Mercado laboral

Hasta los ganadores del modelo económico libertario expulsan mano de obra

Un informe de la consultora C-P sostiene que la economía argentina dejó de atravesar una transformación estructural y pasó al ajuste estructural. Allí las actividades que muestran mejores resultados reducen empleo, mientras la destrucción de puestos registrados ya suma once meses consecutivos

La pérdida de empleo registrado ya no aparece solo en los sectores más golpeados por la actividad económica. Incluso ramas que exhiben mejores indicadores reducen personal. Esa es la principal conclusión del último informe elaborado por la consultora C-P, que sostiene que la economía argentina dejó de transitar una transformación estructural para ingresar en una etapa de ajuste estructural, donde el mercado laboral continúa deteriorándose aun sin una crisis macroeconómica tradicional.

"En un cambio estructural los ganadores crean empresas y empleo, compensando al menos una parte importante de los costos sociales de los perdedores. Hoy sucede algo diferente: hasta los ganadores expulsan mano de obra", afirmó a BAE Negocios el director de la consultora, Federico Pastrana.

Para el economista, esa diferencia resulta central para interpretar la coyuntura actual. Mientras una economía en transformación desplaza recursos desde sectores en retroceso hacia otros más dinámicos, el escenario presente muestra que incluso las actividades favorecidas por el nuevo esquema económico reducen sus plantillas de trabajadores.

En ese marco, Pastrana sostuvo que el empleo formal "se está comportando como si hubiese una crisis macroeconómica aguda con devaluación, aceleración inflacionaria descontrolada y licuación de ingresos. Esta crisis es diferente".

Hasta los ganadores del modelo económico libertario expulsan mano de obra

Los datos recopilados por C-P muestran que el empleo privado registrado acumula once meses consecutivos de retroceso. Para la consultora, el deterioro ya resulta comparable al observado durante el comienzo de la actual gestión, cuando la fuerte devaluación aceleró la pérdida de puestos de trabajo, aunque ahora ese fenómeno ocurre sin un shock cambiario de similares características.

Otro indicador que preocupa a los analistas es la creación de empresas. La tasa de apertura de nuevas firmas se ubica en niveles similares a los registrados durante la crisis de 2001-2002, una señal que, según interpretan, refleja una economía con escasas expectativas de expansión e inversión.

"Don't stop me now"

El informe sostiene que la magnitud del problema se aprecia con mayor claridad cuando se analiza el período 2023-2026 en perspectiva. La pérdida acumulada de empleo registrado ya supera los 230.000 puestos y se asemeja a la registrada durante la crisis de 2018-2019.

"Esto no parece tener freno", resumió Pastrana.

La consultora destaca además que la contracción dejó de concentrarse en un puñado de actividades. A diferencia del ajuste inicial de 2024, la construcción ya no explica por sí sola el deterioro. La caída del empleo alcanza a la mayor parte de los sectores y, según C-P, incluso aquellos que encabezan el crecimiento reducen personal.

Ese comportamiento lleva a los analistas a plantear un interrogante de fondo: si la macroeconomía exhibe señales de estabilidad, ¿por qué el sector real continúa destruyendo empleo y empresas? ¿Se trata de una economía estabilizada con una microeconomía en crisis o de un esquema que todavía no logra generar condiciones para un crecimiento sostenido? Para C-P, la segunda explicación adquiere cada vez mayor consistencia.

"Cuesta abajo en la rodada"

El deterioro del empleo formal también repercute sobre los ingresos. El informe señala que quienes perdieron un puesto registrado y sólo lograron reinsertarse en la informalidad sufrieron una caída cercana al 14% de su poder adquisitivo, mientras que entre quienes pasaron al autoempleo la reducción de los ingresos reales alcanza aproximadamente el 28%.

La consultora advierte que la informalidad absorbe parte de la expulsión del empleo registrado, pero lo hace sobre la base de menores ingresos y mayor precariedad. Ese fenómeno, sostienen, retroalimenta la debilidad del consumo y limita las posibilidades de recuperación del mercado interno.

En ese contexto, C-P considera que la reforma laboral y la mayor facilidad para reorganizar planteles actúan como factores que aceleran la rotación de personal en un escenario de ventas debilitadas.

Para Pastrana, el desafío trasciende la estabilización de las variables macroeconómicas. "La economía muestra dificultades para recomponer ingresos, generar nuevas empresas y crear empleo de calidad. Sin una recuperación del sector real será muy difícil consolidar un proceso de crecimiento", concluyó.

Bajo esa perspectiva, el informe sostiene que la economía enfrenta un escenario donde la persistencia del ajuste sobre el empleo, el menor dinamismo empresarial y la caída de los ingresos comienzan a configurar un problema que excede la coyuntura y plantea interrogantes sobre la capacidad del actual modelo para generar un ciclo sostenido de inversión, producción y trabajo.

El corto plazo incluye el horizonte de elecciones 2027; juegan también en expectativas, especulaciones, dudas y las costumbres argentinas.

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