Más que en 2025

La desinflación no llega y el mercado se prepara para la cuarta suba interanual

El acumulado móvil de doce meses acelera desde noviembre y en febrero se prevé que complete cuatro subas consecutivas y quiebre la tendencia a la baja de los 18 meses previos

El 12 de marzo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor de febrero, con un porcentaje que muchos economistas y consultores anticipan con un nivel que volverá a ser superior al del mismo mes del año anterior.

Esa particularidad viene ocurriendo de manera ininterrumpida desde noviembre del año pasado y si en febrero se repite, serán cuatro meses consecutivos en los que el acumulado interanual muestra un incremento en relación con la medición previa.

De esa manera, se quiebra una tendencia que había caracterizado la gestión del presidente Javier Milei en los meses previos, en lo que permanentemente, entre mayo de 2024 y octubre de 2025, se evidenció una marcada desinflación que pasó entre esos dos extremos del 276,4% al 31,3%.

Desde entonces, la inflación interanual revirtió su recorrido descendente y registró un 31,4% en noviembre, 31,5% en diciembre y 32,4% en enero, porcentajes que podrán ser superados si el IPC de febrero es mayor al 2,4% de doce meses atrás.

  ¿Y si 2026 tiene más inflación que 2025?

Si bien es aventurado adelantar un pronóstico de inflación para todo 2026, mucho más después de los desbordes de todas las previsiones para enero y febrero, en el mercado comienza a tomar cuerpo la posibilidad de cerrar el año con un índice que no solo supere con crecer la proyección oficial del 10,1%, sino también las propias estimaciones privadas.

Al respecto, el primer bimestre podría quedar con una inflación del 5,9%, cuya anualización daría un índice del 41%.

Aunque los índices se atenúen y el porcentaje de inflación anual termine siendo inferior al señalado, la preocupación en los despachos oficiales es que la inflación de 2026 sea mayor que el 31,5% del año pasado.

En caso de darse ese resultado, sería el primer año en la gestión de Milei en el que la inflación de un año supere a la del anterior.

Es probable que en marzo se interrumpa la suba de la inflación interanual, ya que el IPC debería ser mayor que el 3,7% registrado en el mismo mes de 2025, y quizás tampoco el índice de abril sea mayor que el 2,8% de doce meses atrás.

Sin embargo, parece más difícil mejorar los desempeños interanuales de los meses posteriores, con resultados del 1,5% al 1,9% entre mayo y agosto.

Un REM desactualizado

Las últimas estimaciones de las principales consultoras permiten anticipar que la inflación de febrero será mayor a ese porcentaje, de lo que cabe esperar una nueva suba del acumulado interanual en torno al 33%.

Entre las proyecciones inflacionarias, EcoGo dio a conocer una estimación del 3%, el mayor nivel desde marzo del año pasado, con un significativo peso de los aumentos del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas.

"Si bien todavía se siente el peso de los nuevos cuadros tarifarios en transporte, electricidad y gas, la dinámica fue más contenida", destacó la entidad dirigida por la economista Marina Dal Poggetto.

Por su parte, la consultora Analytica dio a conocer una proyección para todo el mes del 2,8%, también mayor a la inflación de febrero de 2025.

En ambos casos, los guarismos son notoriamente superiores al que se anticipó a principios de mes en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), con un 2,1% que quedó desactualizado con el transcurso de los días.

Qué espera la población

Por su parte, el último reporte del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella confirmó una realidad que viene dándose invariablemente todos los meses: la expectativa de inflación de la población es mayor que la de los economistas y consultores.

En este caso, la inflación promedio para febrero se ubicó en un 3,65% (3% para la mediana), en tanto para los próximos doce meses trepó al 35,7%, 4,2 puntos porcentuales más que en la consulta anterior.

Ese incremento para todo el país mostró un 33,9% para los habitantes del Interior, un 36,8% para quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires y un 39,4% para los residentes en el conurbano.

Tarifas, combustibles y carne

El Gobierno suele valerse de la restricción monetaria y el superávit fiscal para asegurar una desaceleración inflacionaria, pero al mismo tiempo esas estrategias coexisten con otros factores que impulsan la suba de los precios al consumidor.

Uno de ellos es el permanente ajuste en las tarifas de los servicios públicos, a fin de reducir el peso de los subsidios en el gasto y equipar lo que pagan los usuarios con los costos de explotación.

La contrapartida de esa política es el aumento en las tarifas de gas por red y de energía eléctrica, cuyo impacto aún podría ser mayor una vez que se reflejen en las facturas los probables aumentos derivados del nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).

A eso se le debe añadir que a lo largo de 2026 se prevé finalizar con la puesta al día de los impuestos a los Combustibles, que acusan el rezago de varios meses de ajustes pendientes y que impactará en los precios de venta al público de naftas y gasoil.

Por otra parte, el impulso a la exportación de carne vacuna, luego del acuerdo de preferencias comerciales con Estados Unidos, podría restringir la oferta en el mercado interno, lo que redundaría en mayores aumentos de precios en ese rubro.

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