El azote del coronavirus y el consecuente e inimaginado parate económico global derivado de las medidas de aislamiento social, trajeron como corolario inesperado el retorno de un tema de discusión que hace pocos meses parecía clausurado: la necesidad del pago de un ingreso universal a la población.

Al respecto, la semana última fue la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ( CEPAL), brazo de Naciones Unidas para el desarrollo económico en la región, la que urgió a los gobiernos a crear lo que denominó un "ingreso de emergencia", que permita a los sectores más golpeados de la población durante el tiempo que dure la crisis derivada de la pandemia.

Este ingreso  básico de emergencia (IBE) sería equivalente al costo per cápita para adquirir una canasta básica de alimentos y otras necesidades esenciales para la población en situación de pobreza en 2020, es decir, unos 215 millones de personas o el 34,7% de la población regional, por un período inicial de seis meses,  e iría ampliándose en el mediano plazo.

La medida implicaría un gasto adicional del 2,1% del PIB regional para abarcar a todas las personas que se encontrarán en situación de pobreza este año. A futuro, sin embargo, esta política debería ser la base de un ingreso básico verdaderamente universal, que cobrarían todos los habitantes de la región, según el organismo de Naciones Unidas.

"Es lo que recomendamos a los países que hagan en este momento: los Gobiernos deben garantizar transferencias monetarias temporales para satisfacer las necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. Es la salida, al menos mientras no haya actividad económica", recalcó la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, en una teleconferencia desde Santiago de Chile.

En la región ya hay 23 países que han puesto en marcha programas de transferencias directas a los sectores más vulnerables, pero los montos y las coberturas distan mucho de ser suficientes. "Son medidas importantes, pero debemos hacer un esfuerzo adicional", dijo Bárcena.

El costo de la medida propuesta por la Cepal varía enormemente en función del grupo de población que vaya a recibir la transferencia mensual y del periodo de tiempo durante el cual se mantenga vigente. Si se restringiese a las personas en situación de pobreza durante medio año, como recomienda el organismo en un primer momento, sería del 3,4% del PIB; si fuese universal (para todos los ciudadanos), ascendería hasta el 9,8% pero permitiría también revivir una demanda agregada que pasa por sus horas más bajas.

"Esto es especialmente relevante dado que la superación de la pandemia tomará tiempo y las sociedades deberán coexistir con el coronavirus, lo que dificultará la reactivación económica y productiva", dijo Bárcena.

La importancia de este ingreso de emergencia estriba, sobre todo, en los altos índices de pobreza —que crecerán con la pandemia— y en la elevada informalidad laboral, que afecta a más de la mitad de los latinoamericanos. "El objetivo estratégico, de largo plazo, debe ser el ingreso básico universal. Sería liberador: daría libertad a las personas para no estar en una sobrevivencia precaria. Y hay que avanzar gradualmente hacia él", remarcó la jefa de la Cepal. 

Consultada respecto de la sostenibilidad de este ingreso universal desde el punto de vista de las cuentas públicas, la funcionaria resaltó que "creemos que hay espacio para hacerlo en la región: por lo pronto podríamos echarle la mano a la evasión y la elusión fiscal, que a la región le está costando el 6,3% del PIB, la mitad del gasto social medio de los Gobiernos".

Pacto social

La Cepal hace un llamado asimismo a un nuevo pacto social y fiscal, con más progresividad en la recaudación y que incluya al 1% más rico, que abra más espacio para que los Gobiernos puedan actuar. En otras palabras: "Que los ricos paguen". Según los últimos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la brecha de recaudación entre la media regional y los países ricos se ha quedado anclada en niveles de hace una década larga.

Después de la crisis de deuda latinoamericana de la década de los ochenta, cuando la tasa de pobreza se disparó por encima del 50%, a la región le costó un cuarto de siglo volver a los niveles previos. Con el coronavirus golpeando con fuerza, la pobreza podría llegar a un 34,7% de la población de la región.

En el caso de la pobreza extrema, el aumento será del 11% al 13,5%, pasando de 67 a 83 millones de personas según los datos de la Cepal. "Es algo muy grave: lo que hagamos hoy nos va a hacer o no caer en una nueva década perdida", subraya Bárcena, que apunta a la caída en las remesas que envían a sus familias los emigrantes en Estados Unidos y en Europa como un factor de gran incidencia en este punto.

De acuerdo al organismo, los mayores aumentos de la pobreza extrema se darán en México, Nicaragua y Ecuador, mientras que la pobreza en general aumentará especialmente en Argentina, México, Ecuador y Brasil.

Hasta ahora, los Gobiernos latinoamericanos han puesto en marcha cinco tipos de medidas, según los datos recopilados por la Cepal en su documento:

* transferencias monetarias y de alimentos (la más elegida por la mayoría de los países, a la que están destinando un promedio de 0,7% del PIB, el doble que antes de la pandemia),

* transferencias en productos

* suministro de servicios básicos,

* mecanismos de protección social para trabajadores formales y otros apoyos directos

"Nos preocupan, sobre todo, en los trabajadores informales: son más de la mitad de la población y no pueden generar ingresos ahora ni tienen ahorros. Para los pobres las cuarentenas son más difíciles de cumplir y tienen peores consecuencias", ha remarcado Bárcena. Más de la mitad de la población económicamente activa es informal, sin protección de ningún marco normativo.

"Lo que ha caracterizado a nuestra región en los últimos años es que quienes lograron salir de la pobreza extrema lo hicieron para ingresar en estratos pobres no extremos y bajos no pobres", destacó la secretaria ejecutiva del ente. "Hubo movilidad social alrededor de los años 2000, pero a raíz de esta pandemia vamos a ver un retroceso muy importante, con un incremento de los estratos extremadamente pobres", expresó Bárcena.