Los controles de precios, y los congelamientos del dólar, tarifas y combustibles en particular, explicaron la desaceleración inflacionaria de abril. Los regulados incluso mostraron una caída de 0,7%, explicada por las retracciones de los precios de los planes de telefonía móvil y fija. Educación registró una baja de 1,5%. El potencial levantamiento parcial o total de los congelamientos y del cepo provoca dudas a futuro. En general, no hay consultora privada que hable de hiperinflación pero sí se espera alguna aceleración hacia el segundo semestre, aunque el año terminaría por debajo del registro del 2019, que dejó un IPC de 53,8%. Desde LCG destacaron: "Recurrir a anclas nominales surtió efecto. El salto en la brecha cambiaria podría ejercer presión. A esto se suman la necesidad de levantar el congelamiento de tarifas y combustibles y la presión sobre el dólar oficial y los precios máximos. No vemos riesgo de hiperinflación, pero esperamos un salto discreto".