Inflación: por qué el 2,9% de julio en CABA no anticipa una fuerte suba de precios
El dato porteño estuvo marcado por los precios estacionales. Para agosto esperan una inflación de entre 1,5% y 2%.
La inflación de la Ciudad de Buenos Aires llegó al 2,9% en julio, pero el dato no necesariamente anticipa una aceleración de los precios a nivel nacional. El resultado porteño estuvo fuertemente condicionado por factores estacionales vinculados con las vacaciones de invierno, mientras que los bienes mantuvieron una evolución más moderada.
El economista Sebastián Menescaldi explicó que buena parte de la aceleración de julio respondió al comportamiento de los precios estacionales, que aumentaron 10,9% durante el mes. Dentro de ese grupo se destacaron los pasajes de avión, con subas del 20%; los paquetes turísticos, con incrementos del 26%; y los alojamientos, que llegaron al 29%.
"Gran parte de las subas de ayer del dato de CABA fueron los productos estacionales", explicó Menescaldi al analizar el índice porteño.
El especialista también señaló que la composición de la canasta de consumo de la Ciudad difiere de la utilizada para medir la inflación nacional. Mientras los servicios tienen un peso mayor en CABA, los bienes adquieren mayor relevancia en el índice nacional.
Por ese motivo, el impacto de las vacaciones de invierno sobre la inflación nacional sería menor. Sin embargo, Menescaldi advirtió sobre otro componente que sí puede tener una incidencia mayor: las verduras, que aumentaron cerca de 9% en julio y registraron subas vinculadas, entre otros factores, con cuestiones climáticas.
"Cuando tuviste un 9% de aumento de las verduras, eso sí te va a impactar a nivel nacional", señaló en diálogo con Splendid AM 990.
De acuerdo con sus estimaciones, la inflación nacional podría ubicarse alrededor del 2,2% en julio, aunque el resultado tendrá una incidencia importante de los componentes estacionales.
Los bienes siguen por debajo de la inflación
Más allá del resultado puntual de julio, Menescaldi puso el foco en una característica de la dinámica actual de los precios: los bienes aumentan por debajo del nivel general de inflación, mientras los servicios concentran buena parte de las subas.
"La verdad que los precios de los bienes vienen marcando una suba bastante inferior a la inflación y estuvo casi siempre concentrada la inflación en los servicios", sostuvo.
Según el economista, durante los últimos seis u ocho meses, salvo algunos shocks puntuales vinculados con el petróleo, la carne y las tarifas, la mayor presión inflacionaria se concentró en los servicios.
Para Menescaldi, la evolución más moderada de los bienes responde principalmente a dos factores. Por un lado, la apertura económica incrementó la competencia y limitó la posibilidad de trasladar aumentos de costos a los precios. Por otro, la demanda interna todavía no recuperó suficiente fuerza.
"Creo que es una cuestión de demanda", afirmó, y también vinculó esa situación con las dificultades de acceso al crédito para algunos sectores.
El economista también consideró que la relación entre el dólar y los precios de los bienes perdió intensidad respecto de años anteriores. La normalización de la economía permitió que las empresas dejaran de modificar sus precios de manera permanente ante cada movimiento del tipo de cambio.
"No se rompió, o sea, pero no está tan aguda como fue en el pasado", explicó.
Qué puede pasar con la inflación en los próximos meses
Para los próximos meses, Menescaldi prevé que la inflación podría mantenerse alrededor del 2% mensual. "Nosotros estamos previendo que la inflación se ubique en promedio en el semestre en torno al 2%", señaló.
Eco Go, la consultora que dirige, estima que el índice podría terminar 2026 alrededor del 30%, aunque ese escenario contempla un eventual reacomodamiento del dólar que tendría un traslado gradual a los precios.
Para agosto, en tanto, anticipó una desaceleración respecto del dato porteño de julio. Según el relevamiento preliminar de su equipo durante la primera semana del mes, los alimentos prácticamente no registraron aumentos significativos.
