Vientos de cambio

Abram advierte: "Hay sectores que si no se reconvierten, saldrán del mercado"

El economista remarcó la importancia de contar con un Banco Central solvente y lo consideró una protección ante lo que prevé será un embate de "las corporaciones" en la campaña electoral.

El director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, advirtió hoy que hay sectores de la economía que estuvieron durante décadas al amparo de "paraguas artificiales" de diferentes gobiernos, pero que en "un país normal" deberán reconvertir su modelo de negocios o de lo contrario "saldrán del mercado".

En una entrevista con BAE Negocios, Abram destacó la importancia de contar con un Banco Central "solvente" y manifestó su confianza en que esa fortaleza le permitirá al Gobierno atravesar la campaña electoral del 2027 en mejores condiciones que la del año pasado.

En el marco de las jornadas "Vientos de cambio" organizadas por la Fundación, el economista prefirió no hacer referencias globales y señaló al respecto que dentro de un mismo sector puede haber grupos eficientes e ineficientes.


Inflación y pobreza

-¿El Gobierno consiguió encarrilar el rumbo económico con la desinflación que se descuenta para agosto?
-La perseverancia en bajar la inflación se sostiene y eso es una buena noticia, porque los argentinos hemos sobrevivido tanto tiempo con inflación altísima que no nos hemos dado cuenta cómo empobrece. Y empobrece un montón, claro ejemplo es cómo la desaceleración de la inflación que tuvimos en 2024 logró sacar gente de la pobreza, luego de un salto espectacular en 2023. Y eso es porque cada vez nos sacaban a todos del bolsillo lo que teníamos en pesos, pero sobre todo a los más pobres. Y de vuelta, cuando se volvió a acelerar la inflación al final de la segunda mitad del año pasado, volvió a subir un poco la pobreza, al igual que en el primer trimestre de este año. Ahora está volviendo a bajar justamente porque se desacelera la inflación. Si cada vez nos sacan menos de los bolsillos a los argentinos, también vamos a tener una mayor capacidad de generar una vuelta de la recuperación económica que duró hasta más o menos mediados del año pasado.
El otro factor que creo que tiene que dinamizar la economía, más allá de la desaceleración de la inflación, es fundamentalmente que el escenario internacional siga mejorando. Lamentablemente, somos un país percibido como de alto riesgo -no es de casualidad- y por eso nos pegó muy duro la declaración de guerra de Trump a Irá. Volvió al mundo más riesgoso y un inversor lo último que quiere tener es un país riesgoso. O sea, nosotros. Así se cortó el ingreso de capitales, con todo lo que vimos desde las elecciones hasta que se declaró esta guerra.
Es el ingreso de capitales de argentinos y extranjeros lo que da el financiamiento para que, en definitiva, la economía se vuelva a recuperar. Creo que eso está pasando de a poco porque el mundo ya tiene asimilada la guerra como parte de la realidad, lo cual hace que los inversores argentinos y extranjeros tengan un poco más de ganas de apostarle a un país que está haciendo grandes cambios, que implican muchos esfuerzos.

-En 2001 había menos inflación que ahora, incluso hubo deflación, y eso no evitó que el país estallara. ¿Qué fue lo que pasó y qué es lo que podría llegar a pasar ahora?
-Hay una gran diferencia. Hoy tenemos un Banco Central solvente, eso nos distingue de otros momentos en los que la Argentina ha vivido una crisis. Y la gran diferencia con todos los demás períodos, incluido el periodo de la Convertibilidad, es justamente que tenemos un Estado que también es solvente, que gasta menos de lo que le ingresa, incluidos los intereses. En aquella época no era así. Durante el gobierno de (Carlos) Menem hubo déficit fiscal, o sea se acumulaba deuda. Durante el gobierno de (Fernando) De la Rúa también. La deuda era baja, pero iba creciendo muy rápido porque manteníamos déficit fiscal, ya no financiado por el Banco Central como pasaba en otras épocas, sino porque la gente había empezado a confiar en el país y le daba crédito al Estado para que mantenga esos déficits y una deuda que iba creciendo rápidamente. Que es, en definitiva, lo que lleva a la convertibilidad a la crisis. Nuestro crédito era cero. Por suerte, hoy estamos muy lejos de lo que nos pasó en el 2001. Y si le sumamos la solvencia del Banco Central, estamos lejos de cualquier otra crisis que hayamos vivido en la Argentina.

