La fuerte emisión monetaria que viene realizando el BCRA, en el marco de la pandemia, generó hasta acá tanto una fuerte fuga a las distintas variantes del dólar, como un incremento en los plazos fijos: treparon 4,7% en términos reales durante julio y fueron la principal explicación de la expansión del agregado monetario M3. Con todo, tras el arreglo de palabra con los bonistas, el BCRA sigue vendiendo divisas y entre el lunes y el martes se deshizo de USD224 millones para intentar sostener el ritmo del crawling peg. La dinámica de pérdida de reservas continuó hasta el viernes.

Los números referidos a los plazos fijos corresponden a julio y fueron publicados por el BCRA a través del Informe Monetario Mensual. La tasa recargada (durante julio fue de 30,2%, un 2,5% mensual) operó para canalizar parte de la emisión monetaria a inversiones en pesos. La mayor parte de lo que se quedó en pesos fue hacia ahí.

 

Desde agosto, la nueva suba de la tasa de interés, con piso en el 87% de la remuneración que se ofrece a los bancos a través de las Leliq, permite que desde este mes los plazos fijos paguen 2,7% mensual a los ahorristas. El número es similar e incluso levemente superior al de la devaluación mensual que viene convalidando el BCRA sobre el dólar oficial. Además está por encima de la inflación de abril-mayo-junio y quedaría también por arriba de la de julio. Agosto ya es una incógnita: algunas consultoras como Cerx prevén una de 2,5% y otras, como Seido, una de 2,8%. En cualquier caso, competirá.

Desde el BCRA afirmaron: “La evolución diaria de las colocaciones a plazo refleja el impacto positivo de la política de tasas mínimas de interés, que asegura una retribución positiva en términos reales para todos los depositantes del sector privado. Discriminando el saldo por tipo de titular,  se verifica desde mediados de mayo un sostenido crecimiento tanto de las líneas de personas humanas como de personas jurídicas. Cabe destacar que dentro de éstas últimas, se encuentran las prestadoras de servicios financieros, como los Fondos Comunes de Inversión de Money Market que incrementaron su patrimonio en este período, con una cartera invertida en algo más del 40% en colocaciones a plazo”.

Pero junto con la suba de los plazos fijos durante julio, también creció la demanda de dólares paralelos y oficial, mientras que la oferta escaseó. Por eso, durante el mes pasado el Central vendió USD568 millones en el mercado cambiario, para sostener la cotización en sus variaciones diarias de $6 centavos de martes a viernes y de $18 centavos los lunes. El precio creciente de los paralelos, en cambio, disparó la brecha cambiaria. Con todo, la tasa de los plazos fijos no alcanzó para ganarle a la divisa en el marco de la incertidumbre económica, en plena pandemia y, en ese momento, todavía con la deuda sin arreglar.

Con el acuerdo por la deuda ya sobre la mesa, la expectativa de que acortara la brecha duró poco. Entre jueves y viernes se volvió a disparar. El dólar MEP trepó a $124,65 y alcanzó un nuevo máximo histórico, superando incluso al previo al acuerdo. El Central aceleró un poco el crawling peg el jueves y viernes, con subas de $8 y $7 centavos. Pero además siguió vendiendo dólares. Según ABC Mercados vendió por USD40 millones el miércoles y jueves y por USD20 millones el viernes. Pero los números oficiales del lunes y martes fueron muy por encima de eso (USD98 millones el lunes y USD126 millones el martes).

El economista Sergio Chouza explicó: “Los niveles de transferencias al Tesoro, en el marco de la politica contra la pandemia, que no se puede financiar normalmente como en otros países, es de una magnitud fenomenal. Obviamente, solo una parte de eso se queda en pesos, en parte por los fondos más conservadores, con ataduras institucionales, que tienen que constituir una parte de su cartera en activos de renta fija y con bajo riesgo. El resto busca inversiones más agresivas y rentables. Hay una mejora en las condiciones financieras en pesos y una tasa tentadora. Pero una parte se escurre entre las manos y se va a otros activos, como el dólar”

Y agregó: “No se puede restar importancia al exceso de liquidez como explicación. A la incertidumbre y a razones de carácter macroeconómico. Pero creo que hay que esperar a que se concrete el canje y se terminen de arbitrar precios en los bonos dolarizados, dejar que baje esa espuma. Recién ahí habrá que evaluar cómo se maneja el mercado cambiario”.

Desde la Fundación German Abdala (FGA) sostuvieron: “Los desafíos a futuro no son menores, una vez que se disipen los efectos de la pandemia. Según nuestras proyecciones, a fines de 2020 el stock de pasivos remunerados del BCRA (pases pasivos + Leliq) podría alcanzar un 11,5% del PBI. Si bien este guarismo no alcanza los máximos de marzo de 2018, de 12,3% del PBI, y el régimen cambiario actualmente vigente es mucho más rígido que el de ese momento, el tamaño de esta 'cuenta de regulación monetaria' comienza a despertar dudas entre los analistas, máxime tomando en cuenta que el año que viene Argentina puede no tener totalmente habilitados los mercados de deuda y deberá seguir financiando al fisco con emisión”.

Con todo, destacaron que hasta acá la dinámica de expansión monetaria solo mostró algunos coletazos administrables, sin consecuencias definitivas en términos de inflación y dólar, en el marco de un mercado cambiario con cepo.

Los préstamos se sostuvieron

El crédito productivo volvió a registrar una leve baja en julio. Subió apenas 0,7% nominal desestacionalizado, según los datos oficiales. Si se confirma una inflación de 2,2% en julio, la caída real fue de 1,5%. Si bien en otro marco se trataría de un pésimo dato, en el marco del fuerte desplome de la economía redunda en un desempeño aceptable. La caída podría haber sido más grave pero fue apuntalada por los documentos, de la mano de los préstamos al 24% que promovió el Gobierno. Desde el BCRA explicaron el dato a partir de que muchas empresas ya lograron a acceder a ingresos por facturación y que muchas otras ya habían accedido a esas líneas subsidiadas.

Con todo, los préstamos al sector privado en general treparon 0,9% real. Y las que traccionaron esa dinámica positiva fueron las líneas al 0% para monotributistas y autónomos. Por eso, las tarjetas de crédito (los préstamos se canalizan por ese mecanismo) crecieron 6,5% real durante el mes.

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Mariano Cuparo Ortiz

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