GÉNERO Y NÚMEROS

Brecha fiscal: por qué las mujeres tienen una carga impositiva mayor

Más allá de percibir en promedio menores ingresos y tener menor capacidad de ahorro e inversión, las mujeres también pagan más caro por productos y servicios destinados a ellas.

Las desigualdades de ingresos por cuestiones de género tienen su correlato impositivo. Al igual que ocurre en gran parte del mundo, en Argentina las mujeres participan en condiciones más precarias en el mercado laboral, y soportan una mayor carga fiscal.

Según datos del Observatorio de Tributación y Género del Ministerio de Economía, la tasa de empleo femenina (cantidad de mujeres que trabajan sobre el total de mujeres) es menor (39,4% frente al 57,7% de los varones), así como la tasa de actividad (mujeres que participan del mercado laboral trabajando o buscando empleo) es más baja: 45,4% contra 41,4%; y la tasa de desempleo es mayor: 13,1% frente al 10,6% de los varones.

La distribución desigual de las tareas de cuidado y la maternidad también generan que la trayectoria laboral y profesional femenina sea más sinuosa, con entradas y salidas del mercado de trabajo formal, lo que repercute en sus ingresos y aportes al sistema de seguridad social y jubilación.

En general, son ellas las que destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a gastos y consumos familiares (sean o no jefas de familia), y por lo tanto son más alcanzadas por impuestos directos como el IVA, sin contar que los productos y servicios destinados exclusivamente a mujeres son más costosos, lo cual constituye un nuevo impuesto encubierto, llamado “impuesto rosa”.

Por otra parte, el número de hogares monoparentales a cargo de madres solas ha crecido sostenidamente en las últimas décadas. Y a pesar de las recientes y visibles conquistas en materia de derechos cívicos y laborales, la feminización de la pobreza es un fenómeno que
no retrocede. Hoy, el 51% de los hogares a cargo de mujeres (mono-marentales) están bajo la línea de pobreza, cuando el promedio para el total de los hogares es del 27%.

La contracara es que, según la Encuesta Permanente de Hogares de INDEC para el tercer trimestre de 2020, de las 300 mil personas que entran dentro del nuevo mínimo de ingresos para tributar el Impuesto a las Ganancias, las mujeres solo representan el 17,4%. 

 

Equidad impositiva


Ante la creciente inequidad tributaria, desde el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE), se elevó recientemente una propuesta de Reforma Impositiva con perspectiva de Género. “Proponemos una deducción del Impuesto a las Ganancias para contribuyentes a cargo de familias monoparentales, en concepto de gastos educativos de hijos/as, y de cuidado para los adultos mayores y personas con discapacidades”, comenta la contadora Gabriela Russo, presidenta del CPCE de la Ciudad de Buenos Aires.


En cuanto a Ganancias de Personas Jurídicas, en 2021 con la última reforma tributaria se incrementó el importe deducible en concepto de honorarios para incentivar la diversidad de género en las contrataciones para puestos jerárquicos y directivos: la suba fue de hasta el 40% por la contratación de mujeres, y hasta el 60% para personas del colectivo LGTBIQ+.

En el caso de los impuestos a los consumos, la entidad propone “un mecanismo de reintegro, similar al recientemente implementado para ciertos cortes vacunos, para productos destinados a la primera infancia, adultos y de uso exclusivo de la mujer”.

En cuanto al Impuesto sobre los Ingresos Brutos, la propuesta del Consejo Profesional consiste en “una alícuota diferencial para aquellos emprendimientos a cargo de mujeres y diversidades. La misma será escalonada durante los primeros 3 años de actividad tanto en el Régimen General como el Simplificado ”.

Con la misma finalidad de impulsar los emprendimientos con diversidad de género, se propone “una reducción de la alícuota del Impuesto de Sellos, para el primer contrato de locación del o los inmuebles afectados al negocio”.

En el caso de las patentes, la propuesta es “eximir a los vehículos destinados a la actividad comercial, cuya valuación fiscal no supere una suma razonable”, e incluye una modificación del Régimen de Promoción dispuesto por la Ley (CABA) 4054 incorporando un capítulo aplicable exclusivamente a Micro y Pequeñas Empresas a cargo de mujeres y personas no binarias.

El proyecto de reforma impositiva con visión de género también plantea la implementación de un Bono Fiscal para empresas que acrediten promover la equidad de género, como el cupo de colaboradores, la igualdad en las remuneraciones; entre otros incentivos; así como la exención en los anuncios publicitarios que difundan actividades, programas y campañas referidas a género y diversidad.

Finalmente, propone “una reducción del Impuesto Inmobiliario para familias  monoparentales, mujeres y personas no binarias que acrediten situaciones de vulnerabilidad y posean vivienda única”.

Si bien estos incentivos parecen afectar la recaudación fiscal, “también buscan ampliar la
base tributaria, generando condiciones que promuevan la formalidad de las actividades
económicas y el surgimiento de nuevos emprendimientos”, asegura Russo. “Una reforma
fiscal con perspectiva de género se traduciría en una mayor y mejor recaudación para el
Estado en el mediano plazo”, afirma.

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