Economistas de distintas tendencias evaluaron hoy la decisión del presidente electo, Alberto Fernández, de que no pedir al Fondo Monetario Internacional (FMI) los US$11.000 millones del préstamo acordado con Mauricio Macri y que aún están pendientes: remarcaron que se trata de un paso en la renegociación de la deuda, que deberá incluir a los acreedores privados.

Para el ex subsecretario de Financiamiento Daniel Marx, es "el reconocimiento de que el programa con el FMI está caído por falta de cumplimiento o de previsión, como sea"; Carlos Heller, presidente del banco Credicoop, juzgó que "el problema no es tomar más deuda sino negociar cómo se paga y salir de las condicionalidades"; mientras Daniel Artana, economista jefe de FIEL, admitió que "hoy no se cumple ni en lo monetario ni en lo fiscal, entonces hay que renegociar un programa nuevo".

Marx dijo a FM La Patriada que las metas previstas con el Fondo "no están cumplidas y no se prevé que se cumplan", por lo que hará falta "un nuevo programa, ver si el FMI lo apoya o no y decidir cuánto se toma o no de dinero".

Pasar de un acuerdo stand by a otro de facilidades extendidas, agregó, "tiene la ventaja de plazos más largos, con menos énfasis en lo fiscal y más en lo estructural, pero esto significa una serie de decisiones que hay que ver si concuerdan".

"También puede haber un híbrido, empezar con un programa stand by y pasar a uno de facilidades extendidas, o una quita, pero para eso hay que ver la coherencia dentro del nuevo esquema, que haga pensar que esta renegociación sea la última", sostuvo Marx.

"Hoy lo más acuciante, afirmó, es ver cómo hacemos para volver a la normalidad, lo cual para el Estado va a ser muy difícil, pero necesario para la economía privada, familias, con acceso al crédito de consumo, hipotecario y en las empresas para inversión y capital de trabajo: por ahí puede venir la reactivación".

Heller, a su vez, opinó en declaraciones a AM 750 que "había una contradicción entre ponerse nervioso cuando no entraba el tramo de US$4.500 millones del FMI y nos quejábamos porque entraba la plata y se fugaba".

Según el economista y ex diputado nacional "primero el país tiene que crecer, recuperar sus posibilidades, generar ingresos y a partir de ahí cumplir con esas obligaciones heredadas".

De cualquier manera, recordó, "los vencimientos con el Fondo son en 2022 y 2023, mientras la deuda privada, los bonos, vencen todos los días".

El Estado argentino deberá pagar a sus acreedores durante los primeros seis meses de 2020 un total de $900.000 millones y de US$13.000 millones.

Heller consideró que enfoque planteado por Fernández "es importantísimo, un cambio de la lógica de negociación para que el Banco Central no le tenga que pedir permiso al FMI para hacer política monetaria, financiera y cambiaria".

Artana afirmó por su parte que "el Fondo presta con intereses baratos en un momento donde nadie le presta a la Argentina" y explicó que "en una situación normal los países se endeudan para pagar deuda que vence porque el capital es muy difícil de pagar de golpe, aun en países con poca deuda".

"Lo que (el Presidente electo) está marcando es que no quiere la plata del Fondo porque es más barata pero viene con condicionalidades", agregó Artana.

"Parecería, continuó, que sugiere una estrategia de ver si puede arreglar con los acreedores primero y sentarse después a ver cómo mantiene el programa con el FMI".

Una renegociación de la deuda externa que llegue a buen término y sin que el país caiga en default podría hacer, además, que los llamados fondos buitre, que están al acecho, tengan poca chance de efectuar reclamos.