-La actividad económica no crece de una manera homogénea y hay sectores rezagados. ¿Qué necesitan para equipararse con los sectores más dinámicos?
-A diferencia de mis colegas que hablan de una economía de doble velocidad, yo no creo que sea así. Lamentablemente para esos sectores tengo una mala noticia, pero es mejor estar advertido para ver hacia adelante qué se puede hacer. Durante más de 90 años tuvimos incertidumbre creciente y en esa incertidumbre creciente se tuvo que desarrollar un aparato productivo con capacidad de sobrevivir en esa situación. Si vamos a ser un país normal, porque estamos en ese proceso, ¿el aparato productivo que es viable en esa economía normal va a ser el mismo que podía sobrevivir en una economía de creciente anormalidad? Sería un milagro. Y los milagros no existen.
Claramente, hay sectores que no van a recuperarse porque, por ejemplo, durante muchísimas décadas de la Argentina hubo funcionarios que decidieron que nosotros teníamos que producir "X". Y entonces protegieron a los que podían invertir allí generando ganancias artificiales que no se basaban en que a mis clientes yo les daba mayor bienestar porque vendía bien esos servicios a mejor precio y de la mejor calidad. Simplemente me protegían contra los de afuera y les podía vender caro y mal. Y eso es algo que va a cambiar. En las economías normales eso no pasa. La gente gana plata y está muy bien que gane plata, los aplaudo, siempre que lo hagan brindando bienestar económico al resto, o sea, vendiéndonos el mejor producto al mejor precio. Así, que ganen toda la plata del mundo.
Todos esos sectores bajo esos paraguas artificiales generados por algunos funcionarios, lo que llevó a mucha gente a poner su plata y esfuerzo en ellos, no les va a ir bien hacia adelante, lamentablemente. Tienen que reconvertirse, reinventarse, no es justo que el resto de los argentinos sigamos pagando esas ganancias artificiales a costa de nuestro bienestar. Van a tener que encontrar algo para hacer lo que sean útiles a la sociedad y ahí ganar plata. Si son verdaderos empresarios, verdaderos emprendedores, lo van a lograr. Pero si simplemente eran amigos de algún funcionario que les puso un paraguas para poder ganar plata... y bueno, saldrán del mercado. Evidentemente eso no es ser empresario.

-¿Puede identificar esos sectores?
-Es otro tema... muchos hablan de "los textiles". Es mentira que todos los textiles son ineficientes en la Argentina. Lo mismo en el sector metalúrgico, tiene grupos eficientes y otros ineficientes que tienen que cambiar su forma de negocio. Si el día de mañana nadie demanda mis servicios como economista, me tendré que dedicar a otra cosa. ¿Vamos a obligar a los empresarios, a la gente, a contratarme a mí como economista para que yo siga haciendo lo que yo quiero hacer? No, no sería justo ni lo admitiría.

-¿Cómo ve la economía argentina para 2027?
-En el 2027 creo que vamos a llegar un poco más consolidados de lo que estuvimos en 2025. Vamos a tener un Banco Central más fuerte, más firme. De hecho, es el objetivo claro de este proceso que estamos viviendo a lo largo de 2026, porque están comprando reservas en grandes cantidades. La meta para todo el año ya se logró en julio y pretenden seguir comprando reservas. El año pasado teníamos un Banco Central que, si bien era solvente, en términos de reservas era percibido como muy débil. Por eso sacamos nuestros ahorros de la Argentina comprando dólares a troche y moche. Si la gente ve que tiene un Banco Central más solvente, va a confiar en tener más espalda para defender la moneda. Ese peso que tenés en el bolsillo, probablemente lo guardes y mantengas inversiones en la Argentina. También creo que el gobierno está encarando estas elecciones del año que viene buscando más aliados. Y eso es muy bueno, le va a dar una base de sustentación en términos políticos para avalar que va a ser reelecto de forma mucho más sólida. Y con esas dos cosas vamos a llegar mejor al año que viene.
Si me pregunta si va a ser tranquilo a partir de mediados de año, probablemente no. No creo que sea tan grave como el año pasado, a pesar de ser una elección presidencial, pero va a ser complicado. Hay un montón de estos sectores que el gobierno llama "casta" y yo llamo "corporaciones" (políticas, empresarias, gremiales, profesionales, intelectuales) que hacían plata antes a costa de los argentinos y no quieren perder esa ventaja. Saben que eso desaparece si este gobierno sigue y van a oponer resistencia. Lo hicieron el año pasado para desgastar al gobierno en las elecciones. Generaron una enorme incertidumbre. No gestaron la salida de capitales que tuvimos el año pasado, pero sí el temor que llevó a que la gente sacara sus ahorros de la economía. El año que viene va a estar el Banco Central más sólido. La embestida va a existir, pero el Gobierno va a estar mucho más fuerte como para que no vivamos el estrés que vivimos en 2025. Para los argentinos, claramente las previas de las elecciones fueron muy estresantes.

-Todos saben que el 2 de septiembre es el Día de la Industria y que es habitual que el presidente asista al acto que realiza la UIA. Si la Fundación Libertad y Progreso tenía 365 días para invitar a Milei, ¿por qué eligieron como fecha precisamente el 2 de septiembre?
-Elegimos la fecha y después invitamos al presidente; no sé, le habremos embocado de casualidad. No nos fijamos en el calendario a ver si alguien va a hacer otro acto o quién festeja su aniversario. Simplemente el 2 de septiembre cayó el cierre, invitamos al presidente y decidió venir. No es la primera vez que viene a un cierre de uno de nuestros encuentros.

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