Un nuevo esquema que no modifica el ritmo de expansión monetaria
El Gobierno se reunió con los bancos y obtuvo su visto bueno, frente a la perspectiva de que las modificaciones obligarán a más ajuste fiscal. El BCRA garantizará la liquidez de las nuevas Letras de Regulación Monetaria. El Tesoro se hará cargo de los intereses que generen, lo que a priori no modifica el sesgo expansivo o contractivo de la política monetaria
La mañana del lunes inició con la esperada reunión entre el Gobierno y los bancos. Explicaron a las entidades el nuevo esquema monetario, que tendrá como protagonistas a las Letras de Regulación Monetaria, un instrumento a cargo del Tesoro pero cuya tasa será fijada por el Central. La autoridad monetaria además garantizará la liquidez, lo que en última instancia implicará el mismo riesgo de emisión monetaria frente una salida masiva. El Tesoro se hará cargo de los intereses, lo que exigirá más ajuste fiscal si se pretende el equilibrio financiero. En términos de sesgo expansivo de la política monetaria, todo seguirá igual que hasta hoy. Los bancos se mostraron satisfechos.
El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, dijo a NA que Bausili fue quien dio los detalles sobre el nuevo esquema: “Explicó todo lo vinculado a la letra de regulación monetaria, que es una Letra que va a estar emitida por el Tesoro, garantizada por el Banco Central. Es más o menos el mismo esquema de garantía de liquidez que hoy está vigente, sin cambios sustanciales, salvo que recupera el BCRA la posibilidad de administrar lo que es la tasa de política monetaria”. Eso último, en referencia a que hasta hoy el BCRA estaba atado a la hora de subir la tasa: eso aumentaba automáticamente la emisión vía intereses de pasivos remunerados.
En términos del sesgo de la política monetaria, el nuevo esquema no ofrece modificaciones. El socio gerente de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño explicó que hasta hoy si el Tesoro tenía $100 de superávit fiscal, los depositaba en el BCRA, lo que implicaba una contracción monetaria de $100. Luego, si el BCRA pagaba $100 de intereses a los bancos, eso terminaba en un resultado neutro consolidado de expansión monetaria.
Ahora, en condiciones normales, remarcó Caamaño, eso seguirá intacto: el Tesoro gastará esos $100, que antes eran superávit, para pagar los intereses de las LRM. El BCRA no deberá pagar nada, por lo cual el resultado consolidado seguirá siendo neutro en cuanto a la expansión monetaria. “Es el consolidado lo que importa y en ese sentido quién paga, si el Tesoro o el BCRA, no modifica nada”, dijo Caamaño.
Eso aplica también para un escenario caótico en el que una salida masiva de las LRM obligue a los bancos a pedir su liquidez: el BCRA ofrecerá garantías para cubrirla, por lo cual ante una corrida continuará intacto el riesgo de expansión monetaria.
El CEO de Banco Galicia, Fabián Kon, dijo que fue “una reunión muy buena” y afirmó: “Las estrategias que están haciendo apuntan a mayor solvencia fiscal y eso es lo que creo que es fundamental para los argentinos. Los intereses van a ser afrontados por la tesorería y eso genera mayor solvencia fiscal. Con solvencia fiscal tiene que mejorar la economía. Es el camino”.
La idea tiene algo de discutible: en realidad la mayor carga de intereses no va a generar automáticamente un mayor ajuste del gasto primario por parte del Gobierno. De hecho, las metas del FMI no lo exigen y permiten tener un abultado déficit financiero, siempre y cuando se sostenga el equilibrio pautado en el primario. Sin embargo, si el Gobierno pretende seguir blandiendo uno de sus principales logros, en este caso el equilibrio financiero, deberá hacer un ajuste en nuevas partidas.
- Com.Ven.Var. %

