A pesar de las idas y vueltas por la continuidad de la represa Portezuelo del Viento, el Gobierno nacional giró la cuarta cuota a Mendoza para la construcción del proyecto hídrico multipropósito emblema de esa provincia.

Se trata de unos USD18,5 millones sobre los que el presidente Alberto Fernández no tenía demasiadas alternativas, ya que el financiamiento de la obra fue producto de un acuerdo extrajudicial de una demanda que el distrito cuyano le ganó a la Nación por haber sido excluída de la promoción industrial que gozaron las jurisdicciones linderas.

Todo en el marco de una feroz disputa entre Mendoza y La Pampa, que se opone a la represa, y a la que recientemente se le sumaron Neuquén, Buenos Aires y Río Negro, dado que el proyecto se construirá sobre el río Grande, principal aportante del Colorado y que atraviesa a las cinco provincias.

Lo cierto es que el gobernador mendocino, Rodolfo Suárez reconoció que se estudian alternativas a Portezuelo, ya sea otra obra hídrica o algún parque eólico.

Mientras tanto, la empresa china Sinohydro, subsidiaria de Powerchina y cabeza del único consorcio que se presentó a la licitación junto a otras tres empresas locales, ganó una licitación para construir la represa más grande del mundo, en Pakistán: es el proyecto Diamer-Bhasha, la cual estará terminada para 2028 y tendrá una capacidad de generación de energía de 4.500 megavatios.