Por el profundo "parate" económico que generó el aislamiento obligatorio dispuesto por el Gobierno a raíz de la pandemia de coronavirus, la recaudación fiscal de la provincia de Buenos Aires se desplomó 21% en términos reales en mayo, hasta los 32.465 millones de pesos.
 

La baja estuvo en línea con el resultado registrado por los ingresos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que cayeron 22% en términos reales en mayo.
 

El director de la Agencia de Recaudación bonaerense (ARBA), Cristina Girad, explicó a través de un comunicado que la caída "es consecuencia de la pandemia, las medidas de aislamiento social y la baja del nivel de actividad".
 

"Ya veníamos inmersos en una crisis. Ahora esa situación se profundizó por efecto del coronavirus", señaló el funcionario.
 

El informe difundido este miércoles por ARBA muestra que los ingresos fiscales alcanzaron en mayo los 32.465 millones de pesos, lo que representó una suba nominal de 13,7% en relación a igual mes de 2019, pero con una inflación en torno al 44,2% en el último año, el resultado arroja una caída del 21% en la recaudación bonaerense en términos reales.
 

Girard destacó que el impacto en los ingresos de la provincia de Buenos Aires terminó siendo menor al esperado debido a las medidas económicas desplegadas por los gobiernos nacional y provincial.

"De aquí en adelante, con el sistema de fases y los cambios paulatinos en la modalidad de aislamiento, pensamos que habrá una recuperación gradual de la actividad, lo que posibilitará mejorar el desempeño de la recaudación, a pesar de las dificultades", afirmó Girard.
 

En el desagregado por tipo de impuesto, se puede ver que en mayo Ingresos Brutos aportó 23.608 millones de pesos, lo que significó un aumento nominal del 18,1% respecto de igual mes de 2019 pero una caída real, lo que da cuenta de 
la baja en el nivel de ventas de la economía producto de la cuarentena.
 

Peor aún fue el desempeño del Impuesto de Sellos, cuya recaudación se vio profundamente afectada por la parálisis en las operaciones inmobiliarias y de compraventa de vehículos. Acumuló apenas $1.883 millones, lo que representó una perdida nominal de 18,2% interanual.
 

El único dato positivo respecto de este tributo lo proporcionó el régimen de tarjetas de crédito o compra, que mostró un crecimiento en relación a 2019, ya que las transacciones durante la cuarentena se canalizaron en gran medida a través de esta vía de pago.
 

En cuanto al Impuesto Inmobiliario, todas sus plantas aportaron en conjunto $2.254 millones, lo que representa una suba nominal de 77%. Mientras que por el Impuesto a los Automotores se recaudaron en mayo $4.211 millones, que implican un crecimiento interanual de 13,5%.
 

En ambos casos, las variaciones estuvieron influidas por la modificación que tuvo el calendario de vencimientos 2020, debido a las demoras en la aprobación de la Ley Impositiva y la extensión en los plazos de pago que brindó la Provincia para acompañar el esfuerzo de los contribuyentes y paliar las dificultades provocadas por la pandemia.
 

La comparación de la recaudación acumulada de este año, en relación con 2019, muestra que los impuestos patrimoniales registraron, en las cuotas vencidas recientemente, una leve caída en el nivel de cobrabilidad que puede atribuirse a los efectos de la crisis sanitaria.