En medio de la tensión entre Gobierno y las productoras de alimentos por el control de precios ante la inflación y la renovación por tres meses más del programa Precios Cuidados, el próximo martes un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados buscará dar dictamen al proyecto de ley de alimentación saludable, también conocido como el "etiquetado frontal de alimentos".

En ese sentido, la industria de alimentos y bebidas enrolada en la Copal apuntó contra la "demonización" de los productos que le "hace daño a los consumidores" con información incorrecta y proporcionan una "traba" para una industria que "no solo alimenta a argentinos, sino que también exporta al mundo". 

El proyecto que ya tiene media sanción del Senado y recolectó críticas de los sectores productivos, busca advertir a los consumidores sobre los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías a partir de dar información clara, oportuna y veraz. En el empaquetado de los productos octógonos negros indicarían sus propiedades nutricionales, en lugar de leyendas como "light" o colores llamativos que hacen parecer a los alimentos más saludables de lo que en realidad son. 

La Coordinadora de Industrias Alimenticias (Copal) emitió un comunicado ante el tratamiento en Diputados donde asegura que 35 cámaras y 14.500 empresas coinciden en la necesidad de contar con un modelo de etiquetado frontal que informe correctamente a los consumidores. Sin embargo, la Copal solicitó que el texto aprobado por el Senado hace ocho meses "recupere la mirada y aportes del sector productivo". 

Cuáles son los dos puntos que quiere modificar la Copal

La entidad que dirige Daniel Funes de Rioja actual presidente de la Unión Industrial ( UIA) compartió en el comunicado dos modificaciones que el proyecto debería tener en cuenta antes de obtener dictamen la semana que viene. "Lejos de obstaculizar el debate, nuestro sector busca lograr una propuesta que permita informar de manera comprensible, correcta y veraz al consumidor", aseguró. 

Chile, Uruguay, Perú y México utilizan un sistema similar de etiquetado por lo que la Copal pidió que los símbolos estén "armonizados en el Mercosur", "dado que ese es el ámbito dispuesto para este tipo de regulaciones" y que el comercio intra-bloque "genera importantes oportunidades de desarrollo para los países". Muchas de las empresas productoras venden sus alimentos en otros países de la región y buscan que el packaging pueda usarse en esos territorios para simplificar los costos y la elaboración de diferentes empaques. 

Por su parte, el otro punto en cuestión es la "clarificación respecto de las exclusiones y los valores máximos del perfil de nutrientes", es decir cuál es el rango de nutrientes que deben tener los alimentos para recibir las etiquetes de "alto en azúcares", "alto en sodio", "contiene grasas saturadas", etc.

En este sentido, el proyecto toma los parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). "El que se propone calcula por kilocalorías, un aspecto netamente técnico que parece haberse soslayado y que acarrearía una serie de confusiones que deberían ser evitadas", advirtió Copal. 

"Esta parcialidad genera una distorsión que hace que muchos productos recomendados por las Guías Alimentarias Argentinas queden alcanzados por el Etiquetado Frontal. La Autoridad Sanitaria Nacional debería ser la responsable de establecer los límites y exclusiones tomando otras referencias además de OPS", explicó la entidad que dirige Funes de Rioja.

En esa línea, destacó que "todos" los alimentos y bebidas elaborados por la industria "son aptos para el consumo humano", tal como lo señala el Código Alimentario Argentino, y que la elección del alimento por parte del consumidor debe ser "acompañada por información clara y sencilla", evitando generar confusión sobre su composición.

Que un alimento sea apto para el consumo humano no implica necesariamente que sea "sano". De todos modos, los consumidores tienen un gusto por determinados productos que no cambiará con el etiquetado, sino que este hará más sencilla la identificación de los valores nutricionales que hoy en día vienen impresos en una letra muy pequeña con gráficos poco didácticos. 

"Desde COPAL destacamos que los modelos aislados que preconizan la demonización de los alimentos, lejos de cumplir sus objetivos constituirán un daño en los consumidores al proporcionar información incorrecta, y una traba para una industria que no solo alimenta a argentinos, sino que también exporta al mundo", remarcó la entidad en el comunicado.