Esta tarde, a las 16, el Indec publicará el índice de precios al consumidor ( IPC) de febrero. Según las mediciones privadas, la tasa de inflación tuvo una muy leve desaceleración pero se mantuvo en un nivel muy elevado en torno al 3,5%, una vez más traccionada por las subas en los alimentos. La fuerte inflación de comienzos de año complica la meta del 29% que presupuestó el Gobierno, que igualmente asegura que habrá una sostenida reducción del IPC.

Las consultoras Eco Go y C&T Asesores midieron una inflación del 3,5% el mes pasado. De confirmarse, se trataría de medio punto menos que lo marcado en diciembre y enero. Otras firmas, como Ecolatina y Orlando Ferreres, estimaron un IPC del 3,3%. Por su parte, el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), que mide la evolución del costo de vida para la canasta de consumo de los asalariados formales, relevó un alza del 3,7% mensual.

En cualquier caso, se trata de una baja con gusto a poco ya que dejaría alrededor de un 7,5% acumulado solo en el primer bimestre. A eso se suma la expectativa de un IPC elevado también en marzo: los analistas de la city estimaron en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central que este mes dejará una inflación del 3,7%, de acuerdo a la mediana de las estimaciones. De cocretarse todos los pronósticos, el alza trimestral sería del 11,5%.

Esto complica la intención del ministro Martín Guzmán y del Gabinete económico de alinear las expectativas de los distintos actores en torno a la pauta del 29% fijada en el presupuesto. Es que, para cumplirse, demandaría que la inflación sea menor al 2% mensual entre abril y fin de año.

Precios: meta y estrategia oficial

Con todo, Guzmán inisiste en que es alcanzable. Para ello, apuesta como pilar a la estabilización macroeconómica (se refiere principalmente la reducción del déficit fiscal y de la emisión monetaria) y al uso del tipo de cambio como ancla.

En ese sentido, el ministro adelantó días atrás en la Universidad de Catamarca que el dólar oficial subirá en marzo aún menos que el mes pasado: dijo que aumentó a una tasa del 3,7% en enero, que en febrero se acotó al 2,9% y “en marzo va a ser más baja y va a continuar bajando gradualmente porque lo consideramos consistente”. La estrategia es hacer correr el valor de la divisa por debajo del IPC para ayudar a desacelerar la inflación.

Otro punto clave, que es foco de debate a la interna del Frente de Todos, son las tarifas. Mientras Guzmán impulsa una suba suficiente (entre 30 y 35%) para mantener constantes los subsidios en relación al PBI y no dificultar la meta de recorte del rojo fiscal, el kirchnerismo promueve una corrección mucho más acotada de cara al año electoral que apuntale una recompocisión del poder adquisitivo.

Sobre la base de estos tres ejes, se posicionan los acuerdos de precios y salarios que intenta tejes el Gobierno con sindicatos y empresas de distintos sectores -por el momento, alimentación y construcción-, para alinear paritarias y remarcaciones en las góndolas con la pauta del 29% como guía. Hasta ahora, los acuerdos salariales suscriptos se ubican entre el 30 y el 34%, en línea con esa directriz que incluye un comienzo de recuperación del poder de compra de los sueldos luego de perder más de 20% desde 2015.

Alimentos, el motor de la inflación

Todos las consultoras coinciden en que la mayor preocupación es que el rubro Alimentos y bebidas sigue empujando hacia arriba el IPC. Se trata del rubro más sensible ya que es el de mayor impacto en la canasta de consumo de los sectores más vulnerables y, por ende, con mayor impacto en la indigencia y la pobreza.

Según una medición de LCG, la variación promedio de Alimentos y bebidas durante febrero fue del 4,1%. Las carnes volvieron a ser protagonistas.

La suba en el precios de los commodities y el traslado de ese aumento al mercado local por parte de los exportadores es uno de las principales causas de esa dinámica.