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El abismo entre el RIGI y la realidad de las pymes del Conurbano

En una reciente entrevista concedida a BAE Stream, el economista Fausto Spotorno trazó un diagnóstico preciso sobre las tensiones que subyacen en la actual estrategia de reactivación económica del Gobierno. 

El eje del análisis se centró en la marcada asimetría entre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el entramado de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) situadas en el Conurbano bonaerense. 

Spotorno advierte que, si bien la macroeconomía busca un "shock" de capitales, la brecha regulatoria y fiscal entre los grandes proyectos y el motor productivo local plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del desarrollo industrial territorial. 

A continuación, desglosamos las claves de un escenario donde la urgencia oficial parece colisionar con la necesidad de equidad competitiva.

El abismo entre el RIGI y la realidad de las Pymes del Conurbano

Para Spotorno, el escenario actual se define por una dualidad estructural. 

Mientras el RIGI se presenta como una plataforma de estabilidad fiscal y beneficios excepcionales para atraer divisas, las Pymes del Conurbano enfrentan una realidad estancada, apenas matizada por cambios marginales. 

El economista es tajante: "No es nada que ver con lo que se está ofreciendo para el RIGI". Esta disparidad no solo afecta la rentabilidad inmediata, sino que compromete la capacidad de modernización del sector industrial mediano, fundamental para sostener el empleo en el Gran Buenos Aires.

Aunque Spotorno reconoce que "algunas cosas cambiaron" -en alusión a sutiles flexibilizaciones laborales o simplificaciones impositivas contenidas en el nuevo marco normativo-, estas resultan paliativos frente a la presión tributaria y los costos logísticos que asfixian a la industria bonaerense. 

El riesgo subyacente es la desintegración de la cadena de valor: si las Pymes no logran equiparar su competitividad, quedarán fuera del ecosistema de proveedores de los grandes proyectos beneficiados.

Contraste de Beneficios: RIGI vs. realidad pyme

  • Incentivos Arancelarios y Cambiarios: El RIGI garantiza un flujo de divisas y exenciones de exportación que son inexistentes para la mediana empresa, la cual sigue lidiando con restricciones de acceso al mercado de cambios.
  • Horizonte de Estabilidad: Mientras los grandes capitales obtienen blindaje normativo por décadas, la Pyme del Conurbano opera en un marco de incertidumbre regulatoria constante.
  • Capacidad de Reinversión: La robustez de las ventajas para grandes inversores contrasta con la escasez de crédito y fomento para la actualización tecnológica en el cordón industrial bonaerense.


Esta fragmentación del sistema de incentivos encuentra su explicación en una decisión política deliberada, motivada por la escasez de tiempo y recursos financieros del Estado.

El sentido de urgencia y la lógica del "Efecto Tracción"

La justificación económica de este desequilibrio reside, según Spotorno, en el concepto de "direccionamiento económico". Desde una perspectiva técnica, el Gobierno ha optado por una estrategia de "picking winners" (seleccionar ganadores), priorizando sectores que puedan mover la aguja macroeconómica de forma inmediata. 

Esta lógica no responde a una neutralidad de mercado, sino a una herramienta de política pública forzada por la coyuntura.

El economista explica que el objetivo oficial es generar un "efecto tracción": que los grandes desembolsos de capital actúen como una locomotora que arrastre al resto de las industrias. Sin embargo, este mecanismo está condicionado por un factor crítico: el sentido de urgencia

En una economía sedienta de dólares y señales de reactivación, el Gobierno prioriza la velocidad de entrada del gran capital sobre la reforma estructural del sector Pyme.

"Yo entiendo la lógica: eso tracciona otras industrias. Así que algún direccionamiento hay, pero con un cierto sentido de urgencia."

Este "direccionamiento" implica un riesgo calculado. El éxito de la estrategia depende de que esa tracción sea lo suficientemente fuerte para integrar a las Pymes antes de que la asimetría de condiciones las vuelva obsoletas. La urgencia, en este sentido, funciona como un arma de doble filo que acelera la entrada de inversiones pero posterga la agenda de competitividad del tejido industrial más denso del país.

Hacia una integración de incentivos

El análisis de Fausto Spotorno deja una conclusión agridulce para el sector productivo. Si bien la lógica del RIGI es comprensible desde una óptica de emergencia macroeconómica y atracción de divisas, la deuda con las Pymes del Conurbano permanece como una asignatura pendiente.

Para que el "efecto tracción" no sea una promesa vacía, es imperativo que el sentido de urgencia oficial evolucione hacia una agenda integral. No basta con atraer grandes capitales; es necesario asegurar que el motor Pyme local tenga el oxígeno fiscal y normativo necesario para acoplarse a ese crecimiento. De lo contrario, el abismo denunciado por Spotorno terminará por fracturar definitivamente la estructura industrial argentina.

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