Los préstamos productivos aceleraron su caída en marzo. Ya acumularon siete meses consecutivos en la senda negativa, desde que en septiembre comenzaron a revertir el crecimiento impulsado por las políticas de tasa subsidiada del BCRA. La contracción fue de 5% real desestacionalizado respecto a los niveles de febrero. Una contracción importante que, por un lado, deja entrever que al pasar lo peor de la pandemia las empresas no necesitan más créditos de emergencia. Por otro, son una señal de timidez en el rebote de la economía y la inversión.

Cabe destacar que los datos de inversión vienen mostrando un repunte importante en los últimos meses. Y, de hecho, es el factor de la demanda agregada que vino traccionando con mayor fuerza al PBI. En enero, según el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Abdala (ITE-FGA) continuó creciendo 3,8% respecto a diciembre, luego de una recuperación a alta velocidad en el segundo semestre del 2020. La pregunta es cómo continuará hacia delante, teniendo en cuenta que las mejoras recientes fueron desde niveles de pozo histórico y de destrucción de capital, en lo peor de la pandemia.

El economista jefe de Econviews, Andrés Borenstein, dio su respuesta a la pregunta de si se trata de una señal de tibieza en el rebote económico o si se trata de una menor urgencia empresaria de créditos de emergencia. 

Dijo: “Probablemente hay algo de cada cosa. Inversiones no hay, el rebote es en niveles muy bajos y mayormente por la construcción. Y llevamos varios meses con caida real de prestamos. Mi impresion es que la recuperacion económica se frena. El arrastre a febrero te va a dar 7% y yo creo que el PBI va a crecer 7%. Es decir que la recuperacion ya la vimos. Cuando los empresarios repagan el prestamo implica que ese dinero no lo usan para capital de trabajo o inversiones. En un escenario mejor podrian intentar refinanciar los prestamos”.

Coincidió el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez: “Las empresas están usando lo que recaudan para cancelar pasivos. No se están reendeudando para ampliar capacidad. En parte, porque les queda mucha capacidad sin utilizar. Y en parte porque, para decidir una inversión no miran solamente si se va a crecer sino también si ese crecimiento va a sostenerse con el paso de los años. Y hoy la economía es el reino de la incertidumbre".

Y agregó: “Ante el rebote de la actividad y las mejoras en los márgenes, las empresas se dan vuelta y achican la mochila. No mantienen el nivel de apalancamiento. No cambian el crédito Covid-19 por más crédito. La inversión que vamos a ver mientras no se resuelva la incertidumbre y haya subutilización de la capacidad instalada es de mantenimiento, diría de reposición prácticamente, y construcción”.

Una caída que lleva siete meses y se aceleró en marzo  

Los préstamos a privados cayeron 1,6% real desestacionalizado. Ahí hay dos dinámicas dispares, según los números del BCRA: los productivos cayeron 5%. Las tarjetas de crédito, en cambio, crecieron 1,4%. Al interior de los productivos, los documentos descontados y los documentos a sola firma exhibieron una disminución de 1,3% y 2,9%, respectivamente, en términos reales. En tanto, los adelantos en cuenta corriente presentaron la mayor disminución, con una caída mensual de 11,5% sin estacionalidad a precios constantes, según el Informe Monetario de marzo del Banco Central.

Desde la autoridad monetaria señalaron: “La ralentización del crédito ocurre en un contexto de paulatina recuperación de la actividad económica, que ha dado lugar a una menor demanda de las líneas de créditos creadas durante la emergencia sanitaria, permitiéndole al BCRA focalizar los esfuerzos de asistencia crediticia a los sectores más rezagados”.

Ahí el gran asunto de la caída de los préstamos productivos, en el que coinciden privados y BCRA, aunque con distintos enfoques. A medida que la urgencia económica cedió, y el rebote del PBI se verificó, generando mayores ingresos para las empresas, estas en lugar de seguir apostando al endeudamiento para invertir, están decidiendo cancelar créditos.

Desde LCG señalaron: “El empeoramiento de la dinámica de los préstamos a empresas se acentuó en marzo, cuando aceleraron la caída mensual real y reflejaron la baja más alta desde febrero del 2019. Esto da cuenta de un mercado de crédito y un financiamiento a la producción que revierten la recuperación de 2020, exponiendo una dinámica tímida de la actividad y con escasa tracción”.

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