Carrera global de la IA: ¿En qué áreas China ya superó a Estados Unidos?
Qué puede hacer un país como Argentina ante esa lucha de titanes
Por Sebastián Di Doménica
Si le consultamos a varias personas de Argentina no expertas sobre motores de inteligencia artificial o chatbots de IA, sin duda las respuestas girarán sobre unas pocas marcas. En primer lugar, se mencionará seguramente a ChatGPT de OpenAI, a Gemini de Alphabet (Google), a Claude de Anthropic, o tal vez algún motor de IA de otra de las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos.
A su vez, también es posible que, al final del listado y como opción alternativa, mencionen alguno de los modelos chinos más conocidos, como pueden ser DeepSeek o Qwen. Pero claro, será así porque estamos en Occidente y porque las marcas norteamericanas de inteligencia artificial son las más reconocidas y de mayor reputación en esta parte del planeta. Sin embargo, exponen solo una parte del escenario tecnológico global.
Hoy el mundo tiene dos grandes jugadores de la inteligencia artificial y la robótica. Son Estados Unidos y China, que encabezan una competencia cada vez más fuerte con una paridad casi total. Están en muchos aspectos casi parejos y se pisan los talones. ¿Quién ganará la carrera?
Puede ser uno u otro, o ambos pueden mantenerse cabeza a cabeza por muchos años; y en una búsqueda de más mejoras, por una mayor adopción y con el foco puesto en la promesa de la inteligencia artificial general.
¿Por qué ambas potencias buscan triunfar en esa carrera global por la IA y la robótica? Porque eso puede significar encabezar a nivel planetario la economía digital por venir y todas las variables que contiene. Ambas potencias buscan dominar la IA para controlar los estándares globales, el flujo de datos a nivel mundial y la infraestructura tecnológica que sostenga las finanzas, la defensa y toda la economía del siglo XXI. No es poco. Al revés, es casi todo. La IA y la robótica serán factores claves de las reglas de la geopolítica de los próximos años.
Pero debe quedar claro. Si hablamos del punto neurálgico global de la IA o la robótica, no solo se debe mirar hacia Silicon Valley o la bahía de San Francisco, donde se ubican las sedes de MetaAI, Anthropic o xAI, entre otras. También tenemos que mirar hacia Beijing, que es la capital china y la ciudad que concentra las universidades y el mayor caudal de talento de ese inmenso país sobre IA. O a la localidad de Hangzhou (en la provincia de Zhejiang), donde tiene sede Alibaba (Qwen AI) o DeepSeek.
Pero que, a su vez, es el centro chino de IA aplicada a la robótica, con empresas como Unitree, líder mundial de venta de robots en 2025. Hangzhou también es la capital de la IA de código abierto, la principal estrategia para competir con Occidente.
Estados Unidos y China, fortalezas y debilidades
Un desarrollo tecnológico que es producto de un ambicioso plan que ya lleva dos décadas. Fue en 2006 cuando el gobierno chino incluyó a la IA por primera vez como una prioridad estratégica nacional. Y fue una década después, en 2017, cuando lanzaron el Plan de la IA de Nueva Generación, con la meta de liderar el sector global para 2030. Una carrera en la que tiene un único gran competidor: Estados Unidos.
Por supuesto, en el análisis detallado de esa competencia, surgen las fortalezas y las debilidades de cada uno de esos dos gigantes.
¿En qué áreas domina Estados Unidos y en cuáles China?
Estados Unidos es el gran líder en modelos de IA (LLM) de código cerrado y con firmas reconocidas.
Posee las marcas con más reputación y respuestas más eficientes en desarrollo y código a nivel global. Tenemos que retroceder hasta noviembre de 2022, al lanzamiento público de ChatGPT, para comprender ese ganado liderazgo.
ChatGPT se convirtió en poco tiempo en la tecnología de más rápida y masiva adopción de la historia, y en la actualidad cuenta con 900 millones de usuarios en todo el mundo. Por supuesto, en ese pedestal también están Claude, Gemini, xAI, Copilot, Perplexity y otros. EE. UU. lidera a su vez en la fabricación de chips para IA. La empresa Nvidia domina el 90 por ciento del mercado de GPUs para inteligencia artificial, y sus chips H100, H200 y B200 son los más potentes del mundo.
