento de crecer y permanecer en el empleo en todos los sectores. Lo que tiene que pasar es que las mujeres tengan tiempo de calidad para poder trabajar. Una posibilidad a largo plazo es, por ejemplo, que en los parques industriales tengan un programa que da incentivos cuando se crea infraestructura con perspectiva de género como puede ser un jardín o una guardería, o bien dar incentivos de facilitar instrumentos o créditos cuando las empresas tengan en sus planes de personal, mecanismos de redistribución como flexibilidad horaria, teletrabajo que facilite que las mujeres puedan permanecer en esos puestos por maternidad incipiente o tener a su cargo a niños y niñas pequeños. 

En el orden de lo simbólico y cultural hay que trabajar para comprometer a los hombres en el cuidado

— ¿Cuál es la reacción del sector privado ante las propuestas vinculadas al género?

Estamos dando unos primeros pasos donde no había prácticamente nada, con lo cual esto requiere de un proceso de asimilación. Quienes se van a acercar primero son las mujeres, de las gremiales empresarias, de los directorios de empresas pero después hay todo un proceso que involucra la sensibilización al sector empresario. Sabemos que es políticamente correcto contar en un con un espacio de género pero no todos estos espacios van a tener este modelo de transversalidad. Proponemos nuevos modelos de gestión que involucren a las mujeres donde tengan una voz. Estamos en contacto permanente con este consejo asesor para empezar a mapear buenas prácticas que están llevando adelante, ofrecer asesoramiento técnico para que puedas mejorar las prácticas que hay en sus organizaciones y también poner a disposición especificidades que puedan hacer con líneas de crédito o de aportes disponibles. No es solamente decir "pongamos a las mujeres en las fotos, sino “transformemos la estructura productiva”.

Las 39 políticas para 2020 y 2021 para achicar las brechas que puso en marcha el Ministerio hace siete meses están presupuestadas en 11.800.000 pesos. Para fines de abril de este año se otorgaron 250 créditos a Pymes lideradas por mujeres por un total de 2081 millones de pesos. El programa de crédito fiscal del 2020 contó con un 65% del total de mujeres participantes lo que involucró un 72% del total global asignado para ese programa. Siete de cada 10 proyectos financiados tuvieron participación de mujeres trabajadoras o directivas. Además, 39 millones de pesos fueron específicamente para la capacitación de mujeres. En el programa de desarrollo de parques industriales el 50% de los proyectos financiados tuvieron perspectiva de género. Eso generó un monto exceptuado de 42 millones de pesos. Basaldúa aseguró que para 2022 ya se están reestimando y agregando programas y que en 2021 se calcula exceptuar 180 millones de pesos y subsidiar créditos por un monto total de 50 millones de pesos.


— Con la pandemia, el desempleo y la tasa de inactividad creció más en las mujeres. Las políticas en este período señaladas como con impacto de género fueron sólo de transferencia directa ¿Cómo atraer a esas mujeres al sistema productivo?

Nuestras políticas tienen que beneficiar a todas las trabajadoras, también las que no están trabajando. La pandemia es un estado de excepción muy largo en el que tenemos que encontrar nuevas estrategias para nivelar y volver a apalancar el desarrollo productivo nacional de largo plazo que era el objetivo al inicio de esta gestión. En medio, las mujeres son las primeras que se caen del sistema. Volviendo a la complejidad de los cuidados, es muy difícil volver a recuperar el empleo en una situación donde las mujeres tenemos en nuestras casas y a nuestros niños sin escolaridad. Pero aún con un sistema educativo funcionando no hay oferta extendida de la manera en que lo requiere el sistema productivo para que esas mujeres vuelvan a trabajar. Hoy lo que se lanzó recientemente es un régimen de promoción del Norte Grande, que tiene beneficios fiscales diferenciales cuando se contratan mujeres. Las políticas con diferenciales constan en poder hacerle ver a ese empleador que invertir ese recurso que si toma una mujer va a tener mayores beneficios que si toma un varón, porque hay un interés en recuperar a esas mujeres caídas del sistema.

Tasas de feminización por sectores. Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo
Tasas de feminización por sectores. Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo

— ¿Qué se hace con las diferencias salariales y de jerarquización en los sectores más masculinizados?

Lo que queremos trabajar es que las mujeres entren a los sectores que les ofrecen mejores condiciones de trabajo. Los tradicionalmente masculinizados, ahí es donde nuestra intervención tiene que ser por diferentes espacios. Con sensibilización, con acuerdos con las cámaras, con mecanismos de incentivos de diferentes maneras, con capacitación de esas mujeres porque hay lugares donde no hay mano de obra disponible entonces hay que formar esos recursos para que puedan incorporarse.

No trabajamos con el sesgo de élite, de solamente apuntar como tradicionalmente se hacía a las mujeres líderes de empresas. Ahí nos vamos a encontrar con que son muy pocas y no representan la totalidad de las mujeres a las que nuestras políticas quieren beneficiar. Por otro lado, todavía hay que hacer un gran trabajo para que las personas que vayan a la mesa de negociación incorporen a esas mujeres. No sólo que el ministerio pida sino que los referentes de cámaras traigan a las mujeres, sino que haya una participación más representativa. 

Brechas salariales de género y tasa de feminización por sectores de actividad

Por ejemplo, en la minería, las mujeres que manejan camiones fuera de ruta demuestran menor índice de siniestralidad que cuando los manejan los varones. Es una aptitud de las que las empresas se dan cuenta que tienen que empezar a valorar porque eso les va a llevar menores costos inclusive. Hay una cuestion de justicia social que es que el desarrollo incluya a mujeres y también hay estas cuestiones de lo cultural, que es dejar ese espacio. Contribuir al desarrollo teniendo en cuenta que las mujeres tienen que ser parte. Y no estar vinculadas solamente a los estereotipos de cuidado en el ambito doméstico.
 

— ¿Dónde están las diversidades en el entramado productivo?

Tengo que hablar desde afuera del sistema productivo, porque no hay datos. Hay una tendencia a en este contexto de avance del feminismo y su cristalización en estructuras del Estado a homologar a mujeres y diversidades. Personalmente considero que hablar de diversidades es hablar de un término político y que no está acabado. Buscamos seguir trabajando en mejorar esa identificación del colectivo de la diversidad desde las competencias del ministerio. Podemos trabajar en empleabilidad, la respuesta que estamos abordando es generar algunas acciones focalizadas, todavía las personas de la diversidad, sobre todo el colectivo trans, están en una situación de extrema vulnerabilidad pero aparte tienen unas demandas diferentes a las mujeres que ya están insertas en la producción. Hay que pensarlo de una manera más integral para que esa inclusión sea sostenible en el tiempo para esa persona.

— ¿Puede haber una  “Ley Micaela” para la industria? ¿Cuáles son los planes en materia de prevención de la violencia?

La contracara del femicidio es la autonomía económica de las mujeres. Para que las mujeres no sean víctimas de violencia doméstica y de femicidio, es un requisito absolutamente necesario. No es un tema menor, por eso trabajamos desde esta perspectiva transversal y contundente. Queremos mujeres con autonomía, con capacidad de desarrollo y con capacidad de una vida libre de violencias. Tenemos una campaña de tolerancia 0 que lanzamos en 2020. Entendiendo que aun cuando no se de una situación de violencia en el ámbito laboral, las empresas no pueden mirar para otro lado, tienen que hacer algo, tampoco hacerse responsables, porque no tienen las competencias para eso pero si en este caso lo que tratamos de fomentar es que podamos trabajar en conjunto recursero para que esas empresas tengan en el territorio la capacidad de derivar.

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Eugenia Muzio

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