La decisión de intervenir y expropiar la cerealera Vicentin no se tomó porque fuera "la mejor opción", sino porque era "prácticamente la única", ya que la otra alternativa posible implicaría que la empresa pase a ser controlada por capitales extranjeros, planteó uno de los directores del Banco Nación, Claudio Lozano.

"No es si la expropiación es la mejor opción, pero es prácticamente es la única. La otra opción implica una extranjerización de la empresa, total o parcial, lo cual sería un problema, porque concentraría aún más el comercio de granos y la oferta de dólares en la Argentina", sostuvo el funcionario.

Lozano advirtió que otra opción es que la banca pública "tenga que resignar algo de lo prestado". Así analizó la situación durante una entrevista con FM Rock and Pop.

"Por este último escenario, donde la estafa se transformaría en la coronación del Estado bobo, permitiendo la extranjerización de la compañía, es que aparece la opción de expropiación", enfatizó.

El economista recordó que la deuda de Vicentin con el Banco Nación "comprometía más del 15% del patrimonio" de esa entidad financiera, la cual dirige, con lo cual "se ponía en riesgo" a ese organismo público, aseguró.

Por ese motivo, consideró que "no hay muchas variantes frente a lo que está ocurriendo" con esa cerealera, que se encuentra en cesación de pagos desde el 5 de diciembre último.

Según el director del Banco Nación, "muchas veces se plantea que el Estado se está haciendo cargo de un muerto cuando el muerto ya está. Lo que pasó fue en función de un comportamiento de Vicentin que tuvo una expansión fenomenal en los últimos 14 años y de repente, sin ninguna explicación, vino el colapso de la compañía".

En ese sentido, sostuvo que la empresa realizó "un conjunto de maniobras con sus subsidiarias en Uruguay y Paraguay, y con una off shore en Panamá, que muestran subdeclaración de exportaciones y fuga de divisas".