En mayo el MULC dio cuenta de una dinámica negativa que ya se había observado durante abril: la brecha entre los dólares paralelos y el oficial generó expectativas de devaluación, causando que se liquidaran menos exportaciones y que se adelantaran pagos de importaciones. Por eso, por los intereses de la deuda, por la caída fuerte de los ingresos de préstamos externos y por un pequeño repunte de la fuga, en mayo se perdieron USD902 millones de reservas (llega a USD980 M si se toma en cuenta el ajuste por valuaciones).

Sobre el cierre del mes, el BCRA endureció las condiciones de acceso a divisas por parte de los importadores. De esa forma, logró achicar la brecha cambiaria y, se espera, las presiones devaluatorias sobre el oficial. Algo de eso ya se observa. De hecho, mientras que en mayo fue vendedor neto de divisas por USD46.000 millones, para intentar controlar el traspaso al oficial, en junio es comprador neto por USD47.000 millones. Mientras que en mayo la brecha había superado el 70%, en junio quedó en torno al 50%.

La cuenta corriente cambiaria arrojó en mayo un déficit de USD322 millones. Ahí jugó el fenómeno de las exportaciones no liquidadas y los pagos de importaciones adelantados. Eso se observa en que, mientras el balance comercial del Indec, que muestra el devengado, dejó un superávit de USD1.893 millones, el MULC, que es el base caja, arrojó uno de apenas $316 millones

Ahí se destaca que mientras que en el devengado se observaron ventas externas por USD5.061 millones, en el base caja se liquidaron apenas USD3.854 millones. 

En plena cuarentena, la cuenta servicios siguió reflejando la caída de los viajes al exterior y arrojó un déficit de apenas USD16 millones. Pero los intereses de la deuda inclinaron la balanza con una salida de USD635 millones. Así, sin que el superávit de comercio exterior lograra compensar, por las presiones devaluatorias previas al endurecimiento del cepo a importadores, la cuenta corriente totalizó un rojo de USD322 millones.

La cuenta financiera tuvo dos fenómenos: por un lado, el ingreso de divisas por préstamos se desplomó por completo. De esa forma, las cancelaciones terminaron generando una salida de dólares de USD751 millones. A eso se le sumó la Formación de Activos Externos (FAE), también conocida como la fuga: la cantidad de personas humanas que compraron billetes se duplicó en mayo, de acuerdo con las mencionadas presiones cambiarias.

Totalizaron 2.400.000 personas, que compraron un promedio de USD190, apenas por debajo del límite permitido. Con todo, la fuga totalizó una salida de divisas de USD377 millones. Así, la cuenta financiera restó otros USD581 millones.

Con todo, la pérdida de reservas fue de USD902 millones.

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Mariano Cuparo Ortiz

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