Un alivio para el agro, un golpe a la caja: el costo fiscal de la baja de retenciones
La reducción de impuestos a la exportación beneficia al agro, pero implica un costo fiscal de USD 1.500 millones que preocupa al Gobierno
El Gobierno estimó que la reducción de retenciones aplicada en la primera mitad del año y lo que resta de 2025 tendrá un costo fiscal de unos USD 1.500 millones. Así lo detalló el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en el informe de gestión que presentó este miércoles en la Cámara de Diputados. El documento señaló que la mayor parte de esa recaudación resignada se concentró en el primer semestre, a partir de la liquidación estacional del campo.
Según la Secretaría de Hacienda, “el costo fiscal total estimado de las medidas de reducción de las retenciones al sector agropecuario durante el 2025 asciende a 1.189 millones de dólares”, en referencia a los decretos 38, 439 y 526. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca afirmó que el objetivo es “ir eliminando los impuestos distorsivos y brindar mayor libertad a los productores y actores económicos, en la medida que las condiciones macroeconómicas lo permitan”.
En esa línea, el Gobierno precisó que el último recorte permanente de retenciones a granos y carnes implicará un costo de unos USD 350 millones hasta fin de año. Además, recordó que desde enero las economías regionales tributan 0%, lo que representó más de USD 50 millones y alcanzó a unas 30 cadenas de valor en todo el país.
El documento destacó que el agro “constituye uno de los grandes motores de la Argentina” y que las exportaciones agroindustriales rondan los USD 48.000 millones anuales. Granos y carnes representan el 75% de esas ventas hacia más de 180 destinos. En el primer semestre de 2025 las colocaciones crecieron 4% en volumen, con subas destacadas en arroz (+109%), trigo (+29%) y girasol (+27%). También se registraron alzas en maíz, cebada y aceite de soja (+4% cada uno).
Las economías regionales también mostraron expansiones: “La forestoindustria creció 36% en volumen, el maní 55%, las legumbres 8%, los limones 23%, el azúcar 145%, los productos vitivinícolas 4% y los cítricos dulces 53%”, puntualizó Agricultura.
En paralelo, el sector privado advirtió sobre dos efectos derivados de la baja de alícuotas: un aumento en la superficie sembrada de la próxima campaña, con una producción adicional de 13 millones de toneladas (10 millones de soja y 3 millones de maíz) a cosecharse en 2026, y una aceleración de ventas de granos remanentes durante 2025.
El informe también dio cuenta de la caída de las liquidaciones del agro en agosto, que fueron menores incluso a las del año de la sequía de 2023. De acuerdo con la consultora Equilibra, el arrendamiento potencial agropecuario promedió USD 262 por hectárea en las cuatro principales zonas productivas, un 17% más que en julio. La mejora respondió a mejores precios para soja y girasol tras la baja de alícuotas y a la devaluación del tipo de cambio oficial. Sin embargo, el arrendamiento de mercado alcanzó USD 326 por hectárea, dejando una brecha negativa de 20%. El contraste fue notorio entre regiones: el sudeste bonaerense logró revertir la relación hacia un saldo positivo, mientras que el oeste de la provincia mantuvo la mayor divergencia negativa, con -36%.
Francos, por su parte, incluyó al agro en un repaso sobre los sectores en expansión. “En los primeros seis meses de este año, Argentina exportó 54 millones de toneladas de productos agroindustriales, cifra que implica un aumento del 4,5% en comparación con el mismo lapso del año 2024”, indicó. También resaltó que la industria manufacturera creció 9,3% en junio y la construcción 31% en julio, con un acumulado interanual de 10,9%.
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