Señales dispares

El consumo en supermercados cayó en enero mientras los mayoristas mostraron mejora

Las ventas retrocedieron 1,2% interanual y 1,5% mensual. Mayoristas crecieron 1,3% y muestran un comportamiento dispar.

El consumo masivo no logra consolidar una recuperación en el inicio de 2026. En enero, las ventas en supermercados cayeron 1,2% interanual, según el INDEC, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada retrocedieron 1,5%, lo que marca la segunda baja en tres meses.

En contraste, los autoservicios mayoristas mostraron una leve mejora: crecieron 1,3% interanual y encadenaron su segundo avance mensual, aunque sobre niveles todavía bajos.

Supermercados: caída real pese a suba nominal

El informe oficial muestra que las ventas totales a precios corrientes alcanzaron $2,34 billones, con un incremento interanual de 25,1%, por debajo de la inflación del período, lo que confirma la caída en términos reales.

El ticket promedio se ubicó en $34.840, reflejando el impacto de los precios sobre el gasto de los hogares.

Entre los rubros con mayores aumentos nominales se destacaron:

  • Carnes (+49,4%)

  • Verdulería y frutería (+38,3%)

  • Alimentos preparados (+32,5%)

  • Panadería (+27,2%)

Estos incrementos responden principalmente a subas de precios y no a mayor volumen de consumo, lo que evidencia un ajuste en las cantidades compradas.

Mayoristas: leve rebote con base deprimida

A diferencia del canal minorista, los mayoristas registraron una suba del 0,8% mensual y 1,3% interanual, lo que sugiere una recomposición incipiente en segmentos más sensibles al precio.

Las ventas a precios corrientes totalizaron $0,34 billones, con un alza de 25,8% interanual.

Los rubros más dinámicos fueron:

  • Carnes (+70,7%)

  • Almacén (+30,5%)

  • Lácteos (+25,3%)

El desempeño del canal mayorista suele asociarse a estrategias de ahorro de los hogares, que migran hacia formatos más económicos frente a la pérdida de poder adquisitivo.

Un consumo que no despega

El índice de ventas a precios constantes en supermercados se ubicó en 82,8 puntos, lo que refleja un nivel de actividad todavía deprimido.

Tras un 2025 con variaciones interanuales positivas, los primeros datos de 2026 muestran un cambio de tendencia, con señales de debilitamiento del consumo en el corto plazo.

La dinámica responde a un contexto de ingresos reales aún tensionados, donde la desaceleración inflacionaria no se traduce de forma inmediata en una mejora del poder de compra.

Brecha entre canales y cambio de hábitos

La diferencia entre supermercados y mayoristas marca un cambio en el comportamiento de consumo. Mientras el canal tradicional pierde volumen, los mayoristas captan parte de la demanda con precios más competitivos.

Este desplazamiento confirma que los hogares priorizan el gasto esencial y buscan alternativas más económicas, en un escenario donde el consumo sigue condicionado por la evolución de los ingresos.

Perspectivas: presión en el corto plazo

Los datos de enero consolidan un escenario de consumo heterogéneo y frágil. La recuperación dependerá de la evolución del salario real, la estabilidad de precios y el impacto de los ajustes en tarifas y otros costos fijos.

En el corto plazo, el consumo masivo se mantiene como una de las variables más rezagadas de la economía, incluso en un contexto de recuperación de la actividad agregada.

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