"Es una buena noticia, sobre todo por la parte de verduras", sostuvo.
En ese escenario, estimó que la inflación de agosto podría ubicarse entre 1,5% y 2%, aunque descartó por ahora una reducción mucho mayor.
El dólar y la segunda mitad del año
Otro de los factores que Menescaldi analizó fue la evolución del dólar. La cotización mayorista se encuentra alrededor de los $1.500, y el economista consideró que el Gobierno buscará evitar movimientos bruscos, aunque no espera que ese nivel se mantenga necesariamente hasta fin de año.
"No creo que lo que intenten sostener de acá a fin de año en 1.500. Creo que van a ir soltándolo, pero la idea me parece que no se mueva de manera muy abrupta", explicó.
El economista puso el foco en la evolución de los flujos de dólares. Durante el primer semestre hubo una oferta de divisas particularmente elevada, mientras que en la segunda mitad del año esa situación tendería a moderarse por factores estacionales.
"El flujo, al menos el comercial, fue mucho más fuerte en el primer semestre y va a ser más débil, va a ser menor en el segundo semestre por cuestiones estacionales", señaló.
En ese contexto, anticipó un reacomodamiento progresivo del tipo de cambio si la demanda de dólares permanece estable.
La liquidez en dólares y el rol de los bancos
Menescaldi también se refirió a los aproximadamente USD 7.000 millones que permanecen en el sistema financiero como depósitos en dólares.
Según explicó, esta situación genera una oportunidad para las empresas que necesitan financiamiento en moneda extranjera, especialmente aquellas vinculadas con operaciones de comercio exterior.
"Las empresas cuando quieren tomar una deuda en dólares, que en general es de corto plazo, más para financiar exportaciones o importaciones, consiguen una muy buena tasa", señaló.
Sin embargo, el economista advirtió que esta dinámica puede modificarse a medida que avance el año y se acerque el escenario electoral de 2027.
Para Menescaldi, los bancos podrían comenzar a priorizar la liquidez ante una eventual mayor incertidumbre. "Los bancos van a querer tener más liquidez para poder afrontar el año", sostuvo.
El razonamiento es que las entidades podrían reducir la cantidad de dólares que prestan si aumenta la incertidumbre y los depositantes deciden retirar sus fondos.
"Los bancos quieren tener, dicen: ‘¿Sabés qué? Yo necesito tener el 50% de mis depósitos líquidos por si necesito responder a una demanda de mi depositante'", explicó.
Esta situación podría reducir la oferta de dólares proveniente del sistema financiero y generar una mayor necesidad de mantener divisas disponibles.
Menor oferta de dólares para el segundo semestre
De esta manera, la segunda mitad del año podría presentar condiciones diferentes a las del primer semestre. La oferta comercial de dólares tendería a reducirse por factores estacionales, mientras que los bancos podrían reforzar sus posiciones de liquidez ante la proximidad del proceso electoral.
A esto se suma una demanda de dólares que, por ahora, no muestra un cambio sustancial. En ese escenario, el tipo de cambio podría encontrar progresivamente nuevos niveles de equilibrio.
Sin embargo, el escenario planteado por Menescaldi no contempla necesariamente un salto abrupto del dólar, sino un reacomodamiento gradual, acompañado por una inflación que podría mantenerse alrededor del 2% mensual.
Así, la evolución de los precios durante los próximos meses dependerá de varios factores: el comportamiento de los servicios y los bienes, la demanda interna, el crédito, la disponibilidad de dólares y la decisión de los bancos de mantener una mayor proporción de sus depósitos en moneda extranjera líquidos.
El desafío para el segundo semestre será sostener la desaceleración de la inflación mientras la oferta de dólares pierde fuerza y el sistema financiero se prepara para un escenario de mayor incertidumbre.
- Com.Ven.Var. %


