El Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Abdala (ITE) analizó la situación económica y social en su informe de coyuntura del corriente mes sobre datos oficiles. Allí remarcan que el mercado de trabajo se vio seriamente afectado en el 2020 por la pandemia y las restricciones a la movilidad.

También trazaron la alternativa de que el déficit primario 2021 no resulte inferior al 4,5% proyectado en el Presupuesto y consideran vital la cuestión inflacionaria para recuperar la economía y por ende el empleo.

La reseña laboral del informe recordó que para el tramo de abril, mayo y junio del año pasado del año 2.500.000 de personas habían perdido –al menos transitoriamente- sus empleos. “De esta forma, las tasas de actividad y empleo se ubicaron en mínimos históricos. En el tercer trimestre, último período con datos disponibles, los indicadores se recuperaron en forma parcial”.

De hecho las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Argentina, a junio de 2020, que publicó BAE Negocios, evaluaban la pérdida de 860.000 puestos de trabajo.

Con el análisis desde el corriente se aprecia que sólo en el segmento de los monotributistas reveló un incremento en pandemia (ver infografía).

Crisis Covid-19

Para su análisis el ITE considera que el impacto de la pandemia fue muy dispar entre las distintas categorías ocupacionales, con un mayor impacto en los sectores más vulnerables. De esta forma estiman que en la medida en que la recuperación económica “no sea íntegra y sostenida, el empleo se mantendrá por debajo de su nivel pre-pandemia. En particular será difícil esperar buenas noticias del empleo asalariado registrado privado, que mostraba serias dificultades ya desde antes de la irrupción del Covid-19 y que aún presenta un bajo dinamismo”.

Remiten de esta manera a lo que varias organizaciones sindicales calificaron como “la pandemia antes de la pandemia”, para enmarcar los registros de trabajo, producción y actividad de 2015 a 2019.

Sobre algunas estimaciones privadas en la gama de diferentes alertas inflacionarias el ITE en su paper sostiene que “los nubarrones que aparecen sobre la economía doméstica tienen que ver con la incipiente aceleración inflacionaria que comenzó a observarse en los últimos meses de 2020, y no amainó en enero”.

Con ese foco consideran que nuestro país ingresó ya en el segundo mes del año desde vectores relacionados con las medidas sanitarias en progreso respecto al Coronavirus.

Detalla el informe que existen “riesgos no menores de estanflación” trazados en la posibilidad de un rebrote doméstico, “siempre latente hasta que la vacuna avance y se alcance globalmente la inmunidad, se suma el impulso de los precios de los alimentos y la existencia de presiones para corregir los precios regulados”.

Dólares

Con la mirada en el tipo de cambio no descartan tampoco que el Gobierno se vea obligado a utilizar como amortiguador la mejora en la oferta de dólares, “para reducir el ritmo de devaluación respecto de la inflación y lograr condiciones más favorables en -o posponer sin defaultear- la negociación con el FMI”. El ITE también explicita que dicha alternativa implica resignar, al menos en el corto plazo, dos objetivos importantes de la Casa Rosada para lograr una gradual normalización cambiaria: evitar el atraso cambiario y empezar a acumular reservas.

Sobre el capítulo de política monetaria, vía la aceleración inflacionaria el ITE considera que el BCRA adoptará una estrategia más restrictiva, incluso “teniendo en cuenta la necesidad de reconstruir el mercado de financiamiento en pesos y divergencia entre las proyecciones de inflación que muestra el REM respecto de las que plasmó el gobierno en el Presupuesto”.

En cuanto a “desafíos por venir" sustancian el frente fiscal, remarcan que 2020 cerró con un resultado de -6,5% del PIB, inferior al -8,3% pautado en el Presupuesto 2021, pero muy por encima de la proyección pre-Covid19 (-1,5%).

“Si tenemos en cuenta la dificultad de los ingresos fiscales para recomponerse en el comienzo de 2021, y una inercia de los gastos primarios que se mantiene elevada aún sin considerar los efectos de IFE, Tarjeta Alimentar, ATP y el resto de las partidas extraordinarias en respuesta de la pandemia, resulta muy probable que el déficit primario 2021 no resulte inferior al 4,5% proyectado en el Presupuesto”.