El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Iván Szczech, señaló que la entidad y el Gobierno nacional están trabajando "en un nuevo decreto de redeterminación de precios" para controlar la inflación sectorial y afirmó que "el país necesita, en términos generales, una macroeconomía estable que permita darle certidumbre a cualquier contrato o actividad".

En este sentido, Szczech expresó que "desde el año pasado se trabaja en una propuesta muy concreta de variaciones de créditos hipotecarios en relación con los salarios" y aclaró que la idea es que sea un fondo compensador que "sirva a los efectos de financiar eventuales descalces entre inflación y salario".

"Los argentinos necesitamos financiamiento no solo público sino también internacional", sostuvo en declaraciones a No Pasa Nada por FM Concepto, aunque admitió que "hoy, con el riesgo país y todos los indicadores que existen, es complejo de lograr".

-Para los que tienen un ahorro, ¿es negocio invertir en ladrillos?

-El argentino tiene incorporado como primera opción el ladrillo, equivalente al dólar, y eso se nota en lo que vemos en las construcciones. Es la forma más sencilla de dolarizar las inversiones porque ni siquiera tenés que comprar divisas. Lo que hacés es invertir pesos en construcción, que se convierte en un commodity en dólares que, por supuesto, tiene sus variables, pero siempre recupera si lo sabés sostener en el tiempo. Es una excelente inversión y la gente lo sabe, por eso es uno de los motores de nuestra industria. Adicionalmente, hoy tenemos un precio históricamente bajo del metro cuadrado de la construcción medido en dólares. No es igual que en octubre del año pasado, cuando el dólar había llegado a $195; sin embargo, es uno de los mejores momentos históricos de los últimos cuarenta años. Los argentinos lo saben y por eso invierten en la construcción. Más allá de la inversión pública, que se ha duplicado este año, la inversión privada viene sostenida y los consumos de cemento están subiendo significativamente. Estamos por sobre los niveles del 2019 y, seguramente, vamos a terminar en los mejores rankings de los últimos cincuenta años.

-¿Este escenario se potencia con más créditos hipotecarios?

-Argentina tiene hoy un volumen de créditos hipotecarios menor al 1% del Producto Bruto Interno, siendo que países de la región como Bolivia, Paraguay y Brasil están por encima del 10%. Chile anda por el 23% de su PBI de créditos hipotecarios otorgados. La realidad es que Argentina necesita tener una herramienta para darle a una familia la posibilidad de pagar en treinta años un bien que es el más apreciado para cualquiera: el techo propio. En ese sentido, el año pasado hemos trabajado en una propuesta muy concreta de variaciones de ese crédito hipotecario en salarios, en un fondo compensador que sirva a los efectos de financiar eventuales descalces entre inflación y salario, dado que la inflación superó en los últimos años el aumento de los salarios, por lo cual estamos esperando para poder brindar a los argentinos esa posibilidad. La realidad es que hay mucha construcción en pozo, en fideicomiso que se pagan en 24, 38, 42 cuotas, pero no un crédito a largo plazo, que es lo que todos los argentinos necesitamos.

-¿Se saldaron las deudas de la gestión Macri con las empresas por la obra pública?

-Al finalizar el gobierno anterior quedó una enorme deuda en concepto de obra pública y las empresas necesitaban cobrar esa deuda. Esa deuda se terminó de cobrar por junio, julio del año pasado, salvo algunas excepciones. A partir de ahí el Estado nacional, en lo que respecta a certificados básicos, ha tenido un comportamiento de pago muy bueno dentro de los plazos estipulados en pliegos que son 60 días.

-¿Hoy preocupa la lógica inflacionaria en los precios de la construcción?

-El mecanismo de redeterminación y de impacto de esa inflación es un tema que todavía, mas allá de mejorarse, tiene sus dificultades. En eso estamos trabajando muy fuertemente dado que ha sido una de las alertas detectadas por el Banco Mundial. Estamos trabajando en un nuevo decreto de redeterminación de precios para que el impacto se asiente en los contratos y sea reconocido porque las empresas no tienen suficiente capital de trabajo como para soportar un 50%, o a veces más, de inflación anual en los contratos.

-¿Hay plazo para implementar el decreto?

