El Indec completó durante el jueves el panorama inflacionario de mayo, que mostró una buena desaceleración respecto al mes previo. La calma lograda en los precios minoristas se observó también en los mayoristas, que expresa a muchos de los costos que enfrentan los fabricantes de los productos del IPC, y en el costo de la construcción. Los mayoristas subieron 3,2% y los costos de construir 2,7%. Buena reducción de la tasa, aunque en el caso de la construcción fue pura y exclusivamente porque los salarios permanecieron quietos.

En ese sentido, cabe destacar que los materiales de la construcción volvieron a crecer 4,1%, exactamente el mismo número que en abril. Los gastos generales estuvieron incluso por encima, con un alza de 4,3%, aunque ahí sí se observó desaceleración respecto al 5,2% de abril. Por el lado de los materiales, siguen las subas con unos precios atrasados respecto a los dólares paralelos, tal como afirmaron desde la consultora ACM. Los gastos generales fueron impulsados principalmente por el ajuste en la energía eléctrica.

Tal como lo hicieron los minoristas, los precios mayoristas desaceleraron su dinámica durante mayo, reaccionando frente a la baja en el ritmo de la devalución, por un lado, y a la tregua que dieron los precios internacionales de los commodities. El alza mayorista, que se puede relacionar con los costos empresarios, fue de 3,2%, con una menor incidencia del petróleo crudo y de los productos del agro.

Los datos fueron publicados por el Indec a través del informe del Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM). Se trata del menor incremento en lo que va del año, un 2021 que tuvo picos de 5,6% durante enero, de 6,1% en febrero y de 4,8% en abril. Principalmente estuvieron motivados por el alza en el precio internacional del petróleo y la soja, lo que se sumó a los incrementos autorizados en los combustibles, a nivel nacional.

Esta vez la cuestión mostró algunos cambios, aunque el alza en los precios de las naftas a nivel nacional volvió a ser el que lideró las subas de mayo. Los productos refinados del petróleo fueron los que más traccionaron y, de hecho, sin contar su incidencia, la inflación mayorista del mes habría sido de 2,6%, ya que le agregó 0,61 punto al Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), con un incremento de 6,9%.

En cambio, el petróleo crudo y gas fue deflacionario, con una baja de 1,4%. Mientras que los productos del agro treparon apenas 1,7%. Eso implicó sendas fuertes desaceleraciones, ya que habían marcado subas de 5,7% y 4,4% durante abril.

El dólar, los salarios y los commodities, claves para lo que viene

La dinámica de los precios internacionales y el crawling peg, dándose un descanso electoral luego de años de fuerte devaluación, le van quitando presión a la de la nominalidad. Los precios mayoristas son, principalmente, insumos transables, por lo que su desaceleración implica un alivio para los costos empresarios, una de las principales causas inflacionarias.

Desde ACM destacaron: “Los precios mayoristas, generalmente, reaccionan más rápido a los shocks que los precios minoristas. Por lo tanto, la evolución de los precios mayoristas podría estar anticipando tasas de inflación minoristas futuras. En consecuencia, probablemente, se espera una desaceleración de los precios minoristas durante los próximos meses”. 

Eso sí: más allá de la desaceleración mensual, resulta destacable que la interanual muestra una suba de 65,9% para los mayoristas. Bien por encima del 48,8% de los minoristas. Es decir: en materia de costos, los empresarios pagaron aumentos en el último año que todavía no fueron a precios al consumidor

Para lo que viene, desde LCG destacaron que los precios del petróleo y derivados marcaran algunas presiones, ya que la reactivación global viene generando alzas en la cotización internacional. Por el otro lado, los commodities del agro vienen desacelerando e incluso bajando en la última semana. Mala noticia en materia de ingreso de divisas pero con el beneficio colateral de presionar menos en precios. A la par, la devaluación viene cada vez más lenta en año electoral.

Las alzas salariales de 10% en julio, pautadas por las paritarias, presionarán sobre los costos de la construcción durante ese mes.

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