El BCRA publicó en su blog oficial un paper acerca de las causas de la inflación en Argentina, a partir del caso local entre 2004 y 2019. El texto levantó polvareda entre analistas. Hasta ahí, lo esperable y anticipado por el mismo documento: la discusión sobre las causas de la inflación suele presentar contrapuntos muy marcados. Por lo demás, dejó algunas lecturas clave acerca de lo que puede pasar en materia de precios durante el 2021, año en el que se espera que los trabajadores busquen recomponer su salario, luego de lo perdido entre 2015 y 2019.

El texto del BCRA fue leído con algo de sorna desde la ortodoxia. Y es que, desde el vamos, se propuso dejar de lado una lectura unívoca, en la que la emisión monetaria es la explicación básica del fenómeno.

Por el contrario, señaló que la puja distributiva, es decir la búsqueda de los trabajadores de cobrar más salarios luego de una pérdida significativa, seguida después por un incremento de los precios por parte de los empresarios para recuperar márgenes, es una de las claves para explicar lo ocurrido entre 2004 y 2019. Pero también remarcó que muchas veces esa puja está precedida por una devaluación, que en ocasiones puede tener origen en un exceso de emisión monetaria, lo que remite en forma ajustada a la historia reciente.

En 2020 hubo una emisión monetaria récord, de alrededor del 7% del PBI. El cepo cambiario generó que no hubiese una suba del precio del dólar por encima de la inflación del año. Eso deja desafíos de cara al 2021, ya que la brecha cambiaria deja cierta incertidumbre. A eso se le suma lo que pueda ocurrir con las paritarias.

El economista del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA), Juan Manuel Telechea opinó: "El BCRA está reconociendo que la emisión de dinero importa, pero que el canal de transmisión más importante es a través de devaluaciones del tipo de cambio oficial, algo que las gestiones anteriores, de alguna u otra manera no reconocieron explícitamente. Creo que la lectura que se desprende de eso es que la inflación se desaceleró fuertemente en 2020 a pesar de la notable emisión de dinero, justamente porque el dólar oficial estaba contenido por el cepo".

Y agregó: "La contrapartida de eso fue el salto de la brecha cambiaria, lo cual es el gran desafío de cara al 2021 dado que eso llevó a que aumenten significativamente las expectativas de devaluación del dólar oficial (el REM espera un aumento superior al 40%), que de convalidarse llevarían a otro salto inflacionario".

Dólar, salarios y emisión

El posteo del BCRA señaló: "El proceso inflacionario puede ser gatillado por lo que comúnmente se conoce como 'conflicto distributivo'. Por ejemplo, ante un incremento del tipo de cambio, y sus consecuentes efectos sobre el nivel de precios, los trabajadores pueden intentar recomponer su salario real reclamando mejoras nominales, lo cual puede tener un efecto ulterior en los precios, dando inicio a una nueva ronda de reclamos de salarios que retroalimenten el proceso inflacionario".

Y además agregó que existe una influencia de los agregados monetarios, aunque descartó que el canal que derive en una suba de precios fuera un exceso de demanda en el mercado de bienes. "También puede ocurrir como consecuencia de un reacomodamiento de la cartera del sector privado, quien, al volcar parte de sus excedentes financieros a la demanda de moneda extranjera, termina presionando el tipo de cambio y por ende los precios", señaló.

Y sintetizó: "Más allá de su explicación específica, lo que muestran los datos es que toda explicación sobre el fenómeno inflacionario en argentina debe dar cuenta que estas dos relaciones tienden a cumplirse eventualmente".

A la vez, la investigación del BCRA, que se desprende de un fragmento que había sido publicado en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) de noviembre, señaló que los descensos inflacionarios quese detectaron en el período estudiado "estuvieron acompañados de aumentos salariales acotados". 

Es decir, que hay una explicación de puja distributiva al fenómeno inflacionario pero que a la vez los movimientos cambiarios cumplen un rol, antecedido en ocasiones por movimientos en las variables monetarias.

El 2021 dispara las preguntas. Los precios relativos serán clave. Si bien el salario "solo" perdió 0,2% real a lo largo del 2020, ese desempeño vino después de una contracción de cerca del 20% entre 2015 y 2019. A las presiones cambiarias potenciales, se le sumará la búsqueda de los sindicatos por ajustar sueldos en un año electoral. A eso se le suman las tarifas, que se descongelarán. 

La inflación en el 2021

El director del CESO, Andrés Asiaín, señaló: “Proyectamos que la inflación va a seguir en valores similares a 2020, con una diferencia de que va a estar un poco más impulsada por la recuperacion de los salarios y un poco menos por el tipo de cambio oficial. Eso suponiendo un escenario electoral normal. Hay un Escenario B, menos posible, en el cual el FMI presione para acelerar una devaluación y que se acelere por ende la inflación”.

Y agregó: “Creo que la mayoria de los economistas ortodoxos que ven una aceleracion de la inflación el año que viene es que prevén una devaluación. Para nosotros es posible pero no es lo más probable. Además tienen una visión de que el mayor gasto público va a recalentar la inflación. Nosotros no compartimos esa visión”.

Para el economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, el fin de la pandemia en versión más dura, y el reacomodamiento de tarifas y salarios bastará para elevarla en torno al 45%: “Algo va a acelerar. Hubo muchos meses en los que fue artificialmente baja, por la cuarentena. Abril, mayo y junio estuvieron en menos de 2% y no por un tema de consistencia. En las tarifas va a haber un ajuste. Este año estuvieron planchadas. Por ende, así sea de 1%, ya es un movimiento importante. El salario también estuvo muy planchado. Aunque no tengas una megarecomposicion, cuando haya un poco de avance ya vas a estar por arriba del 2020. Y después está lo cambiario”.

La economista principal de Econviews, Lorena Giorgio, señaló que el año electoral, en lugar de jugar a favor de una estabilidad inflacionaria, suma presión: “A lo largo del 2020, los precios regulados fueron muy por debajo de la inflación núcleo, lo cual no es sostenible durante mucho tiempo. Por otro lado, los sindicatos van a querer recuperar parte de lo perdido este año y el año electoral les da más poder de negociación”.

Desde el Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (Ocepp), Matías Wasserman no descarta la importancia del factor tarifario, pero afirma que la clave en materia inflacionaria será lo que ocurra con el dólar: “Es probable que el Gobierno busque evitar la devaluación a toda costa tanto por sus efectos inflacionarios como por los efectos recesivos que golpearían aún más a una economía ya muy lastimada”. 

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