-La idea es que sea durante este año, dado que es uno de los temas centrales en la ejecución de la obra pública, sobre todo para darle transparencia. No es lo mismo que sea algo automático de alguna manera reconocida que andar siguiendo un expediente para que se apruebe.

-¿Y cuál es la solución que analiza el sector?

-Lo que el país necesita en términos generales es una macroeconomía estable que permita darle certidumbre a cualquier contrato o actividad. La realidad es que ese tema macroeconómico tiene que ser el punto número uno en el cual tenemos que brindar soluciones todos los argentinos: tratar de poner sobre la mesa las cuestiones que tengan que ver con que la macroeconomía sea lo más estable posible. Ahora, si nos quedamos a esperar que tengamos la macroeconomía que necesitamos, no hacemos nada. En el medio tenemos que hacer una propuesta, entre cada industria, cada sector, cada gremio, y, básicamente, tratar de ir mejorando día a día la vida de los argentinos.

-El control de precios sobre los materiales de la construcción no terminó siendo muy profundo...

-Hemos estado en reuniones que tienen que ver con precios y salarios. En su momento se fijaron precios referenciales para los materiales de la construcción que, de alguna manera, han sido respetados, pero fue un acuerdo entre las empresas y la Secretaria de Comercio, y sobre todo con algunos planes de vivienda a través del Ministerio del Hábitat, en donde se comprometen a que no haya faltantes y a reflejar ciertos precios. Esto no es sustentable en el tiempo. Tenemos que lograr que haya una oferta tal que se pueda ir a comprar al lugar más conveniente y no necesariamente a solo dos o tres. Es un punto clave que tenemos que pensar para el futuro.

-Se habla de lograr que las relaciones sean transparentes, ¿Cómo afecta el peso del caso cuadernos y la imagen empresaria golpeada por casos como José López y la obra pública?

-Son recordatorios de que cuando las cosas se hacen mal terminan mal. Y que dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Los empresarios que quieren ir por un camino que no tiene que ver con la transparencia y anticorrupción lamentablemente van a estar expuestos a ser juzgados por esos temas. Y la realidad es que nosotros como institución lo que hacemos es tratar de mejorar la automaticidad y la transparencia de las relaciones en las contrataciones públicas, de la misma licitación hasta el final de la ejecución de un contrato de manera tal que no haya oportunidad para la discrecionalidad de los funcionarios públicos. Porque ahí es donde aparece la corrupción, hemos fomentado códigos de éticas empresariales.

-¿Qué grandes proyectos hacen falta desde el punto de vista de la obra pública para los próximos años?

-Hemos conformado el Consejo de Políticas de Infraestructura. Lo hicimos en conjunto con el G6 (Grupo de los Seis), la CGT y la Uocra a finales de septiembre. Estamos trabajando, más allá de los proyectos nuestros, para generar espacios que le digan a cualquier gobierno de turno cuáles son las obras prioritarias que entendemos que Argentina necesita. Y esto no debe ser dicho por quienes construimos ni por quienes van a construir sino por los propios usuarios, que son los que dicen qué necesitamos. Uno de los puntos claves que tiene el campo como necesidad comprende a los caminos rurales, algo que imposibilita muchas veces la salida de la producción o la hace muchísimo más costosa. Lo mismo pasa con los puertos, que nos da la posibilidad de acceder al mercado internacional, o con los ferrocarriles. Entonces, la realidad es que la inversión necesaria en Argentina sale de entre un 5% y 6% de la inversión pública, del PBI. Hoy, a pesar de que hemos duplicado la inversión anterior, estamos en 2,2% del PBI. Eso quiere decir que tenemos una brecha muy grande. Ni hablar de infraestructura social, todo lo que tiene que ver con agua, cloaca y con conectividad. Son brechas que los argentinos necesitamos cerrar y para eso necesitamos financiamiento, no solo público sino internacional. Pero con medidas que, de alguna manera, generen un consenso para que ese financiamiento internacional eventualmente pueda venir a Argentina. Hoy, con el riesgo país y con todos los indicadores que tenemos, es complejo, pero no tenemos que perderlo de vista.

-¿Es clave el acuerdo con el Fondo Monetario?

-Absolutamente. Es necesario que cerremos la deuda con el FMI y que tengamos un proyecto de país en el mediano y largo plazo en términos económicos, porque es fundamental para que las inversiones se realicen.

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Ariel Maciel

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