Tal como lo hicieron los minoristas, los precios mayoristas desaceleraron su dinámica durante mayo, reaccionando frente a la baja en el ritmo de la devalución, por un lado, y a la tregua que dieron los precios internacionales de los commodities. El alza mayorista, que se puede relacionar con los costos empresarios, fue de 3,2%, con una menor incidencia del petróleo crudo y de los productos del agro.

Los datos fueron publicados por el Indec a través del informe del Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM). Se trata del menor incremento en lo que va del año, un 2021 que tuvo picos de 5,6% durante enero, de 6,1% en febrero y de 4,8% en abril. Principalmente estuvieron motivados por el alza en el precio internacional del petróleo y la soja, lo que se sumó a los incrementos autorizados en los combustibles, a nivel nacional.

Esta vez la cuestión mostró algunos cambios, aunque el alza en los precios de las naftas a nivel nacional volvió a ser el que lideró las subas de mayo. Los productos refinados del petróleo fueron los que más traccionaron y, de hecho, sin contar su incidencia, la inflación mayorista del mes habría sido de 2,6%, ya que le agregó 0,61 punto al Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), con un incremento de 6,9%.

En cambio, el petróleo crudo y gas fue deflacionario, con una baja de 1,4%. Mientras que los productos del agro treparon apenas 1,7%. Eso implicó sendas fuertes desaceleraciones, ya que habían marcado subas de 5,7% y 4,4% durante abril.

La dinámica de los precios internacionales y el crawling peg, dándose un descanso electoral luego de años de fuerte devaluación, le van quitando presión a la de la nominalidad. Los precios mayoristas son, principalmente, insumos transables, por lo que su desaceleración implica un alivio para los costos empresarios, una de las principales causas inflacionarias.