Los países del mundo más golpeados están respondiendo con fuertes inyecciones fiscales a la mega crisis generada por el Covid-19. Un informe del Instituto of International Finance (IIF), que nuclea los principales bancos a nivel global, destacó que menos del 1% de todos esos fondos aprobados por los gobiernos tiene una mirada sustentable o "verde"

La crisis global tiene a las cuarentenas y al miedo a salir y consumir como protagonistas. Eso implicó una fuerte contracción de la actividad económica tanto por el lado de la oferta como de la demanda: las fábricas y comercios cerraron en forma masiva y a la vez tanto las exportaciones, como el consumo y la inversión se retrajeron. Ahí aparecieron los estados del mundo para intentar sostener vivas a las empresas y a los bolsillos de los trabajadores afectados. 

El informe publicado por el IIF remarcó que en la previa varios líderes globales venían destacando la necesidad de avanzar en una agenda económica y medioambientalmente sustentable. Sin embargo, la gran mayoría de ese gasto fiscal con el que los gobiernos buscan mitigar el impacto de la crisis no tiene una mirada "verde".

Así, el IIF señaló: "El grado de orientación green de los paquetes de estímulo fiscal a la fecha es muy limitado. Según una muestra 29 países líderes del G-20 y la OCDE, un estimado de USD931.000 millones del total de los paquetes fiscales exhibe objetivos sostenibles o verdes, mientras que, de los ya aprobados, sólo USD84.000 millones tienen ese fin. El componente sustentable es relativamente pequeño sobre el total de las respuestas fiscales a la crisis y de hecho sólo representan el 6% de lo anunciado y el 1% del total aprobado". 

Además, el informe detalló que la respuesta fiscal a nivel global frente a la pandemia fue "masiva". Destacó en ese sentido que ya se invirtieron, desde los gobiernos, un total de USD11 billones y que ya están proyectados otros gastos por USD5 billones extra. En ese sentido, afirmó: "Con una recuperación que todavía es tentativa y dispersa, semejantes inyecciones lucen más que necesarias".

La caída de la economía global va a generar un recorte de las emisiones anuales de dióxido de carbono en torno a 4% o 7% durante el 2020. Aunque semejante "mejora" va a ser temporal y "no genera un impacto en la necesidad de que aparezcan soluciones que mitiguen los efectos del cambio climático", según el IIF. 

"Con la atención puesta en la recuperación de mediano plazo, ahora es el momento de promover inversiones climático-resilientes, neutrales en términos de dióxido de carbono y eficientes en cuanto a recursos. Particulamente en sectores carbono intensivos como la energía y el transporte".

En ese sentido remarcó que esas políticas pueden ser también beneficiosas en la generación de empleo y también en términos de costos. "Unos seis millones de trabajas en sectores relacionados con la energia están en riesgo o ya se perdieron durante la pandemia. Muchos de ellos podrían no recuperarse, ya que la inversión en energía caería 20% en el 2020. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA, en inglés), invertir USD1 billón anuales en energía verde durante los próximos tres años podría generar nueve millones de empleos nuevos en una variedad de sectores relacionados. Y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de carbono en un 15% respecto a los niveles del 2019.