Los plazos fijos en pesos cayeron 6,2% real en las instituciones privadas durante noviembre. El fenómeno tiene algo de esperable en esta época del año, cuando aumenta la necesidad de tener pesos en el bolsillo por parte de las personas. Pero lo cierto es que la baja tasa de interés, que perdió tanto contra la inflación como contra la devaluación, no ayudó. Hasta el último día del mes, ña caída venía acompañada de un desarme de pasivos remunerados pero sobre la hora el BCRA absorbió con fuerza.

Para el total de las instituciones financieras cayeron 5,4% real. Se trata del segundo mes consecutivo de contracción de una opción de ahorro fundamental para los hogares, como alternativa a la prácticamente vedada compra de dólares. Entre mayo y septiembre se habían registrado puros incrementos, de la mano de una inflación dormida y una mejor tasa de interés, de la mano de un BCRA que achicó la brecha entre depósitos y préstamos.

En cambio, la tasa de los plazos fijos hoy cayó con fuerza en términos reales y en el último día de noviembre fue de 3,1% mensual para los menores a $100.000. La inflación del mes todavía no fue publicada pero se la estima en torno a 3,8%, por lo que esas colocaciones generaron una pérdida real de los ahorros en torno al 0,7% en esos treinta días. Además, el BCRA aceleró el ritmo de devaluación del dólar oficial durante noviembre: la suba del precio del dólar, de hecho, fue de 3,6%.

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, explicó al respecto: “Lo que se viene dando tiene que ver también con la estacionalidad de la demanda en pesos. Aumenta la preferencia por liquidez en pesos en esta época del año. Es decir que el fenómeno es, en parte, estacional. Y en parte tiene que ver con que los plazos fijos no pagan en términos reales. En vez de mejorar su rendimiento real y contra el tipo de cambio, cayeron. Hoy conviene estar en algún instrumento que ajuste por CER o por tipo de cambio. O estar líquido pesos, si es que la persona tiene que pagar algo en el corto plazo. La demanda transaccional de pesos sube siempre a principios de noviembre y cae a mediados de febrero”.

En octubre el stock de plazos fijos ya había caído 3%. De ahí que se trate del segundo mes consecutivo de contracción. El salto inflacionario de 3,8% en octubre (similar a lo que se espera en noviembre) fue la clave y la tasa de interés no pego un salto semejante. Fue pasando apenas de una de 2,7% mensual a otra de 2,8% y, luego, a mediados de noviembre, fue al 3,1%. Se atrasó.

Un informe reciente de la Fundación Mediterránea destacó: “¿Quiénes se perjudican en este mundo de tasas bajas? Claramente, quienes poseen excesos de pesos y no los pueden destinar a comprar dólares. Se ven obligados a mantener los pesos cobrando tasas inferiores a la inflación. Ante esta situación, su estrategia debiera consistir en reducir al mínimo su caja, pero les complica el manejo financiero de sus negocios”. Y agregó: “En un sistema financiero normal, todos los participantes debieran ganar, entre ellos, los ahorristas”.

Hasta el penúltimo día de noviembre, la baja de los depósitos se venía dando de la mano de un desarme de los pasivos remunerados del BCRA, es decir de las Leliq y los Pases. Junto con la emisión generada por el financiamiento del déficit fiscal, el mes estuvo a punto de cerrar con un crecimiento relativamente importante de la base monetaria. Pero en el cierre logró absorber $122.000 millones vía Pases, lo que ocurrió gracias a que los bancos usaron parte de su dinero encajado en las cuentas corrientes que poseen en el BCRA.

Caamaño Gómez explicó al respecto: “Cuando caen los plazos fijos y suben los depósitos más líquidos, crecen los encajes de los bancos. Tienen menos capacidad de prestar dinero y más de colocar liquidez en Pases”.

Frenó el drenaje de plazos fijos en dólares

Los que sí dejaron buenas noticias en noviembre fueron los plazos fijos en dólares. Si bien en promedio se volvió a registrar una contracción contra octubre de 4,2%, con impacto en las reservas internacionales, tal como venía ocurriendo en los meses previos, hubo un stop en la sangría. La caída en promedio se explica por un efecto de arrastre estadístico.

Pero lo cierto es que el mes cerró con un stock superior al que cerró octubre. Mientras que en aquel entonces totalizaban USD14.667 millones, ahora cerraron en USD14.685 millones. Primera vez que ocurre algo semejante desde agosto. En el interín el drenaje generó una mini corrida de USD2.729 millones (15,7% del stock) entre el 15 de septiembre, cuando el BCRA endureció el cepo, y el 30 de noviembre.

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