Dos empresas con más de 90 años de historia anunciaron ayer un proceso de reestructuración de su deuda, a partir de la falta de financiamiento, el cepo cambiario y la caída de la actividad económica.

Se trata de las firmas Celulosa y Vicentín, que en el primer caso debió prorrogar el canje de un bono de US$60 millones y en el segundo, inició un proceso para renegociar sus pasivos que, de acuerdo a datos oficiales, acumula $23.000 millones con bancos locales, principalmente el Nación.

En ese sentido, en los próximos días vence el acuerdo que había alcanzado la productora de hidrocarburos Medanito para postergar el pago de la primera cuota del préstamo de US$80 millones que le otorgó el Credit Suisse junto al Ciudad, HSBC, Itaú y el BICE. A lo largo del 2019, la compañía negoció diez veces con ese grupo de bancos para evitar el default.

Estos tres casos demuestran la gravedad de la crisis que hoy atraviesa al tejido productivo en todas sus ramas, y que afecta a grandes empresas e incluso a los sectores más favorecidos por el macrismo como el agropecuario, que encarna la tradicional firma Vicentín, una de las principales exportadoras del país.

El director de Research for Fraders, Gustavo Neffa, planteó en diálogo con BAE Negocios que la situación de "estrés financiero" de la empresa se debe principalmente por la baja de las líneas de crédito de los bancos para el sector a partir de agosto "para no estar tan expuestos", a partir de la agudización de la corrida cambiaria y el retiro de depósitos en dólares de los ahorristas. Ante ese escenario, las entidades debieron cancelar las prefinanciaciones de exportaciones para poder hacer frente a la salida masiva de plazos fijos y cajas de ahorro en moneda extranjera, por pedido del Central.

En cuanto a Celulosa, ayer anunció que no cumplirá con el pago de capital e intereses de un bono de US$60 millones que se encontraba en proceso de canje. El director de la compañía, José Urtubey, le explicó a este medio que "es una situación manejable porque se canjeó el 92% y se extendió el plazo para que puedan ingresar inversores que habían quedado afuera", aunque reconoció que es probable que no consigan que entre el 8% restante. "Técnicamente puede considerarse un default pero es una situación de la que podemos salir rápidamente", añadió el dirigente de la Unión Industrial.

Por lo pronto, el 23 de diciembre vence el plazo para que Medanito abone la primera cuota del crédito sindicado. Mientras, en el sector de la construcción las firmas Green y CRZ ya están en concurso de acreedores.

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Ignacio Ostera

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