Ancla en los salarios: la estrategia del Gobierno para controlar la inflación
Más allá de su convicción de que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario, el Gobierno alentó negociaciones en las que los topes salariales suelen ser inferiores a la evolución de los precios
El Gobierno reforzó en los primeros meses de 2025 la política de ajustes de los salarios acordados en paritarias por debajo de la inflación, a modo de “ancla” para evitar un traslado a precios, a pesar de mantener un discurso en el que señala esa suba obedece exclusivamente a razones monetarias.
Así lo sostuvo el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), que comparó los incrementos salariales homologados en las negociaciones de los gremios más representativos y puntualizó que, con el fin del “ancla cambiaria” que implicaron el cepo y el crawling peg, se recobró la importancia del “ancla salarial”, un instrumento no admitido por una gestión que señala a los factores monetarios y fiscales como los ejes de su programa de desinflación.
Qué es el "ancla salarial"
Se llama “ancla salarial” a una estrategia económica en la que el Gobierno busca contener los aumentos de sueldos con el objetivo de desacelerar la inflación y evitar que esos incrementos se trasladen a los precios de productos y servicios.
Herramientas heterodoxas
“A pesar de su discurso monetarista, que explica la inflación como un fenómeno puramente monetario y en donde la emisión monetaria y el déficit fiscal son sus únicas causas, el gobierno utiliza herramientas heterodoxas para combatir la inflación”, indicó la entidad, que agregó que si antes “lo hizo con la apreciación del tipo de cambio”, ahora lo hace "con la intervención o ´'techos' a las negociaciones paritarias para limar la puja distributiva y quebrar la inercia inflacionaria.
Según Ceso, "así lo muestran las últimas no homologaciones en sectores como metalúrgicos, comercio o
transporte y los reiterados aumentos por debajo de la inflación a los trabajadores de la administración pública".
En ese sentido, comparó tanto los ajustes salariales de febrero, marzo y abril con los índices de precios de esos meses, además de hacer la misma confrontación desde el inicio de la Presidencia de Javier Milei.
Los números
Con una inflación del 204,9% acumulada entre noviembre de 2023 y abril de este año, solamente tres de diez ramas seleccionadas pudieron pactar aumentos salariales superiores: Hoteleros y gastronómicos (220,1%), Bancarios (212,8%) y Alimentación (242,3%).
Las otras siete que acordaron ajustes inferiores fueron Camioneros (202,5%), Sanidad (180,6%), Comercio (196,5%), Construcción (182,3%), Metalúrgicos (200,1%), Transporte (141,1%) y Docentes de Santa Fe (176,3%).
En su análisis, CESO reconoce la "relativa estabilidad cambiaria" desde la implementación del régimen de flotación entre bandas, a lo que sumó la “creciente apertura importadora”, aunque advirtió que el riesgo de que la paridad se aproxime al extremo superior “no deja de ser un problema” para el mediano plazo.
“Quizá por ello, el gobierno vuelve a reforzar el ancla salarial, una de las cuatro anclas nominales del programa original”, junto a la monetaria, la fiscal y la cambiaria.
No obstante, indicó que "el ancla salarial provoca el estancamiento de los salarios reales, ralentizando la
recuperación del nivel de actividad".
El sector informal
En ese contexto de “paritarias pisadas”, evaluó que el sostenimiento de la actividad ya no pasará por los salarios de los trabajadores registrados sino que “va a descansar en la evolución de los ingresos del sector informal y el nivel de endeudamiento de los hogares”.
Eso se debe a que "el techo paritario impuesto por el gobierno impacta en el sector formal, pero no así en
quienes no trabajan bajo convenio", además de remarcar que “en el sector asalariado informal impacta también la duplicación del valor real de la Asignación Universal por Hijo”.
Asimismo, CESO señaló la “gran heterogeneidad” existente entre los trabajadores registrados y, además, los del sector público “se estabilizaron un escalón más abajo” que los privados, con una pérdida del poder adquisitivo de 15 puntos porcentuales en los últimos 18 meses.
En cuanto a los trabajadores informales, consideró que “parecen recuperarse a mayor velocidad”, si bien planteó que los informes oficiales en este caso se presentan con un retraso de 5 meses.
- Com.Ven.Var. %

