El crédito al sector privado cayó en junio, presionado por los altos tipos de interés
El BCRA busca mantener altas las tasas para sostener la desaceleración de la inflación
El crédito al sector privado cayó en junio 1,7% mensual y repitió los valores negativos que evidenció casi todo el primer semestre. Tanto el crédito bancario al consumo como el productivo se contrajeron y sólo la línea de tasas subsidiadas mostró una expansión. Los altos tipos de interés para gasto de los hogares y capital de trabajo encarecen el acceso al crédito bancario tradicional, a la vez que empiezan a mostrar el efecto deseado sobre la inflación, por eso el BCRA sostiene el nivel de tasas. Así y todo, en su conjunto, los niveles de inversión al primer trimestre se mantenían en valores históricamente altos gracias a la inversión pública y la construcción.
En consecuencia, el crédito en pesos para los privados en su conjunto mostró una caída interanual del orden del 13% interanual, detalló el último Informe Monetario Mensual del Banco Central. De esta forma, el volumen del sistema bancario prestado a este sector se ubicó en el 6,4% del PBI, 4 décimas por debajo del nivel de junio del año pasado.
La caída se observó en todas las formas de crédito bancario, a excepción del financiamiento con tarjetas, que tuvo un avance del 0,5% en el mes, lo que permitió comprimir la merma interanual al 10,2%. Los préstamos personales, en tanto, retrocedieron 3,7% y llegaron a una baja del 21,7% en la comparación con junio de 2022. Con tasas efectivas de más del 200% anual y un costo financiero total con impuestos que puede alcanzar el 280% anual, el costo se vuelve disuasorio. Así, los préstamos al consumo cerraron el mes con una baja del 0,9% mensual y una contracción acumulada en los últimos doce meses del 14,6%.
Por fuera del circuito bancario, las altas tasas también afectaron el acceso al crédito, no tanto por el lado del costo, sino por la dificultad para calificar a montos razonables. El director de Siisa, Mariano Sokal, explicó: "Las tarjetas de crédito no bancarias se ven muy afectadas por las tasas topeadas por debajo de la inflación. No ocurre lo mismo con el crédito no bancario en efectivo o dirigido (es decir, la compra de un producto en un Retail, por ejemplo, por medio de financiación propia de ese negocio), ya que no se ve afectado al no tener un tope máximo en sus tasas de interés. Históricamente, las tasas en este tipo de productos financieros han sido altas porque el riesgo también lo es. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo por la crisis económica actual, sumado a que la baja oferta de productos encarece lo poco que hay disponible, con la variable extra de que se trata de un año electoral, hace que no se puedan aplicar tasas demasiado altas y que los montos disponibles para créditos sean muy bajos".
En esta línea, el CFO de Aprestamo, Pablo Banco, agregó: "Todos los segmentos se comportan más o menos parecido. Quedan algunos pequeños nichos que se crean a partir de la oferta de algunas líneas subsidiadas, por ejemplo el Ahora 12, o algunas líneas Pymes. Pero claramente el Gobierno con la suba de tasas busca enfriar la demanda de crédito y con esto desestimular el consumo y la demanda de dólares. Ahora lo que termina ocurriendo es que quienes solicitan créditos dentro de cada segmento son más riesgosos, lo que genera peores carteras que obligan a compensar en tasa el mayor riesgo. Esto genera un círculo vicioso que se debe corregir: sin crédito no hay crecimiento posible. Y que con un Banco Central y un Estado pagando tasas superiores al 120% anual, el mercado de crédito es disfuncional".
En tanto, el crédito productivo también se contrajo en junio, aunque la Línea de Financiamiento para la Inversión Productiva (LFIP) con tasas subsidiadas, amortiguó la caída en el segmento de las mipymes. “A fines de junio, los préstamos otorgados en el marco de la LFIP acumularon $6.272 miles de millones desde su lanzamiento, con un incremento de 7,8% respecto al mes pasado. Del total de las financiaciones otorgadas mediante la LFIP, 13,9% corresponde a proyectos de inversión y el resto a capital de trabajo”, detalló el BCRA.
Por ende, el crédito a las empresas de menor tamaño relativo se ubicó en torno a 1,7% del PBI, algo por encima del promedio histórico; mientras que en el caso de las grandes empresas, “el ratio de crédito a PIB se mantiene en torno a valores mínimos en términos históricos”, precisó la autoridad monetaria.
Así y todo, el nivel de inversión agregado de la economía se mantenía entre los valores más altos de la década, con una tasa de inversión del 17,9% en 2022 y una mejora en el primer trimestre de este año gracias al incremento de la inversión pública a la zona del 1,4% del PBI, las inversiones extranjeras en Vaca Muerta y en el norte por el litio y un impulso adicional de la construcción privada por los bajos costos en dólares. Por ende, la formación bruta de capital mostró en los primeros tres meses del año un volumen mayor al de todo el período 2011-2016.
- Com.Ven.Var. %

