Frío y tensión: cortan gas a GNC e industrias para sostener hogares
Las distribuidoras limitaron contratos interrumpibles en el AMBA desde las 6. La demanda residencial saltó con el frío y obligó a priorizar hogares en un sistema al límite.
El sistema de gas natural empezó a tensarse con la caída de temperaturas y activó su primer mecanismo de ajuste. Desde este martes a las 6, las distribuidoras Metrogas y Naturgy restringieron el suministro a estaciones de GNC y a parte de la industria en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con el objetivo de sostener el abastecimiento residencial.
La medida recayó sobre usuarios con contratos "interrumpibles", un esquema más económico que no garantiza suministro en picos de demanda. Desde Metrogas confirmaron: "Se restringió el suministro interrumpible a empresas y GNC por la suba de la demanda ante las bajas temperaturas". Aclararon que esos usuarios mantienen su contrato en firme, por lo que no pierden completamente el acceso al servicio.
Cómo funciona el esquema de cortes
El orden de restricciones sigue una lógica preestablecida. Primero se interrumpen los contratos más flexibles, como el GNC y parte del consumo industrial. Luego pueden aplicarse recortes parciales sobre contratos firmes con ventana, que permiten interrupciones parciales y programadas. Recién en situaciones extremas se afecta a la demanda prioritaria, que incluye hogares, hospitales y escuelas.
La instrucción partió del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que dispuso limitar el expendio de GNC en estaciones sin contratos firmes por un plazo inicial de 24 horas, aunque sujeto a revisión "hasta nuevo aviso" según la evolución de la demanda. La ejecución queda en manos de cada operador, con penalidades para quienes superen los volúmenes autorizados: deben pagar una multa equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedido, según informó el portal especializado Surtidores.
La demanda saltó con el frío
El disparador fue un aumento abrupto del consumo residencial. Según datos del Enargas, la demanda prioritaria alcanzó alrededor de 41 millones de metros cúbicos diarios, contra 32,7 millones en el mismo período del año pasado. La diferencia coincide con un descenso marcado de la temperatura media: 12,5° frente a 18,6°.
Cerca del 30% de ese consumo se concentra en el AMBA. En la Ciudad de Buenos Aires, donde predomina el esquema de contratos firmes, en el sector señalan que la restricción no se percibe con la misma intensidad, lo que matiza el impacto territorial de la medida. Aunque los niveles actuales todavía se ubican por debajo de los picos invernales -cuando el sistema puede exigir hasta 100 millones de metros cúbicos diarios-, la velocidad del incremento tensionó la operación en pocas horas.
Un límite estructural: transporte y presión
Detrás de estas restricciones aparece un problema recurrente. La producción local creció en los últimos años, impulsada por Vaca Muerta, pero la capacidad de transporte no acompaña ese ritmo. En los días de mayor frío, los gasoductos operan al máximo y la presión del sistema cae, lo que obliga a priorizar el envío hacia los hogares.
Ese cuello de botella explica por qué el país debe complementar la oferta con importaciones de gas natural licuado (GNL) en invierno. El gas que llega por barco -y se regasifica en terminales como Escobar- funciona como respaldo para cubrir picos de consumo.
Importaciones en un mercado volátil
Este año, el Gobierno resolvió que la estatal Enarsa concentre la compra de GNL, en un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios tras la guerra en Medio Oriente. La compañía ya avanzó con licitaciones para los primeros cargamentos de mayo, aunque el grueso de las compras suele concentrarse entre junio y julio.
La demora en la llegada de esos buques suma presión en la transición hacia el invierno. En el sector advierten que el sistema todavía no incorporó ese refuerzo y que el comportamiento de las temperaturas será determinante para evitar cortes más profundos.
Un anticipo de lo que viene
Las restricciones actuales funcionan como un anticipo de la dinámica invernal. Con temperaturas todavía moderadas, el sistema ya activó recortes sobre los consumos más flexibles.
La normalización no tiene plazo definido. Depende del clima y de la recuperación de la presión en los gasoductos, variables que pueden cambiar en cuestión de horas. Mientras tanto, el abastecimiento residencial queda como prioridad en un esquema que todos los años se repite cuando llega el frío.
- Com.Ven.Var. %

