El BCRA afloja encajes para reducir la volatilidad de tasas y reactivar el crédito
Tras el acuerdo con el FMI, el Banco Central redujo exigencias de liquidez y amplió opciones para integrar encajes. Busca estabilizar tasas y recomponer el crédito en pesos.
El Banco Central volvió a mover una pieza clave de la política monetaria. A través de la Comunicación "A" 8423, el organismo redujo exigencias sobre los encajes bancarios y amplió las alternativas para su integración. La decisión entra en vigencia desde este viernes y se inscribe en el proceso de normalización posterior al endurecimiento aplicado en la previa electoral de 2025.
La medida llega tras el acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en un escenario de calma cambiaria. Desde la entidad señalaron que el objetivo es mejorar el manejo de liquidez de las entidades y "reducir la volatilidad de la tasa de interés".
Menos exigencia diaria y más margen operativo
El primer cambio apunta al corazón del esquema: la integración diaria mínima. El BCRA la redujo del 75% al 65%, luego de haberla llevado al 95% en el pico de restricción previo a las elecciones legislativas.
Esto implica que los bancos podrán cumplir con una menor proporción de efectivo inmovilizado cada día. La modificación amplía el margen operativo de las entidades para administrar su liquidez y busca aliviar las tensiones que se trasladaron al costo del dinero en pesos.
Desde el Central definieron la decisión como parte de "un nuevo avance en el proceso de normalización de los encajes bancarios", iniciado tras el shock político y cambiario de la segunda mitad de 2025.
Bonos sin límites de plazo
El segundo eje de la medida elimina los plazos mínimos y máximos para los títulos públicos que los bancos pueden utilizar como encajes.
Hasta ahora, la normativa establecía restricciones sobre qué bonos podían computarse. Con el cambio, se amplía el universo de instrumentos elegibles, lo que permite a las entidades transformar activos en liquidez regulatoria con mayor flexibilidad.
La combinación de ambos movimientos -menor exigencia diaria y mayor libertad en la composición- apunta a destrabar un esquema que había quedado tensionado tras el endurecimiento previo.
El trasfondo: tasas altas y crédito frenado
El esquema de encajes había alcanzado niveles máximos en tres décadas durante 2025. Esa política respondió a la caída de la demanda de dinero en la previa electoral, pero tuvo efectos directos: suba de tasas, mayor irregularidad en las carteras y freno del crédito en pesos.
El sistema mantiene hoy una exigencia general del 45%. Los bancos deben mantener encajados $45 de cada $100 que captan del público. De ese total, 31,5% se integra en efectivo y 13,5% en títulos públicos.
Pese a los recortes recientes, ese nivel se ubica por encima de los promedios regionales y de las medias históricas locales.
Un guiño en línea con el FMI
La autoridad monetaria vinculó las medidas con el acuerdo técnico alcanzado con el FMI, en el marco de la segunda revisión del programa vigente bajo el esquema de Facilidades Extendidas.
En paralelo, el equipo económico negocia garantías internacionales para habilitar financiamiento externo. En ese contexto, la flexibilización de encajes funciona como una señal al sistema financiero para recomponer el crédito en pesos y reducir la volatilidad de las tasas.
El movimiento se produce con el dólar en descenso en el mercado mayorista y con la economía buscando recuperar la dinámica crediticia que había sostenido la actividad en la primera parte de 2025.
- Com.Ven.Var. %

