Este martes, aunque no vendió divisas en el MULC, el BCRA perdió otros USD196 millones de sus reservas. Las medidas recientes, que por un lado apuntaron a bajar la demanda de dólares y por otro incrementar la liquidación del agro, parecen no estar mostrando resultados. En este contexto, suena cada vez más fuerte la posibilidad de un desdoblamiento cambiario. Las experiencias recientes en otros países se dieron en Sudán, Sudán del Sur, Nigeria, Siria, Irán y Venezuela, con resultados negativos en términos de inflación, actividad económica, resultado fiscal y balance de cuenta corriente externo.

La palabra desdoblamiento, al igual que devaluación, se multiplicó en los últimos meses, y en especial en la última semana, en los diferentes medios de comunicación. Muchos economistas comienzan a recomendar su aplicación y se rumorea que el BCRA lo estaría analizando. Una medida en ese sentido, señalaron desde algunos medios, sería la de habilitar la operación de venta de dólar bolsa desde home banking. En lo oficial, hasta acá el BCRA desmintió que la intención sea avanzar en esa dirección.

Lo cierto es que hasta acá las medidas oficiales pudieron haber ayudado a hacer más lento el drenaje de divisas de las reservas, y de hecho la fuga nunca llegó en 2020 a los niveles de pánico de los años anteriores. La formación de activos externos neta fue de USD299 millones en promedio mensual entre enero y agosto. Mucho menos que los USD2.467 millones del mismo período del 2019. Se espera que en octubre sea incluso menor, de la mano del ajuste al cepo que dejó fuera a muchos ahorristas. 

Pero más allá de que hayan podido ayudar a hacer más lento el drenaje, no sirvieron para cambiar el signo: aunque la baja en las retenciones sirvió para incrementar las exportaciones declaradas en Aduana, eso todavía no se vio traducido en una liquidación de divisas en el mercado de cambios que logre frenar la salida de reservas. Ahí entra la pregunta de si las próximas medidas pueden aportar una solución.

Un informe publicado por la consultora PxQ utilizó el Informe Anual sobre Esquemas y Restricciones Cambiarias, del FMI, que mostró las estrategias de los distintos países. Ahí se observó que hay 22 a nivel mundial con tipos de cambio paralelos. Y, de ellos, seis países tienen un desdoblamiento oficializado. Se trata de nombres reconocidos por su flojo desempeño económico en los últimos años: Nigeria, Venezuela, Siria, Sudán, Sudán del Sur e Irán.

Nigeria desdobló el mercado de cambios en 2014. Desde entonces la actividad económica pasó de un crecimiento de 6,4% en promedio entre 2010 y 2014 a uno de 1,2% entre 2015 y 2019. La tasa de inflación pasó de 10% promedio a 13% y el rojo fiscal de 2% en 2014 a 5% del PBI en 2019. Aunque logró buenos resultados de cuenta corriente externa, no logró incrementar sus reservas.

Venezuela desdobló en 2009. Desde entonces el deterioro económico es el conocido, llegando a una hiperinflación todavía no contenida desde 2017 y caídas del PBI de dos cifras desde 2016.

Sudán también desdobló  en 2009 y desde entonces el PBI cayó 0,8% promedio anual, con una inflación de 32% promedio anual. En 2019 el rojo fiscal fue de 10% del PBI y el de cuenta corriente externa de 15%. El recientemente independizado Sudán del Sur, por su parte, también siguió un camino de desdoblamiento, con caídas de la actividad en torno a 17% e hiperinflación.

Irán desdobló en 2012. El crecimiento fue de 1% promedio anual desde entonces y la inflación de 22%. Pasó de superávit fiscal a un rojo de 6% del PBI en 2019 y el de la cuenta corriente externa se fue achicando a hasta llegar a un déficit de 0,1% ese mismo año.


Desde PxQ marcan la diferencia entre el desdoblamiento que proponía la Cepal en los '50, '60 y '70, que buscaba solucionar el problema del atraso cambiario y la falta de competitividad de la industria, separando al precio del dólar de las exportaciones e importaciones manufactureras y al de las operaciones del agro. En este caso, un desdoblamiento buscaría frenar la demanda de divisas para atesoramiento, encareciéndolas; un dólar financiero y otro comercial

En ese sentido, las dificultades del caso aparecen en el hecho de que en Argentina cuando el precio del dólar sube, la demanda sigue subiendo. Es decir: no tiene un techo claro. El Gobierno lo liberaría, es decir dejaría de vender reservas para controlarlo. Eso generaría la sensación de los exportadores de estar liquidando a un precio menor y podrían presionar para hacerlo en ese tipo de cambio libre. Hoy, en torno a $156, el CCL; o $166, el blue. Es decir, no se solucionaría el problema de la brecha cambiaria.
 

En ese sentido, un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) buscó resaltar cómo la economía actual se rige por los precios del mercado oficial. A la vez, el ejercicio permite inferir que una convalidación de los dólares paralelos implicaría un salto inflacionario extraordinario. 

El informe señaló: "Para el cierre de 2020, a dólar oficial esperado el PBI sería de USD323.179 millones y el PBI per cápita de USD7.122. Al tipo de cambio paralelo de $150, las variables caerían de manera ridícula. El PBI sería de USD165.899 millones, mientras que el PBI per-cápita daría cuenta de un ingreso promedio de USD3.656. Es decir, menor al de países de mayor pobreza y estructuras rezagadas. Algo claramente ficticio si se mide el PBI por habitante a paridad de poder adquisitivo o la capacidad de compra de cada población. Argentina sigue siendo, a pesar de las recurrentes crisis de los últimos 45 años y, en especial, a pesar de la trayectoria de los últimos años, un país de ingresos medios".

Y agregó: "El famoso pass through (traslado del tipo de cambio a precios) es un canal muy relevante para nuestra estructura económica, por lo cual, creer que hoy rige un tipo de cambio 95% más elevado que el oficial es no leer la coyuntura: sería imposible tener una inflación acumulada a agosto de 18,5% (se estima que en septiembre será entre 2,5% y 2,7%), con una inflación interanual a la baja como hasta ahora. El tipo de cambio oficial se encuentra, a principios de octubre, en un nivel 27,3% más alto. Si rigiese un tipo de cambio a $150, el precio del dólar durante 2020 habría crecido 150%. Esto claramente repercutiría en los precios y se cortaría la tendencia a la baja. Además, con alta probabilidad, podría desatarse una fuerte puja que traería mayor nominalidad de manera duradera en una macroeconomía ya golpeada".

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Mariano Cuparo Ortiz

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