El dólar aumentó 5% en el último mes: qué pasará en el segundo semestre de 2026
Durante junio, el dólar minorista promedió una suba de $50, equivalente a 4,5% mensual. Es un número muy por encima de la inflación esperada para el mes, que estaría en torno al 2% o inferior a ese porcentaje
El comportamiento del dólar durante junio encendió señales en el mercado. Aunque en las últimas ruedas la cotización oficial mostró cierta estabilidad, el balance mensual dejó un incremento de alrededor del 4,5%, equivalente a unos $50 en promedio para el dólar minorista.
La suba superó ampliamente las estimaciones de inflación para el mismo período y abrió interrogantes sobre el rumbo que podría tomar el tipo de cambio durante el segundo semestre de 2026.
Los especialistas coinciden en que no existe un único factor detrás de la reciente presión cambiaria. Por el contrario, una combinación de elementos estacionales, financieros y económicos explica la evolución de la divisa y podría seguir condicionando su comportamiento en los próximos meses.
El fin de la temporada alta de liquidación del agro
Uno de los principales factores observados por el mercado es la reducción esperada en la oferta de dólares provenientes del sector agroexportador.
Durante los primeros meses del año, las exportaciones del complejo agroindustrial mostraron un fuerte desempeño y permitieron un importante ingreso de divisas al país. Sin embargo, históricamente el segundo semestre suele presentar una menor liquidación debido a que finaliza el período de mayor comercialización de la cosecha gruesa.
Esta situación implica una menor oferta de dólares en el mercado cambiario, un elemento que suele generar presiones alcistas sobre la cotización.
Además, los analistas advierten que las exportaciones energéticas podrían enfrentar un escenario menos favorable si persiste la baja internacional en los precios del petróleo, lo que también podría afectar el ingreso de divisas.
El impacto de los vencimientos de deuda
Otro evento que concentra la atención de los operadores es el pago de deuda que debe afrontar el Gobierno en julio.
El Tesoro deberá desembolsar alrededor de US$4.300 millones correspondientes a títulos Bonares y Globales surgidos de la reestructuración de deuda realizada en 2020.
Aunque se trata de una operación prevista, algunos especialistas consideran que puede generar movimientos financieros y especulaciones sobre el destino de esos fondos una vez que ingresen a manos de los inversores.
Parte de esos recursos podría permanecer en el sistema financiero local, mientras que otra porción podría dirigirse a la compra de dólares, aumentando la demanda de divisas.
Menor participación del Banco Central
En los últimos meses también se observó una desaceleración en el ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central.
Mientras que durante mayo la autoridad monetaria había adquirido más de USD 2.500 millones, en junio las compras fueron significativamente menores.
Esta situación responde, en parte, a que el organismo ya alcanzó los objetivos de acumulación de reservas comprometidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que le permite adoptar una estrategia más flexible.
Según los analistas, el Banco Central podría optar por intervenir menos activamente mientras espera una estabilización del mercado cambiario.
El carry trade dejó de ser tan atractivo
Otro fenómeno que comenzó a modificarse es el denominado "carry trade", una estrategia utilizada por inversores que venden dólares para posicionarse en instrumentos en pesos con tasas elevadas y luego recompran divisas obteniendo una ganancia adicional.
Esta operatoria fue una de las más utilizadas durante gran parte de 2025 y los primeros meses de 2026, cuando el dólar se mantuvo relativamente estable.
Sin embargo, la reciente aceleración del tipo de cambio redujo significativamente los beneficios de esa estrategia e incluso provocó pérdidas para quienes ingresaron en las últimas semanas.
La menor rentabilidad de las colocaciones en pesos podría disminuir el ingreso de capitales especulativos y generar una demanda más sostenida de dólares durante el segundo semestre.
Qué esperan los analistas para los próximos meses
Si bien el mercado anticipa una mayor volatilidad respecto de la observada durante buena parte del primer semestre, los especialistas descartan por ahora escenarios de fuertes saltos cambiarios.
La combinación de una menor oferta de dólares del agro, pagos de deuda relevantes y cambios en las estrategias de inversión podría generar presiones adicionales sobre la cotización.
No obstante, también existen factores que podrían contribuir a moderar esos movimientos, como el ingreso de inversiones, el desempeño del sector energético, la continuidad de las políticas económicas y la evolución de la inflación.
En este contexto, la expectativa predominante es que el dólar continúe mostrando una tendencia alcista moderada durante la segunda mitad del año, aunque con movimientos más marcados que los registrados en los primeros meses de 2026.
La evolución de las reservas internacionales, la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal y la consolidación del mercado financiero serán variables clave para determinar si esa presión se mantiene contenida o si adquiere una mayor intensidad hacia el cierre del año.
- Com.Ven.Var. %


