Jorge Brito, fallecido este viernes a sus 68 años al caer su helicóptero en Salta, en cercanías del dique Cabra Corral, fue un destacado empresario argentino y uno de los máximos referentes de la actividad bancaria en el país y la región.

Nacido en 1952 en Buenos Aires, junto a Marcela Carballo tuvo seis hijos: Milagros, Jorge, Marcos, Constanza, Santiago y Mateo.

Después de un período fuera de la conducción del Banco Macro, en abril de este año volvió a hacerse cargo de la presidencia del Directorio; y entre 2003 y 2016 ocupó la presidencia de Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba).

Esa representación de las entidades bancarias argentinas lo condujo, en 2012, hacia la presidencia de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

A su vez, como presidente de Adeba, formó parte del Grupo de los Seis (G6), grupo que reúne a las principales entidades empresariales del país.

La polémica por el impuesto a la riqueza

Recientemente había planteado sus objeciones al aporte extraordinario de las grandes fortunas, al advertir que "solo creará una rebelión fiscal como nunca se ha visto”.

Tras considerar que el camino elegido por el gobierno para financiarse es "equivocado", estimó que "se recaudará poco, pero se desalentará la inversión".

"Se mediatizará nuevamente una guerra entre el Gobierno y los empresarios que no llevará a nada, irritará a la gente y nos acercará un paso más al precipicio", expresó el banquero esta misma semana acerca del proyecto que obtuvo media sanción el último martes en la Cámara de Diputados.

El "banquero peronista"

Su postura frente al impuesto a la riqueza impulsado por los diputados Máximo Kirchner y Carlos Heller embarró la cercana relación que el banquero tuvo con el kirchnerismo y el peronismo, la cual nunca se molestó demasiado en ocultar.

De reconocida cercanía a Néstor Kirchner desde su asunción en 2003, llegó a prestarle a su gobierno $500 millones para obras públicas cuando estaba al frente de Adeba apenas arrancaba su presidencia.

Años más tarde dijo públicamente que en 2011 votaría por la reelección de Cristina Kirchner y, no dudó en calificarse a sí mismo como "banquero peronista".

En cambio, fue un duro crítico del gobierno de Mauricio Macri. "El gobierno anterior dejó a la Argentina en una situación económica muy mala, entonces reconstruir el aparato productivo y el salario real no va a ser fácil", dijo a principio de este año.

Los números acompañan su prédica. Durante la gestión de Cambiemos, el Banco Macro pasó de valer USD3.298 millones a USD1.970 millones.

"Si ser oficialista es decir que tengo mucho optimismo, soy oficialista", lanzó al mismo tiempo en enero, un mes después de la asunción de Alberto Fernández.

Luego, en julio pasado calificó como “muy importante" a la oferta de reestructuración de deuda que realizó el Gobierno a los tenedores internacionales.

Se trata de "un gran esfuerzo que está haciendo el país para volver a crecer” y que "es lo máximo que Argentina puede pagar", había asegurado.

A pesar de eso, con el coronavirus no le fue mucho mejor: de esos USD1.970 millones que valía Banco Macro hace un año, actualmente el patrimonio de la entidad financiera cayó a la mitad.

Sus inversiones y la causa Ciccone

En el plano judicial, en junio último Brito fue sobreseído, junto a dos ex empleados del Banco Macro, en la causa por supuestas maniobras para la compra de la ex Ciccone Calcográfica.

Fue en el contexto de su procesamiento por la Justicia en ese caso que dejó la presidencia del Macro, en abril de 2018, a la que volvió dos años después, tras el cambio de gobierno.

Como empresario, si bien el núcleo duro de su actividad comercial se encontraba en el rubro bancario y financiero, también lo hizo en el ámbito inmobiliario, agropecuario y energético, entre otros.

Principal accionista de Grupo Macro, poseía negocios inmobiliarios con Vizora y negocios agropecuarios con Inversora Juramento, Frigorífico Bermejo y Cabaña Juramento; y era accionista en Genneia, empresa del sector energético.