Demora del Indec

Con la nueva medición de inflación, la mejora del salario real se transforma en caída

La brecha entre la inflación según la canasta actualmente utilizada por el Indec y la que aún no puso en aplicación trepa a 39 puntos porcentuales en la era Milei

Las demoras en actualizar la canasta de gastos en base a la que se calcula la inflación provocan distorsiones que van más allá de los precios de los bienes y servicios que la integran, ya que con la nueva modalidad de medición el salario registrado pasaría de una mejora del 4,5% a un deterioro del 5,7%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el próximo martes 13 de enero la inflación de diciembre y de todo 2025, con una medición basada en un relevamiento de gastos de la sociedad que data de 2004.

El propio organismo estadístico nacional tiene disponible una canasta más actualizada, con la Encuesta Nacional de Gastos y Hogares (ENGho) de 2018, cuya implementación se viene demorando desde hace más de un año, si se tiene en cuenta que el director del Indec, Marco Lavagna, había anunciado la actualización del IPC para fines de 2024.

Una canasta que no es representativa

Para el economista Diego Giacomini esa canasta "no es representativa" de los consumos de la población en la actualidad, tanto por los cambios en su composición como porque en los 21 años transcurridos hubo variaciones de precios que no fueron uniformes y, por ende, hoy no tienen la misma proporción que entonces.

En ese sentido, sostuvo que la brecha entre la inflación oficial y la medida en base a la ENGho de 2018 llega a 39 puntos porcentuales en lo que va de la Presidencia de Javier Milei, precisamente porque no se contempla el aumento de la proporción de los gastos en servicios que hubo en los últimos años.

Con la nueva medición de inflación, la mejora del salario real se transforma en caída

Desde diciembre de 2023 hasta noviembre de 2025, el IPC general fue del 356,1%, mucho menos que el 465,6% de la medicina prepaga, el 562,7% del transporte público, el 662% del alquiler de vivienda o el 676,6% de electricidad, gas y otros combustibles.

Gastos subestimados

"De acuerdo con el Indec, por ejemplo, un ciudadano promedio del GBA sólo gasta $3,5 en alquiler de vivienda y $2,5 en electricidad, gas y otros combustibles de cada $100 totales que gasta. En otros términos, para el INDEC luego de pagar gas, electricidad, otros combustibles y alquiler; al consumidor promedio le quedan disponibles para gastar $94 de cada $100", señaló el director de la consultora Economía & Ética.

Si a esos gastos se le agregan transporte público, prepagas y servicios de internet, que pesan respectivamente 4%; 3,2% y 2,7% dentro de la canasta de consumo, "después de pagar todos estos ítems, al consumidor promedio le quedan $81 libres para gastar en cualquier otra cosa de cada $100 totales que gasta", precisó.

"A todas luces, algo muy alejado de la realidad", planteó.

Dólar

Para Giacomini, "la ponderación mentirosa dentro de la canasta patrón de consumo del IPC Indec es adrede, porque sirve para subestimar la inflación y de ahí, sobrestimar los salarios, minimizar la canasta básica alimentaria (CBA), la canasta básica total (CBT) y de aquí, la pobreza y la indigencia".

"Al mismo tiempo, dado que el dólar en términos reales se suele ajustar por IPC, la subestimación de la inflación minorista le es funcional al gobierno para defender que el dólar no está barato, ni atrasado", aseguró.

Con la nueva medición de inflación, la mejora del salario real se transforma en caída

Al respecto, Giacomini comparó la evolución real de la cotización del dólar oficial y el del Contado con Liquidación (CCL) medida en base a la inflación actualmente utilizada por el Indec y la que hubiera surgido de aplicar la ENGho de 2018, de lo que se desprende una brecha de 10% entre las dos mediciones.

Salarios: ¿suben o bajan?

Del mismo modo, la medición de la evolución real del salario registrado en la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte)  no reflejaría una mejora del 4,5% en la primera mitad de la gestión libertaria, sino un deterioro del 5,7%.

Con la nueva medición de inflación, la mejora del salario real se transforma en caída

"En otras palabras, con un IPC más realista, la inflación sería más alta, los salarios reales menores, la pobreza y la indigencia más elevadas y el atraso cambiario sería mayor", concluyó Giacomini.

Otras consecuencias

Giacomini estimó que "podrían suceder varias cosas" si se reflejara la inflación con los gastos de consumo actualizados.

"La realidad microeconómica de la mayoría de los sectores y de las empresas de la economía real se verían mejor reflejadas en las estadísticas, y no habría este enorme gap entre lo que muestra el gobierno y su realidad cotidiana", señaló.

Por otra parte, consideró que "el gobierno no podría mostrarse tan optimista y seguro" y se reducirían "las chances de persistir e insistir en sus políticas" se reducirían, al tiempo que tendería a crecer "la probabilidad de que tuviera que cambiar en alguna medida".

Asimismo, estimó que "tal vez el sector financiero no estaría tan eufórico y, en consecuencia, el insostenible gap entre el optimismo del sector financiero y el pesimismo del sector real de la economía se reduciría".

"Es fundamental considerar que implementar políticas económicas basadas en estadísticas poco precisas suele derivar, tarde o temprano, en complicaciones de tipo económico, social o político", advirtió.

Esta nota habla de: