El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, planteó la necesidad de regular a los fondos de inversión por el "impacto en las economías periféricas" que, a su criterio, tienen esas empresas, con flujos de ingreso y egreso que "pueden provocar distorsiones importantes" por su dimensión.

"Hay un actor que ha alcanzado preponderancia en el sistema financiero global que son los fondos de inversión. Del mismo modo que los bancos necesitaron regulaciones y se impusieron en entre 2008 y 2009, hay que prestar atención si estos actores, ahora preponderantes en el escenario global, no necesitan mecanismos de regulación, especialmente por su impacto en las economías periféricas", consideró el funcionario durante el panel de cierre de las Jornadas Monetarias y Bancarias 2020, que fueron organizadas por el Banco Central.

Para el titular de la autoridad monetaria, "los flujos de ingreso y egreso de estos fondos por el volumen que tienen y por el tamaño de las economías pueden provocar distorsiones importantes, tanto en el valor de los activos, en los niveles de actividad como en la balanza de pagos, teniendo una conducta pro cíclica en estas economías y con respecto al ciclo global".

Por otra parte, evaluó que la pandemia profundizó los problemas de crecimiento que tenía la economía global, y consideró que "el desafío inmediato que afronta el mundo es encontrar los instrumentos necesarios para impulsar ese desarrollo en un contexto tan complejo".

"Necesitamos entender mejor lo que está pasando en la economía global para dar respuestas de crecimiento. Sabemos cuáles son los desafíos y existen las instituciones y los instrumentos para afrontarlos. Lo que se necesita es consenso global para hacerlo", resaltó.

Según Pesce, "aún superando la situación de la pandemia, todavía queda el interrogante de si la economía global va a poder contar con el motor de crecimiento de los países centrales o el único motor van a ser los países asiáticos, especialmente China y la India".

El funcionario analizó también los dilemas que enfrentan los bancos centrales en esta crisis inédita, y se preguntó "hasta dónde pueden seguir expandiendo sus hojas de balance, hasta dónde los países pueden seguir expandiendo su deuda sin que genere dudas a los inversores".

"El crecimiento del valor de los activos financieros no se ve convalidado con crecimientos sustanciales del producto. Esta situación de desbalance entre el crecimiento y el valor de los activos financieros indudablemente en algún momento deberá sincerarse", expuso.

Por último, hizo referencia a la redistribución de los ingresos en el mundo: "Desde hace décadas vivimos un proceso de redistribución negativa. Esto ocurría normalmente en los países periféricos, pero esta situación se ha trasladado a los países centrales y está afectando el crecimiento económico, porque el consumo interno sigue siendo un motor fundamental -en todas las economías centrales y periféricas- de la demanda agregada".