Durante el año pasado, el Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE) de Anses fue una de las medidas de compensación de ingresos más importantes, que ayudó a las mujeres sin trabajo o en situación de informalidad a afrontar la crisis del coronavirus, tal como aseguraron tres expertas a BAE Negocios. El  IFE es una política que "sin estar dirigida específicamente a las mujeres o a cerrar las brechas de género", tuvo un impacto favorable en ese sentido  ya que "lo recibieron en una mayor proporción mujeres que varones", sostuvo la economista y doctora en Ciencias Sociales Corina Rodríguez Enríquez.

Pero ahora, sin IFE y aún con pandemia, que no se sabe cuándo terminará (y, mucho menos, cuándo frenarán sus devastadores efectos económicos), son necesarias "políticas intermedias" similares al IFE antes de avanzar con proyectos más ambiciosos, como el Sistema Integral de Cuidados que prepara el Gobierno.

En 2021, la administración de Alberto Fernández tiene por delante el desafío de lograr que la economía se recupere tras los estragos de la pandemia, que “profundizó la sobrecarga de cuidados que recaen principalmente en la mujer”, resumió Eva Sacco, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Por eso, “es importante el aprendizaje de que las desigualdades no se cierran solamente con crecimiento económico”, sino que desde la política pública se debe seguir “intensificando el enfoque de género” para resolver desigualdades estructurales.

Una de las políticas para avanzar en este sentido que prepara la gestión de la ministra Elizabeth Gómez Alcorta, a cargo de la cartera de Mujeres, Géneros y Diversidad, es un proyecto de ley para crear un Sistema Integral de Cuidados que apunta a organizar y promover desde el Estado una distribución equitativa entre todos los miembros del hogar de las tareas domésticas y profesionalizar las tareas de cuidado de niños, niñas, personas mayores y/o con discapacidad. La iniciativa aún está en proceso de redacción y, según estimó la economista Candelaria Botto, coordinadora de Economía Femini(s)ta, “debería estar listo para el Presupuesto 2022”.

Pero todavía falta mucho para 2022, y, ya sin el bálsamo que el IFE para muchos bolsillos de mujeres desocupadas o con trabajos informales, es necesario un paso previo antes de implementar el sistema integral de cuidados, según Botto. “Hay que generar alguna política intermedia en el 2021 para atender en esta crisis económica la situación de las mujeres y las disidencias”, en especial “de todas aquellas que se quedaron sin trabajo y que están en sus hogares trabajando pero de manera no remunerada”, analizó. “Esos trabajos dentro de los hogares nunca frenaron, ni siquiera con la pandemia, y recae en ellas la sostenibilidad de sus familias y sus grupos comunitarios”, agregó.

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Tareas del hogar, tareas no remuneradas

La pandemia dejó en evidencia la sobrecarga de tareas de cuidados que recaen sobre las mujeres en sus hogares, donde realizan tareas que demandan grandes cantidades de tiempo y esfuerzo sin recibir ninguna remuneración a cambio. "Creo que en la economía argentina, que hace años viene excluyendo estructuralmente al 30% de su población de empleos de calidad, son necesarias las medidas de sostenimiento del ingreso" como IFE, advirtió Rodríguez Enríquez, que participó de la redacción del anteproyecto para el Sistema Integral de Cuidados.

Para Sacco, en 2021 el Gobierno debe avanzar en "reconocer el valor económico de las actividades de cuidado". "Las 'jubilaciones para amas de casa' son una forma de reconocimiento, pero debe abarcar las etapas donde las mujeres cuidan, tienen hijos pequeños y resignan no sólo ingreso sino libertad personal y se perpetúan situaciones de dependencia".

Por eso, considera necesario "sociabilizar las tareas de cuidado" de la mano del Sistema Integral de Cuidados, "que no sólo genera empleo sino que tiende a disminuir las inequidades al momento de que las mujeres ingresen al mercado laboral", ya que el Estado garantizará que, por ejemplo, tengan alguien con quien dejar a sus hijos cuando se va a trabajar. Al respecto, alertó que "resulta preocupante el precedente que sienta el fallo del Tribunal Superior de Justicia porteño" de fines de diciembre, "donde se niega la vacante en la escuela pública a un niño de 2 años. La falta de vacantes afecta especialmente a las mujeres".

Por qué no sirve un salario para amas de casa para compensar ingresos sin el IFE

Con el fin del IFE y el Sistema Integral de Cuidados aún lejos de hacerse realidad, las especialistas fueron consultadas sobre si sería beneficioso implementar un ingreso para las mujeres que realizan trabajos de cuidado no remunerados en el hogar (en otras palabras, un ‘salario para amas de casa’). Pero explicaron que significaría un retroceso.

Botto consideró que “el IFE funcionaba un poco en ese sentido”, pero “habría que pensar en seguir con el IFE o generar algún tipo de ingreso básico para estas mujeres”. En cambio, advirtió que “la discusión sobre un ‘salario para amas de casa’ tiene el problema de reproducir un estereotipo”, ya que fomentaría que “las mujeres se queden en el hogar”.

Rodríguez Enríquez coincidió: "Yo no soy muy partidaria de ideas que busquen remunerar el trabajo no remunerado o que se enfoquen en cómo ayudamos a las mujeres a que lidien con la carga de los cuidados, sino que el Estado pueda ir ampliando los horarios de las instituciones educativas, ampliando la matrícula de la educación inicial, implementando programas de cuidado de personas mayores. Por ahí debería ir el camino, y no por un esquema de compensación monetaria para el cuidado".

“Además, ¿de qué salario estaríamos hablando?", se preguntó Botto. "Porque el salario de las trabajadoras de casas particulares es uno de los más bajos de la economía. Sería reproducir esta precarización", puntualizó. En contraste, señaló que apuesta al Sistema Integral de Cuidados "y que el Estado sea el que profesionalice esas tareas, haciéndolas en mejores condiciones y llevándolo al ámbito público: que la crianza y los cuidados pasen a ser parte de la agenda pública y no queden supeditados a los ingresos de cada hogar".

"No es lo mismo cuidar a un adulto mayor que a un niño o adolescente. Profesionalizar estas tareas es también desfeminizarlas y dejar de pensar que tiene que ver con características biológicas, para entender que se necesita de una formación profesional para poder hacer esas tareas", explicó.

Hasta que se logre implementar el Sistema Integral de Cuidados, el Gobierno debe seguir atento al "objetivo" de "redistribuir el cuidado" de diversas formas, planteó Rodríguez Enríquez. "Por ahora el contexto es difícil, porque tenemos que quedarnos en casa. Es incierto que las escuelas vayan a funcionar con normalidad en marzo, pero el Estado tiene que estar muy presente y atento y tratar de compensar situaciones", analizó.

Lo que necesitamos son transformaciones estructurales. Muchas veces, las cuestiones que van modificando en un sentido positivo las condiciones materiales de vida de las mujeres no necesariamente son políticas para las mujeres. Una política de control de la inflación o de transformación del aparato productivo puede ser mucho más beneficiosa para las mujeres que un salario de ama de casa”.

De todas formas, celebró que "es el primer gobierno que construye institucionalidad para pulsear la creación de un Sistema Integral de Cuidados y lo asume como un compromiso político", aunque se trate, como en otros países que ya lo implementan, de un "proceso lento".

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