El bloqueo hacia China para la importación de ese instrumental esencial fue uno de los escollos más complejos a superar por parte de ese país en la carrera que intenta liderar. En tanto, EE. UU. está también primero en inversiones para startups y en infraestructura tecnológica, y en la IA para la guerra, con polémicas empresas como Palantir, que hace minería de datos con fines bélicos.
China, por su parte, tiene otras fortalezas, áreas en las que supera de manera cómoda a Estados Unidos. Las tres más destacadas: es líder en modelos LLM de código abierto, también gana en producción robótica, en motores de IA para la creación de videos, y con relación a los recursos y minerales necesarios para la IA, posee la mayor reserva de tierras raras (domina la producción de 17 metales de ese tipo).
Es importante explicar en detalle cada una de estas fortalezas. Desde 2025, China está primero en descargas de modelos abiertos. Aunque EE. UU. gana en eficiencia de los LLM cerrados, las diferencias con los desarrollos chinos cada vez son más pequeñas y la verdadera competencia se da por la penetración en la adopción en el mundo. En esa búsqueda, China gana posiciones por apostar al código abierto y a menores costos, y también por tener como aliados a muchos países del Sur Global. Los modelos de código abierto son aquellos donde la fuente, la arquitectura y los algoritmos se ponen a disposición del público, lo que permite que cualquier usuario o empresa pueda adaptarlo a sus necesidades y ejecutarlo de manera local.
China también es líder en producción robótica y opera nueve veces más robots industriales con IA que EE. UU., entre otros muchos indicadores que exponen el liderazgo en esta área. A diferencia de lo que ocurre en países occidentales, en China los robots son bienvenidos entre la gente común, porque son vistos como un posible reemplazo para las muy esforzadas y extensas jornadas de trabajo en las fábricas. A su vez, hay una política del Estado para que los robots se sumen a tareas de salud, servicios, industrias y también para asistencia a ancianos con el objetivo de alivianar esas responsabilidades a muchas familias muy exigidas.
Por último, en China se ha logrado un gran porcentaje de todas las innovaciones en procesamiento de video y audio mediante IA. Empresas como ByteDance y Tencent lideran en generación de video sintético y aplicaciones de entretenimiento. Este avance monumental tendría dos explicaciones: China es la cuna de plataformas como TikTok (tiene más de 1000 millones de usuarios), y por eso hay una demanda inmensa de contenido audiovisual, y esa necesidad fue el motor de los avances. A su vez, está ligado al inmenso desarrollo robótico, ya que la generación de video es la base del "cerebro visual" que necesita un robot para desempeñarse con éxito en contextos productivos y humanos.
El desafío de Argentina ante la carrera tecnológica
Es una competencia de gigantes. Cada gran jugador tiene fortalezas y debilidades. Es una carrera que determinará el líder de la economía por venir. Una contienda en la que triunfará el país con más desarrollo, más patentes y más innovación. El podio solo puede augurar más y más sorpresas.
¿Y qué puede hacer un país como Argentina ante esa lucha de titanes? Sería el mayor error quedar atrapada de un solo lado: por el contrario, debe aprovechar al máximo lo que ofrecen ambas partes, las fortalezas de cada gran jugador.
Y al mismo tiempo especializarse en áreas con experiencia y capacidad, invertir en infraestructura, aprovechar el código abierto, generar regulaciones marco, apostar a la ciencia y el talento local, preservar la soberanía digital, participar de la gobernanza global de la IA y diversificar alianzas con países regionales y afines (como Brasil, India o países europeos).
Son tiempos de redefinición del poder global y Argentina también tiene que ser parte.
* Profesor de Inteligencia Artificial y Periodismo de la carrera Periodismo de la Universidad Nacional de Avellaneda. Magister en Periodismo y Medios de Comunicación (UNLP). Autor del libro "Inteligencia Artificial y realidades fantásticas por vivir" (Ediciones del Camino - 2024)
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