La recaudación bonaerense sufrió un nuevo deterioro durante julio y el fenómeno se observó tanto en la comparación interanual como al medirla contra el mes previo. Así, la contracción contra el mismo mes del año pasado fue de 12,6%, en términos reales. Pero además también se registró una caída de 6,7% versus los ingresos de junio

Los datos pertenecen a un informe del área de Estudios Económicos del Banco Provincia. Entre las explicaciones del empeoramiento, destacó "la inestable evolución de las transferencias nacionales recibidas por la provincia". Aunque, por supuesto, también hay un fuerte impacto de la pandemia en los niveles de actividad económica y, por ende, en la recaudación de origen provincial. Conjugados con la crisis previa, los problemas económicos aumentaron las dificultades de cobrabilidad impositiva.

Así, los ingresos tributarios de la provincia de Buenos Aires continúan en terreno negativo en términos reales y en julio alcanzaron los $71.626 millones. Un aumento nominal de 24,4% interanual, pero descontada la inflación se advierte una variación negativa de 12,6%, tal como señaló el Banco Provincia.


"El despliegue de la pandemia de Covid-19 se conjugó con la crisis económica preexistente, agudizando la caída en los niveles de actividad económica, y estresó la cobrabilidad impositiva", explicó el informe del Bapro.

Por otro lado, añadió, los impuestos patrimoniales se vieron "especialmente afectados" por el cambio de calendario de vencimientos, ante la tardía sanción de la ley impositiva 2020. También influyeron "las prórrogas de vencimientos y las diversas medidas de flexibilización tributaria aplicadas por el Gobierno provincial ante la emergencia", indicó el Bapro.

El impuesto de mayor relevancia es Ingresos Brutos, que en julio aportó una suma de $28.423 millones, lo que implicó una caída de 5,4% respecto a lo que se había registrado en el mismo mes del año pasado. Por su parte, el segundo tributo en importancia, que es Automotores, totalizó un ingreso de $4.727 millones, lo que significó una fuerte contracción de 16,6%, en la comparación interanual.


Otras bajas considerables se observaron en las recaudaciones de Sellos, con un fuerte desplome de 20,4%, y en el impuesto Inmobiliario, que marcó un derrumbe de 44,8%, tal como detalló el informe del Bapro.