De "todo sigue igual" a "asumieron sus errores": qué opinan los economistas del anuncio del BCRA

La mayor parte de los economistas aprobaron los cambios del Gobierno, aunque algunos dieron a conocer sus objeciones. Opiniones para todos los gustos

Los cambios en la modalidad de ajuste de la banda de flotación y de intervención del Banco Central en el mercado de cambios fueron recibidos con una aprobación de la mayor parte de los economistas, lo que no impidió que algunos criticaran lo que consideraron una medida que no es liberal y hasta “anti austríaca” y otros recordaran que el ministro Luis Caputo enfatizara que el esquema que se dejó de lado estaba “bien calibrado”.

“Las bandas cambian, pero no tanto, mucho ruido, pocas nueces, todo sigue igual, y vamos a acumular reservas en la medida que no hay efecto inflacionario”, sostuvo el economista Salvador Di Stefano, quien aseguró que “no se han arriado ninguna de las banderas que el gobierno ha manifestado sobre emisión de dinero, tipo de cambio y tasa de interés” y que “en ningún caso esto traerá como consecuencia una devaluación del signo monetario, ya que la premisa es alinear los aumentos locales a los internacionales”.

 

Pocas diferencias

 

Di Stefano, conocido como “el gurú de la City”, agregó que si se toman las proyecciones de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) “la banda superior se ubicará a julio del año 2026 en $1.736 y la banda inferior en $800, mientras que la mitad de la banda se ubicaría en $1.268”.

“En el caso de haber seguido la anterior actualización del 1% mensual, la banda para julio del año 2026 hubiera estado en $1.635 y $860, mientras que la mitad de la banda se ubicaría en $1.248”, planteó, en lo que interpretó como diferencias de poca significación.

Otro de los defensores de la medida es el economista de la UTDT, Federico Domínguez, quien si bien admitió que “a corto plazo, el crawling puede ser algo más alto”, las condiciones están dadas para que “en algún momento de 2026, la inflación caiga por debajo del 1 % mensual y converja con la inflación internacional”.

 

“Por lo tanto, lo que hoy puede percibirse como un aumento del crawling terminará siendo, en el mediano plazo, una reducción”, en la medida que la inflación se desacelere hasta ser inferior al 1% mensual, indicó.

 

"Mejor que no hacer nada"

 

Para Hernán Lacunza, último ministro de Economía de la Presidencia de Mauricio Macri, “el cambio es positivo” y si bien reconoció que “por supuesto tiene riesgos (nominales)”, remarcó que “más riesgoso era no hacer nada”, con un esquema que “no iba a tardar en generar incertidumbre”.

Desde el radicalismo, Martín Tetaz calificó a la medida como un “gran acierto del Banco Central”, por impulsar un acumulación de reservas que “son fundamentales para que baje el riesgo país y se recupere el sendero de desinflación”.

 

“Aunque la corrección de la banda es insuficiente y requiere suerte en los primeros meses (que no haya volatilidad cambiaria, que no ocurra ningún shock externo), bajará el riesgo país y se estabilizarán las tasas, permitiendo la reactivación de la economía”, completó.

 

Eliminar distorsiones

 

El director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, destacó la “buena noticia” de transparentar “un mecanismo de compra de reservas y que se determine que todo aumento de demanda de pesos será provisto con emisión para compra de divisas”.

“En un inicio debería aprovecharse el actual aumento de la preferencia por atesoramiento en pesos para eliminar las distorsiones que se generaron con la suba de encajes y las rigideces para la integración de las exigencias mensuales”, agregó, más allá de considerar “entendible que, en la emergencia, se echara mano a este tipo de instrumentos, que sólo deberían usarse con carácter prudencial”, pero que deberían ser suprimidos una vez que se supere esa situación.

 

Las criticas

 

Entre los economistas que criticaron la decisión anunciada por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, se destacó Roberto Cachanosky, quien se preguntó “desde cuándo el tipo de cambio se fija en base a la evolución del IPC”.

Por el contrario, subrayó que “el tipo de cambio deber ser libre, no regulado, al menos en una economía que se dice liberal”.

Mucho más crítico fue el director de la consultora Economía & Ética, Diego Giacomini, quien dijo que Bausili y el director de la autoridad monetaria, Federico Furiase, son “los más anti austríacos que se puede conseguir” y que “el anuncio del BCRA es todo lo contrario a lo que Javier Milei siempre pensó en materia de política monetaria y desinflacionaria potencialmente exitosa en el mediano y largo plazo, que es lo que le importa a un gobierno cuyo principal objetivo es bajar la inflación”.

 

“Los mandriles venimos anticipando cada movida”, remarcó el director de Gorostiaga Bursátil, Marcelo Trovato, en respuesta a los funcionarios que desechaban las críticas al esquema que el Banco Central acaba de cambiar.

En ese sentido, celebró que “más tarde que temprano (ideal sería al revés) finalmente asuman los errores y se bajen del pony”, al implementar un régimen que definió como “crawling peg pero con otro nombre”.

 

Desde la heterodoxia

 

Desde una perspectiva heterodoxa, el economista Sergio Chouza entendió que la medida “va en el sentido correcto, pero es insuficiente”, ya que “el tipo de cambio se atrasó demasiado” y no alcanzará el ajuste por inflación para llegar a un nivel de equilibrio.

“Esta medida les compra tiempo, pero el esquema sigue siendo insostenible”, remató.

 

Por último, la directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Julia Strada, el gobierno “cedió a la demanda del mercado”, luego del “flojo resultado de la licitación” del Bonar 2029.

“El plan parece ser encaminarse a una licitación en moneda extranjera antes de los vencimientos de enero”, concluyó.

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