Enero arrancó con deflación de alimentos, pero aún no se puede hablar de cambio de tendencia
Se prevé que la inflación general del primer mes de 2026 sea menor a la de diciembre de 2025, aunque la baja de precios ya se dio en otras ocasiones
Los precios de los alimentos comenzaron 2026 con una baja respecto del cierre del año pasado, aunque los especialistas aún consideran prematuro anticipar un cambio de la tendencia de aceleración inflacionaria de los últimos meses, ya que no es el primer caso de deflación.
Más allá de lo auspicioso que representa una caída del 0,5% en los precios de los alimentos en la primera semana de enero, del relevamiento de la consultora LCG se puede comprobar que a lo largo de 2025 hubo varios episodios de deflación semanal, sin que pudieran sostenerse en un plazo más largo ni evitar que desde mayo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestre una ininterrumpida desaceleración del Índice de Precios al Consumidor.
El martes 13 de enero a las 16 el organismo estadístico nacional dará a conocer la inflación de diciembre y de todo 2025, mientras varias consultoras comienzan a difundir sus estimaciones para enero.
No es la primera deflación
En el caso de los alimentos, LCG relevó una caída del 0,5% luego de dos semanas consecutivas con alzas del 0,6%, si bien en la tercera semana de diciembre también midió una caída de los precios, en ese caso del 0,3%.
La inflación mensual promedio (en rigor, la de las últimas cuatro semanas) se redujo al 1,1%, el menor nivel desde septiembre, en tanto la medición entre puntas fue de solo 0,4%.
Una semana con subas y bajas
El promedio del 0,5% tuvo en su interior realidades diferentes, con una brecha de más de 8 puntos porcentuales entre las alzas y las bajas de los alimentos.
Al respecto, las Verduras encabezaron el listado con un incremento del 2,5%, seguidas a solo una décima por Azúcar, miel, dulces y cacao.
Con subas menores se anotaron Productos de panificación, cereales y pastas y Comidas listas para llevar (ambos con 1,4%), Frutas (1,2%), Condimentos y otros productos alimenticios (0,8%), Aceites (0,3%) y Carnes (0,2%), que dejó el protagonismo de los últimos meses.
Los dos casos de deflación que, en definitiva, fueron los que impulsaron la baja general se dieron con Bebidas e infusiones para consumir en el hogar (-3,2%) y Productos lácteos y huevos (-5,7%). Sin estas dos variaciones negativas, la semana no habría terminado con deflación sino con un aumento del 0,7%.
Cómo fueron los precios en el mes
En cuanto a la evolución mensual, aún se nota la incidencia del último tramo de diciembre, en especial por la suba acumulada en Carnes, que muestra un alza del 4,1% que explica por sí sola un poco más que toda la inflación de alimentos del 1,1%, a tal punto que si se la excluyera habría una deflación del 0,1%.
La nómina de aumentos mensuales se completa con Azúcar, miel, dulces y cacao (3,3%), Frutas (2,8%), Productos de panificación, cereales y pastas (1,3%), Comidas listas para llevar (0,6%) y Condimentos y otros productos alimenticios (0,2%).
Cuatro familias de productos alimenticios cerraron el mes con deflación, como fueron los casos de Aceites (-0,1%), Verduras (-0,8%), Productos lácteos y huevos (-1,7%) y Bebidas e infusiones para consumir en el hogar (-2,3%).
Alimentos, de cara al nuevo índice
Si no vuelve a postergarse, el nuevo IPC en base a la canasta de consumos de 2018 debería comenzar a implementarse en el curso de 2026, lo que abre interrogantes sobre qué peso tendrán las variaciones en alimentos y en servicios, ya que se espera que estos últimos tengan una ponderación mayor a la actual.
Al respecto, el economista Diego Giacomini señaló que la modalidad vigente, que subestima los gastos en servicios, le fue "útil" al Gobierno para aplicar las subas de tarifas sin que se reflejara debidamente en el IPC.
Del mismo modo, luego de haberse llevado a cabo el grueso de la tarea de actualizaciones tarifarias, podría esperarse un período en el que, a la inversa de los últimos dos años, los alimentos (y los bienes en general) aumenten más que los servicios.
"Si aparecieran tensiones cambiarias, el dólar subiera y tanto los precios de los insumos como de bienes intermedios y finales importados subieran, al Gobierno le convendría utilizar un índice de precios que le otorgara menor peso relativo a los bienes", interpretó el director de la consultora Economía & Ética.
En ese marco, Giacomini sostuvo que con un nuevo IPC que aumentara la ponderación de los servicios "los alimentos en general podrían subir de precio, la carne podría seguir más de cerca a los precios de exportación en el mercado doméstico, pero su impacto en la inflación general del Indec pasaría a ser menor".
- Com.Ven.Var. %

