Hay cierto consenso entre economistas acerca de que en abril la inflación estará por primera vez, desde enero del 2018, por debajo del 2%. La política activa y estricta de control de precios por parte del Gobierno, junto con la recesión, lograron marcar una fuerte desaceleración respecto a los niveles de marzo. Hacia adelante, hay algunas incertidumbres respecto a la posibilidad de que la fuerte emisión monetaria que se viene tenga traslado al dólar. Aunque la expectativa es que, con el oficial regulado, la devaluación del peso no se dispare. El IPC de abril se publicará pasado mañana.

De hecho, según el REM de abril -que muestra las proyecciones de 38 analistas de la city- el precio del dólar oficial irá variando mes a mes a un ritmo similar al de la inflación. Por ejemplo: para junio se espera que el IPC dé una variación de 3,1% y que el dólar salté 3,8%. En cambio en julio la inflación sería de 3,3% y el dólar variaría sólo 2,6%. En agosto ambos empatarían en 3,4%. Ritmos similares.

Ahí estará la clave hacia delante. Las tarifas permanecerán congeladas al menos hasta que termine el primer semestre y los salarios no tienen paritarias en el horizonte. La dinámica fundamental será la del tipo de cambio. El riesgo que es la emisión monetaria tenga, más allá de permitir un restablecimiento de los niveles de consumo más básico, un impacto sobre la demanda de dólares. Este lunes se retomó la presión sobre los paralelos, que venían de una semana de calma. La intervención del BCRA para regular el precio del oficial, en un momento en el que la autoridad monetaria está enfocada en reactivar, será la clave para que los precios no se desboquen.

El director ejecutivo de Seido, Matías Carugati, afirmó al respecto: "Hacia delante va a depender casi exclusivamente de la habilidad del BCRA para mantener el dólar oficial bajo control. Los crecientes desequilibrios monetarios se están canalizando hacia las cotizaciones alternativas. Si se terminan convalidando en el oficial, va a pegar sobre la inflación". Seido cerró abril con un IPC de 1,5% y proyecta otro idéntico, o incluso inferior, para mayo. "La desaceleración se explica por el cierre de comercios, el estricto control de precios sobre la canasta básica, la incidencia mínima de los regulados y la baja depreciación del tipo de cambio".

Ecolatina midió una inflación de 1,9% en abril. Desde Cerx observaron un IPC de 2,5%, algo más en línea con el 2,4% del REM (y una aceleración a 3,5% ya en mayo). Econviews proyecta otro 1,8%, de la mano de la regulación de precios. La economista de la consultora Mariela Díaz Romero señaló: "Ayudaron los precios congelados, precios máximos y el freno total de la actividad económica a la baja. Eso sí, estos factores son transitorios y, en tanto la economía empiece a abrirse, la inflación va a acelerarse. Además, la fuerte suba del dólar libre, que impacta en la expectativa de depreciación del oficial, genera subas de precios preventivas. Y también puede haber cuellos de botella en algunos bienes que te generan subas de precios".

Desde Ecolatina afirmaron: "Los principales drivers inflacionarios se mantendrán contenidos durante el resto del año, tanto tarifas como salarios. La evolución dependerá del tipo de cambio. Si bien el oficial es el relevante, una mayor brecha por un eventual default podría generar presiones. La emisión para financiar déficit alimenta las expectativas de devaluación. De todos modos, de no mediar problemas de escasez, el año cerraría en 47,5% anual".

El BCRA y la prioridad puesta en dinamizar la actividad

En marzo la emisión monetaria batió records históricos, con impresión de billetes por $575.000 millones. En abril el BCRA esterilizó también en niveles récord, por $424.000 millones. Para mayo y lo que se viene la búsqueda de dinamizar la actividad parece indicar que se vienen tiempos de política expansiva fuerte.

Desde Portfolio Personal Inversiones destacaron: "En cuanto a lo monetario, la presión al tipo de cambio volvería a partir de esta semana, ya que las nuevas medidas y restricciones de BCRA irían perdiendo efecto, y la emisión monetaria seguiría su curso actual para financiar un déficit cada vez mayor. Por otro lado, vemos menos probable que el BCRA tenga el mismo comportamiento que en abril donde pudo absorber mucho de la liquidez sobrante. Dicho esto, las alternativa que queda para bajar la presión al tipo de cambio y a la inflación es subir las tasas, escenario poco probable como venimos insistiendo hace varias semanas, donde el gobierno ve una suba de tasas como medida de última instancia. Creemos que irán por el camino de asumir una inflación más alta en los próximos meses".

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