Condiciones de vida

Por el salto en la inflación, la pobreza trepó al 39,2% de la población

El Indec dio a conocer el dato referido al segundo semestre de 2022. Unos 18.124.000 argentinos quedaron debajo de la línea de pobreza. Pese a la suba de la pobreza, en el conurbano cedió la indigencia y son 3.745.000 lo argentinos que no llegan a la canasta alimentaria

La pobreza subió en la segunda mitad del año pasado hasta alcanzar al 39,2% de la población, informó este jueves el Indec. Esto equivale a unas 18.124.053 personas que no accedieron a cubrir la canasta básica total. En tanto, unas 3.745.000 personas, el 8,1% de la población quedó debajo de la línea de indigencia al no llegar siquiera a la canasta básica alimentaria.

De esta forma, la pobreza -que se venía reduciendo desde 2021- volvió a repuntar al quedar 26 décimas por encima de la marca de la primera mitad del año y 19 décimas por arriba del 37,3% que había marcado a fines de 2021. Es la segunda marca más alta desde que en 2016 el Indec volvió a medir la cantidad de pobres. La más alta desde entonces fue el 42% en el segundo semestre de 2020.

En cambio, la indigencia cayó a 8,1% de la población, lo suficiente para perforar el rebote al 8,8% del semestre previo y también quedar una décima por debajo de la marca de la segunda mitad de 2021. 

Esta caída en el agregado nacional, en realidad es producto de promediar las dos regiones en las que cayó con las otras cuatro en las que se elevó. Puntualmente, cayó en el Gran Buenos Aires al pasar del 10,4% en el primer semestre de 2022  al  8,7% en la segunda mitad del año y en la región Pampeana, donde cedió del 8,2% al 7,4%. En las restantes cuatro regiones, en realidad se registró un alza de la cantidad de gente que no llega a sumar las calorías diarias mínimas.

Esto es así porque el Conurbano bonaerense concentra al 53,1% de las personas debajo de la línea de indigencia relevadas por el Indec a lo largo de 31 aglomerados urbanos de todo el país. De esta forma, una reducción en esta región, arrastró estadísticamente al promedio nacional.

Pese al crecimiento de la pobreza, vale señalar que los números del Indec se quedan por debajo del salto al 41,5% estimado por el economista Claudio Lozano -que en su metodología despeja el efecto que tiene el aguinaldo sobre la medición de la incidencia de la pobreza-, pero va en línea con lo que desde distintos organismos vienen remarcando: los precios, en particular los de los alimentos, se movieron sustancialmente por encima de los salarios informales. Por lo que, sin transferencias de ingresos a los hogares más pobres, también se habría visto un incremento en la indigencia, esto es la población que no llega a la canasta alimentaria básica.

 

El incremento en la pobreza relevado por el Indec refleja el impacto del fuerte salto inflacionario al 7,4% mensual en julio y al 7% en agosto que los salarios no llegaron a equiparar, en particular, los de los trabajadores informales.  En efecto, a lo largo de la segunda mitad de 2022, los salarios formales avanzaron 44,3% y los informales, 41,6%. Mientras tanto, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un alza del 43% y la Canasta Básica Alimentaria, que es la que mide la línea de indigencia avanzó 44,5%.

Al respecto, desde el CEPA explicaron que "en el segundo semestre de 2022, el valor real de la AUH se redujo sensiblemente respecto del nivel del primer semestre de 2022. La desmejora se explica principalmente por el impacto de los bonos otorgados en la primera parte del año (durante los meses de mayo y junio, se abonaron sendos bonos de $9.000 para aquellas personas sin trabajo formal, AUH, y otros). El valor del segundo semestre respecto del período equivalente del año anterior resulta 9,7% menor en 2022 que en 2021".

Por su parte, desde CIFRA, el think tank de la CTA, aportaron otro dato que explica la tendencia creciente de la  pobreza: la gradual caída de la participación de los asalariados en el reparto del PBI. A partir de datos del Indec, el centro de estudios estimó que entre 2021 y 2022 hubo una transferencia de ingresos desde el trabjo al capital de unos 48.000 millones de dólares.

Todo esto, abona a la idea de que la incidencia en el agregado nacional debería haber crecido, cuando en realidad terminó cayendo. La única variable consistente con la reducción de la indigencia, por el contrario, es la fuerte caída en el desempleo que ayudó a que los hogares aun sin poder salir de la pobreza, pudieran mantener la cabeza por encima de la línea de indigencia.

Hacia adelante, por el fuerte salto de los alimentos en enero y febrero y por la incipiente recesión desencadenada por sequía en un contexto de ajuste por el acuerdo con el FMI, los economistas aseguran que es más factible que la pobreza siga alta. Para el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas de Unidad Popular: "la pobreza podría ubicarse en este primer trimestre en torno al 38,9%, nivel que se acercaría al 42,3% al descontar el efecto aguinaldo. Dada la información disponible hasta el momento, una caída real del 2% en los ingresos acumulada en 6 meses aparece como un escenario moderado frente al deterioro que viene sufriendo el bolsillo en los sectores populares".

Esta cifra coincide con el pronóstico que, desde la Universidad Torcuato Di Tella, elabora el economista Martín Rozada. Para él, en el semestre que termina esta semana, el porcentaje de la población que vive en hogares pobres se elevó al 42,2%.

Sea como sea, el dato lo dará a conocer el Indec el 28 de septiembre próximo, a menos de un mes de las elecciones presidenciales.

Impactos distintos de la pobreza a lo largo del país

Al desagregar por regiones, el Indec observó un aumento de la pobreza en todas las regiones. Las mayores incidencias de la pobreza se observaron en las regiones Noreste (NEA) con el 43,6% de las personas; y Noroeste (NOA) con el 43,1%. En tanto, en el Gran Buenos Aires la pobreza subió al 39,5%; y en las regiones Patagonia, al 34,7%; y Pampeana, al 36,3% de la población.

Al desglosar por aglomerados urbanos, la Ciudad de Buenos Aires es la que menor pobreza registra con el 16,1% de sus habitantes sin acceso a la canasta básica total, la siguen Comodoro Rivadavia-Rada Tilly con el 27,2% y Bahía Blanca-Cerri con el 28,4%. En el otro extremo, Concordia (Entre Ríos) llegó al 55,2% de su población bajo la línea de pobreza y volvió a quedar como la ciudad más pobre del país, escoltada por Gran Resistencia con el 54% y Santiago del Estero-La Banda con el 46,5%.

Quizás el número más doloroso se refiera a la cantidad de menores de edad debajo de la línea de pobreza. Si en la primera mitad de 2022 los chicos hasta 14 años cuyos padres no podían proveerles un ingreso equivalente a la canasta básica total eran más del a mitad (50,9%), en la segunda mitad del año saltó al 54,2%. Este avance relativo del 6,5% en la incidencia es alarmante porque se constituye a partir de un porcentaje más que elevado de niños en condiciones desfavorables.

Así y todo, es la tercera parte del incremento relativo que se evidenció entre los mayores de 65 años de edad. Dentro de este grupo, la incidencia se incrementó 18% al pasar del 12,1% al 14,5% del grupo etario.

 

Esta nota habla de: